Distribución

El bono de El Corte Inglés acelera hacia el grado de inversión y marca récord

El plan estratégico para rebajar su pasivo propulsa el precio de su deuda; desde la emisión en septiembre ha ejecutado ventas por 340 millones

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Una de las grandes misiones de El Corte Inglés es lograr el venerado grado de inversión por parte de las agencias de rating. La buena noticia –para la empresa– es que lo conseguirá antes de lo previsto, gracias a que ha acelerado la venta de activos no estratégicos desde octubre, según fuentes financieras. Su bono se dispara más de un 3% desde enero.

Así, las fuentes consultadas señalan que el grupo logrará la nota antes de lo que el propio Jesús Nuño de la Rosa, su presidente, anticipó hace unos cuatro meses. Entonces estaba en plena ronda de presentaciones para ejecutar la emisión por 600 millones de euros en bonos, que el pasado diciembre amplió en 90 adicionales. El plazo inicial, a contar desde septiembre, era de dos años.

La cotización de la deuda cotizada del grupo de grandes almacenes sube más de un 3% desde inicios de 2019

El precio de la deuda cotizada marcarécord por encima del 103,3% del nominal, con una rentabilidad inferior al 2,4% (véase gráfico). El mercado ha aplaudido las desinversiones que ha ejecutado desde octubre por 340 millones de euros.

Fitch y Standard & Poor’s asignaron al gigante de la distribución una nota de BB, y Moody’s le dio su grado equivalente: Ba2. Estas notas están a dos escalones del grado de inversión (de BBB– para las dos primeras y de Baa3 para la tercera), si bien concedieron a los bonos un nivel superior: BB+ y Ba1. El grupo de grandes almacenes contrató también a Axesor, que calificó su bono con una nota de BBB-.

Moody’s considera que el presidente de El Corte Inglés es demasiado conservador. La agencia asevera en un documento que en 12 a 18 meses, a contar desde octubre, el grupo podría recibir una mejora crediticia como “resultados del compromiso del nuevo equipo directivo para desapalancar el negocio y de los sólidos resultados brutos de explotación (ebitda) y de la libre generación de flujo de caja”.

Moody’s prevé que la ratio de deuda neta respecto al ebitda se sitúe en torno a tres veces a cierre del ejercicio fiscal que concluirá el 28 de febrero de 2021. Pero no incluye en sus cómputos una aceleración de las ventas de activos no estratégicos, como está ocurriendo, y que reducirá la espera del gigante de la distribución para elevar su rating.

En el último año y medio hasta el pasado 31 de agosto, cuando cerró su primer semestre fiscal, había obtenido más de 500 millones de euros a través de varias ventas, que contribuyeron a reducir el endeudamiento hasta los 3.652 millones de euros, 347 menos que un año antes.

Además, la mejora del 4% en el ebitda, hasta los 7.585 millones de euros, permitió al grupo mejorar su ratio de deuda financiera neta respecto al ebitda, pasando de 3,3 veces a 3,1.

Pues bien, las ventas de activos se han acelerado. A inicios de octubre traspasó dos de sus centros en Valencia a vehículos controlados por Corpfin Real Estate por 90 millones de euros. A mediados de diciembre, cerró la transacción de sus centros madrileños de Parquesur (Leganés) y La Vaguada (Madrid) por 160 millones de euros al gigante Unibail-Rodamco-Westfield (URW).

La última operación, revelada por CincoDías el pasado 20 de febrero, fue la venta de su división de ópticas al gigante holandés GrandVision. Con esta transacción, El Corte Inglés logró tres efectos simultáneos: relanzar su, hasta el momento, filial de las ópticas gracias a que renovará la plantilla y mantendrá la marca y la plantilla, de alrededor de 700 personas, lograr una alianza con una empresa especializada en el sector –GrandVision, propietaria desde hace unos 10 años de la cadena establecida en España +Visión– y reducir su apalancamiento.

Con la venta de Óptica 2000, El Corte Inglés ha ingresado unos 90 millones de euros y además se ha anotado unas plusvalías en el entorno de los 60 millones.

El grupo también está en negociaciones para vender varios de sus centros logísticos en todo el país. Los resultados anuales que publicará en verano revelarán una significativa mejora de sus ratios de apalancamiento.

En los bonos que vendió en septiembre y diciembre y que vencen en marzo de 2024, han entrado varios inversores en la recta final del año, como HSBC, con un 2,93% de la emisión, e Intesa (1,19%), según Bloomberg. Además de estos bonos, los que colocó Hipercor en 2015 y que expiran en enero de 2022 también cotizan en máximos desde junio del año pasado, por encima del 105% de su nominal. Su rentabilidad, que se mueve de forma inversa al precio, se sitúa por debajo del 2,1%.

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