Carlos Ghosn pone su libertad como fianza para su legado

Si Tokio permite que salga de la cárcel sin absolverlo, mientras el caso se alarga, el directivo podría volver a dejar su impronta

Dibujo de Carlos Ghosn en el tribunal que le juzga, ayer.
Dibujo de Carlos Ghosn en el tribunal que le juzga, ayer.

Carlos Ghosn ha puesto su libertad como fianza para su legado. El depuesto ejecutivo de Nissan, de 64 años, se declaró inocente de la acusación malversación de fondos y apareció mucho más delgado ayer en el tribunal de Tokio que le juzga. Dada la tasa de condenas de Japón, del 99%, se arriesga a pasar una década en la cárcel, aunque puede que los fiscales se retracten. En cualquiera de los casos, el hombre que salvó al fabricante asiático podría provocar otro giro corporativo sin precedentes: el de su propia reputación.

Ghosn, que nunca ha cumplido mucho con las normas culturales japonesas, tampoco lo está haciendo con las legales. El sistema japonés, similar al de China y Corea del Sur, tiende a presumir que la policía y los fiscales son más o menos infalibles. Normalmente se entiende que el objetivo de la detención es obtener una confesión, y el del juicio establecer la sentencia, no debatir la culpabilidad. Así, los fiscales han prolongado repetidamente el tiempo de detención de Ghosn en una cárcel sin calefacción.

La declaración de inocencia señala el fracaso de la fiscalía en obtener una confesión y evitar el espectáculo de un juicio público. Acertado o no, el actual jefe de Nissan, Hiroto Saikawa, en su prisa por purgar a Ghosn y a otros ejecutivos extranjeros mientras los locales salen ilesos, corre el riesgo de preparar a Japón para una larga pesadilla de relaciones públicas y diplomática, en la que un ícono corporativo está condenado a consumirse una celda mientras la triple alianza entre Nissan, Mitsubishi y Renault fracasa hasta quedar en la más absoluta disfunción.

Hay dos escenarios futuros. En uno, los enfurecidos fiscales aplican mano dura a Ghosn por su intransigencia, y él va a prisión por mucho tiempo. Saikawa podría celebrar tal resultado, que despejaría la cubierta para una batalla mayor con Renault. En otro, en cambio, Tokio trata de salvar la cara, permitiendo que Ghosn salga de la cárcel, y quizás incluso de Japón, sin absolverlo, mientras el caso se alarga. En ese caso, el hombre que salvó a Nissan de la bancarrota podría volver a dejar su impronta.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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