Ignacio Perea: “Apple ya no se percibe como un actor disruptivo del sector tecnológico”

Prefiere para este año Bolsa de EE UU a Europa que, pese a estar barata, acusará el menor crecimiento económico y el ruido político

Ignacio Perea, director de inversión de Tressis.
Ignacio Perea, director de inversión de Tressis.

Un año para el olvido. En 2018 lograr rentabilidades positivas fue misión imposible. Un drástico cambio en las expectativas de crecimiento y la guerra comercial son los dos factores que explican este comportamiento. Ignacio Perea, director de inversiones de Tressis, charla con Cinco Días para explicar cómo en cuestión de meses el mercado pasó de descontar un escenario de sólido crecimiento e inflación a comenzar a hablar de recesión. El experto prevé que la primera mitad de 2019 siga siendo un periodo de elevada volatilidad.

El aplanamiento de la curva de tipos en EE UU está alentando los rumores de recesión. ¿Qué probabilidades dan a este escenario?

Es verdad que históricamente este comportamiento ha descontado un escenario de recesión en los siguientes 18 meses. Pero en la actualidad nos encontramos con uno de los momentos de mayor inyección de liquidez por parte de los bancos centrales. Las actas de la Reserva Federal reflejan que ninguno de sus miembros prevé una recesión, una idea que se ve reforzada en la encuesta que elabora la Fed de Nueva York donde las probabilidades que otorga a este hecho se limitan al 20%, lejos del 40% que marcaba en la crisis de 2008.

En un contexto de elevada volatilidad como el actual, ¿cuál es su cartera modelo?

En una cartera con un perfil más moderado nuestro posicionamiento en renta variable podría oscilar entre el 15% y 17%. Creemos que hay que enfrentar el año con bastante liquidez. Para aprovechar los movimientos de mercado nos encontraríamos en niveles del 20%. El resto (65%) estaría en renta fija e instrumentos de inversión alternativa cuyo movimiento sea similar a la renta fija pero que se desligue de los tipos de interés. Es decir, jugar de manera neutral con largos y cortos de determinados activos.

¿Ve valor en la Bolsa?

Nosotros creemos que tanto por peso del PIB mundial como por expectativas tenemos que tener un sesgo más hacia EE UU. Es verdad que siempre se habla de que Europa está barata, pero consideramos que la macro no acompaña pese a que el PIB de la región sigue al alza. Pero si EE UU está creciendo a niveles del 3% y aquí lo estamos haciendo al 1,6%, pensamos que allí hay más oportunidades. Adicionalmente, en el caso europeo tenemos incertidumbres políticas, como el Brexit, que en EE UU no existen o, al menos, no de ese calibre.

¿Qué sectores le gustan más?

En Estados Unidos el sector salud lo ha hecho increíblemente bien. Todos los temas vinculados con el 5G, que es la forma de generar contenido, y lo relacionado con biotecnología. Y la banca americana, que lo ha hecho muy bien comparado con sus competidores extranjeros porque está en otro momento del ciclo. En Europa esperamos que, si nos acercamos a una desaceleración, el sector consumo no cíclico debería hacerlo muy bien. Son compañías que pueden actuar de escudo, como también lo son la parte de pequeñas y medianas empresas, porque tienen mucha más exposición a la zona euro, están más diversificadas por países y tienen un mayor peso tecnológico en lo que hace referencia a tendencias de futuro.

En los últimos tiempos se ha puesto la lupa en el sector tecnológico. ¿Le siguen viendo recorrido?

Hay que empezar a separar el tipo de tecnología. De Apple se sigue hablando como empresa tecnológica, pero ya no se la percibe como un actor disruptivo. Es verdad que en su momento sacó el iPad o el iPhone, que cambió la manera de entender la tecnología. Ahora hay que buscar otro tipo de actores, aquellos que están metiéndose en elementos de reconocimiento facial, las firmas de contenidos o de comercio online. Por ejemplo, Amazon sigue siendo una máquina de hacer dinero y dispone de un alto nivel de caja y bajo endeudamiento. En tecnología tenemos que empezar a separar. Hasta el momento, con comprar el índice se obtenían elevados retornos, pero eso ya no basta.

¿La Bolsa española sigue guardando valor? ¿Qué cotizadas le gustan más?

La Bolsa española tiene varios problemas. El primero de ellos es que no refleja la economía española. Por ejemplo, el turismo, que tiene un gran peso en la economía española, en el índice es muy limitado. Tenemos un terrible peso bancario, fuerte exposición a Reino Unido y a emergentes, que son las tres temáticas que han generado fuertes incertidumbres. Teniendo esto presente, donde vemos más oportunidades es fuera del Ibex, en valores como Logista. Dentro del selectivo nos gusta Indra.

Muchos ponen en duda que el BCE suba tipos este año. ¿Qué prevén desde Tressis?

Creo que Mario Draghi se irá del BCE sin subir los tipos. La inflación subyacente, que indica dónde están los niveles salariales, prácticamente no se ha movido del 1% a lo largo del año y el repunte de la tasa general por encima del 2% se ha debido fundamentalmente a los precios de la energía. En los próximos 12 meses el elemento a gestionar por el BCE será la reinversión de los vencimientos, que solo en 2019 se prevé que ronden los 200.000 millones, de los cuales unos 160.000 son de deuda pública. El organismo tiene previsto efectuar las recompras en función del peso de cada país en el capital, un criterio que se acaba de actualizar en base al PIB y la población. Alemania será el gran beneficiado frente a España o Italia, dos países a los que el BCE dejará de comprar entre 500 y 600 millones de deuda pública. Esto puede contribuir a una ampliación de los diferenciales.

La guerra comercial y el Brexit son las dos grandes amenazas del próximo año. ¿Cómo cree que se resolverán?

En la guerra arancelaria estamos viendo un enfrentamiento entre el gran cliente mundial, EE UU, y el gran proveedor, China, pero de fondo es una disputa sobre quién va a ser el líder tecnológico la próxima década. Ambos están interesados en que todo vaya bien. China ya ha empezado a resentirse con datos de importaciones y exportaciones más bajas, mientras que EE UU, con una economía tan globalizada y sus grandes empresas con una producción tan dispersa, tampoco está dispuesto a jugárselo. En lo que hace referencia al Brexit, ni siquiera ellos saben lo que va a pasar. Lo que hay genera incertidumbre y el problema es que no existe visibilidad.

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