El Corte Inglés vende su división Óptica 2000 al grupo holandés GrandVision

El nuevo dueño mantendrá la plantilla de las 108 tiendas del negocio; Óptica 2000 supone el 0,5% de las ventas del grupo y el 1% de su ebitda

Grandvision compra Optica 2000 pulsa en la foto

El Corte Inglés, asesorado por Santander, ha acordado la venta de su división de ópticas, Óptica 2000 con 106 establecimientos en España y dos en Portugal, al gigante holandés del sector GrandVision, según confirman fuentes financieras. Una operación, asesorada por Santander, con un efecto triple para el grupo presidido por Jesús Nuño de la Rosa: relanzará su, hasta ahora, filial de ópticas, logra una alianza con un gigante del sector y da un paso más hacia el ansiado rating de inversión.

Una de las misiones de esta desinversión es reducir la deuda neta del grupo, que se situaba en 3.652 millones de euros al cierre del primer semestre de su ejercicio fiscal que concluirá este 28 de febrero. Pero la alianza también servirá para potenciar esta área de negocio. El peso de esta división en El Corte Inglés es reducido, pues en 2017 facturó 82,8 millones de euros, el 0,5% de su facturación total. En el apartado del beneficio bruto de explotación (ebitda), Óptica 2000 sumó 10,4 millones de euros, el 1% de los 1.053,7 millones del gigante español de la distribución.

El comprador, GrandVision, es una empresa holandesa que cotiza en Bolsa con una capitalización 5.000 millones de euros, y su objetivo es relanzar esta división. Para ello se apoyará en la estratégica ubicación de los establecimientos de Óptica 2000, en su mayoría situados en centros de El Corte Inglés. El comprador mantendrá la plantilla, con un total de 703 empleados de media en 2017 y que supusieron un gasto total de 27,9 millones de euros.

La compañía holandesa, una de las principales del sector óptico europeo, ya opera en España con la cadena de ópticas Masvisión

GrandVision, uno de los gigantes del sector óptico europeo, ya opera en España con la cadena Masvisión, que adquirió hace más de 10 años. Esta, que cuenta con 90 establecimientos y una plantilla cercana a los 500 trabajadores, cerró el ejercicio 2017 con unos ingresos de 39 millones de euros, dos más que un año antes, y unas pérdidas de casi dos millones. Desde 2008, este negocio no ha dado beneficios en ningún ejercicio, aunque casi ha cuadriplicado sus ingresos en ese tiempo.

Caso contrario es el de Óptica 2000. En las últimas cuentas depositadas en el registro mercantil, correspondientes al ejercicio concluido el 28 de febrero de 2018, su beneficio neto fue de 6,82 millones de euros, cifra que asciende a 7 millones con su negocio portugués. De esta cantidad devolvió seis millones a su matriz en forma de dividendos.

Esta filial es la última por facturación del grupo. Los grandes almacenes es la primera actividad con 11.396,5 millones, seguida de la de Viajes (2.533,6 millones), su división de consultoría informática, denominada Iecisa (667,4 millones), Supercor (641,8), Sfera (271) y Seguros (165,2 millones de euros). En sus cuentas individuales, Óptica 2000 revelaba que su objetivo de cara al actual ejercicio era modernizar sus centros y locales. La filial no ha experimentado crecimientos significativos en los últimos años.

El valor en libros de esta filial es de 18,1 millones de euros, si bien su tasación a precios de mercado, para un cálculo de 14 veces el ebitda, se situaría en el entorno de los 150 millones de euros, según fuentes del sector. No obstante, esos multiplicadores son los que corresponden al sector de óptica incluyendo gafas de sol. En las ópticas puras los multiplicadores suelen ser más bajos. No han trascendido cifras del montante final de la venta efectuada a GrandVision.

Este, un especialista en el sector, se propone relanzar el negocio, y su músculo financiero se lo permite. GrandVision, que opera en 44 países, registró unas ventas entre enero y septiembre del año pasado de 2.822 millones de euros, un 9,4% más que en el mismo periodo del año pasado, con un ebitda ajustado de 449 millones de euros. En las cuentas preliminares de 2018 anticipa que sus ventas crecieron un 7,9% desde los 3.450 de 2017.

Esta venta supondrá desprenderse de un negocio pero, al mismo tiempo, contribuirá a reducir la deuda de El Corte Inglés, uno de los requisitos de las agencias de calificación para que obtenga el grado de inversión. Ahora, Standard & Poor’s, Fitch y Moody’s le asignan una nota a los bonos que emitió el pasado septiembre por 600 millones, cuya emisión elevó en 90 millones adicionales el pasado diciembre, de BB+, un escalón inferior a la ansiada calificación de BBB-. Por esa deuda, El Corte Inglés paga un cupón anual del 3%.

Jesús Nuño de la Rosa, presidente del gigante español de la distribución ya anticipó hace unos meses, cuando realizaba las presentaciones para vender su primera emisión de bonos con rating, que la firma lograría ese nivel en unos dos años.

El Corte Inglés está en proceso de venta de los activos no estratégicos que la compañía mantiene en su extensa cartera inmobiliaria. En los últimos 18 meses, hasta que emitió los bonos, había obtenido más de 500 millones por la venta de inmuebles. El grupo español ha cerrado además la transacción de sus centros madrileños de Parquesur (Leganés) y La Vaguada (Madrid) por 160 millones de euros y negocia el traspaso de activos logísticos. El Corte Inglés valoraba, a 31 de agosto, su cartera inmobiliaria en 16.974 millones de euros, según una tasación de Tinsa.

La venta de Iecisa, recogida en el folleto de colocación de los bonos, ha quedado congelada. El eventual comprador, el grupo mexicano Kio Networks, con el que El Corte Inglés ya tiene una alianza, no llegó a hacer una oferta vinculante. El objetivo del grupo que preside Nuño de la Rosa era obtener alrededor de 400 millones por esta división.

 

Un sector que mueve más de 2.000 millones en España

Estrategia. El interés del gigante óptico holandés GrandVision por el mercado español no es extraño. Pese a que el sector vivió años de estancamiento con motivo de la crisis, que frenó la renovación de lentes y monturas, se trata de una actividad que mueve al año cerca de 2.000 millones de euros en el país, según los datos del informe El libro blanco de la visión. Este revela que en España hay 25,5 millones de personas con problemas visuales, cerca del 61% de la población mayor de 15 años. Eso, en un país con una tendencia al envejecimiento de su población, supone una oportunidad de negocio para un sector que, pese a las crisis, suele mantener cifras de facturación estables, con crecimientos y descensos moderados. Ejemplo de ello es la propia Óptica 2000, cuyos ingresos se han mantenido entre los 75 y los 80 millones incluso en los peores años de la crisis.

Ópticas. Además, en España hay más de 10.000 establecimientos dedicados a la salud visual. Es el país de Europa con más ópticas por habitante, lo que se explica, además de por el peso de las cadenas del sector, por el elevado número de negocios emprendidos por ópticos autónomos.

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