Las ventas de coches suben un 7% en 2018 con el diésel en caída libre

Seat afianza su liderazgo al sobrepasar a Renault como la marca más vendida en 2018, y situar al León y el Ibiza como los dos modelos más demandados

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El mercado del automóvil cerró el pasado ejercicio en España con un balance más positivo del que los grandes fabricantes preveían ante la debilidad de la demanda y la entrada en vigor de los nuevos test de emisiones (WLTP por sus siglas en inglés) desde el 1 de septiembre, que afectaban especialmente a los vehículos que funcionan con gasóleo. Ambos hechos han provocado dos hitos sin precedentes en la historia reciente: que las matriculaciones de coches cayeran durante cuatro meses consecutivos (de septiembre a diciembre) y que lo hayan hecho en diciembre, algo que no sucedía desde 2012, el año más duro de la crisis económica en España, con la amenaza de un rescate financiero en ciernes.

Pese a ello, el pasado ejercicio se cerró con 1,32 millones de coches matriculados, lo que supone un crecimiento del 7% en un contexto lleno de incertidumbres. Se trata del avance más bajo desde 2013 y aun así los fabricantes dan por bueno el resultado en un contexto marcado por muchas incertidumbres. Pese a que la entrada en vigor del WLTP obligó a los concesionarios a realizar adquisiciones masivas de vehículos para asegurar el suministro a sus clientes, los tres grandes compradores de coches en España (particulares, concesionarios y alquiler) han crecido.

Nissan y Dacia sitúan al Quashqai y al Sandero como el tercer y el cuarto coche más vendido en 2018

El colectivo más importante es el de los particulares, en el que se matricularon 639.451 vehículos, con un crecimiento del 3,7% y una cuota que equivale al 51,8% del total. En segundo lugar figuran los concesionarios, con 370.423 coches, con un alza del 13,6% como consecuencia de las citadas automotriculaciones y una cuota del 30%, seguido por las empresas de alquiler, con 225.058 unidades, un alza del 5,7% y una cuota del 18,25. Noemi Navas, directora de comunicación de la patronal Anfac, resalta que el descenso de las matriculaciones en diciembre constata un enfriamiento del mercado. “La caída de las matriculaciones solo puede explicarse bajo la óptica de la debilidad de la demanda, máxime si se tiene en cuenta la caída en el canal de los particulares. No puede achacarse ya a las distorsiones de mercado provocadas por el WLTP, que ya están más que compensadas. El consumidor tiene ante sí un panorama de mucha incertidumbre de cara a afrontar la adquisición de un vehículo. Las noticias sobre un menor crecimiento económico tampoco fomentan la intención de compra”, subraya. En su opinión, es el momento de explicar con claridad, en clara alusión a las administraciones públicas, “que la renovación del parque automovilístico con vehículos cero y bajas emisiones es positiva para la descarbonización y la mejora de la calidad del aire”.

En este nuevo escenario, el gran perdedor es el diésel. Los nuevos test de emisiones europeos, mucho más exigentes con los vehículos propulsados con gasóleo, y la futura Ley de Cambio Climático, que penalizará fiscalmente a esos coches y que fijara un horizonte temporal para la desaparición de los mismos, han provocado un desplome en las ventas de estos vehículos en favor de los de gasolina. En 2017 se matricularon 597.006 coches que funcionaban con gasóleo y doce meses después, la cifra cayó un 20,7% hasta los 473.491 unidades, lo que supone un ajuste de 123.515 unidades en tan solo un año. Todo lo contrario que lo sucedido en los propulsados por gasolina, con un alza de ventas del 29,7%. De 570.008 unidades se ha pasado a 739.527, lo que representa un incremento de 169.519 vehículos.

Una tendencia a la baja del diésel que se puede constatar en la cuota de mercado de los vehículos para particulares, distribuida en tres grandes categorías (gasolina, diésel e híbridos). Los coches que utilizan diésel iniciaron ya en 2014 una progresiva pérdida de cuota y desde el 66,1% sobre el total con el que cerraron ese ejercicio, pasaron al 62,9% en 2015, al 56,8% en 2016 y al 48,3% en 2017. El desplome de este año no tiene precedentes. El peso de los diésel se derrumbó al cierre de 2018 hasta el 31,3%, lo que supone una pérdida de 17 puntos en solo doce meses.

La caída de matriculaciones en Cataluña consolida a Madrid, que ya absorbe el 34,5% de las ventas

En el otro lado aparecen los vehículos de gasolina, que de una cuota del 46,6% en diciembre de 2017 pasaron a otra del 48,9% al cierre de 2018. El peso de estos automóviles ha experimentado la tendencia contraria a los diésel: de suponer tan solo un 32,3% del mercado en 2013 han pasado a tener una cuota del 48,9% cinco años después. Los híbridos también han ganado cuota de mercado, aunque menos de la prevista, y han crecido tres décimas pasando a representar el 5,4% del total de matriculaciones. Los fabricantes consideran que el impulso de la venta de estos vehículos pasa por el establecimiento de ayudas para la adquisición de los mismos, en línea con lo que están haciendo países de nuestro entorno.

La última nación en sumarse a esa tendencia ha sido Francia, cuyo ministro de Transición Ecológica, François de Rugy, anunció el miércoles una nueva partida de 600 millones de euros para fomentar la renovación del parque automovilístico con vehículos menos contaminantes. En una entrevista en Le Parisien, el ministro recordó que ya el pasado ejercicio se recibieron 300.000 solicitudes en ese sentido, “de las que cerca de 250.000 fueron aceptadas”. Con las condiciones actuales, los particulares que envíen al desguace un vehículo (con carácter general los diésel matriculados antes de 2001 y los de gasolina de antes de 1997) y compren uno nuevo o de segunda mano con emisiones de menos de 122 gramos de dióxido de carbono por kilómetro, recibirán 1.000 euros. La ayuda se duplica hasta los 2.000 euros para aquellos contribuyentes con rentas bajas que no estén obligados a presentar la declaración de la renta y se multiplica por cuatro hasta los 4.000 euros si además demuestran que tienen que hacer más de 60 kilómetros diarios para ir y volver a su puesto de trabajo. La ayuda más elevada la perciben aquellos que opten por comprar un coche eléctrico o híbrido enchufable, ya que recibirán hasta 5.000 euros.

Evolución dispar
La evolución por autonomías y segmentos muestra una evolución dispar de las ventas en España. Madrid destaca por el fuerte crecimiento de las matriculaciones, con un 13,23% más anual, lo que representa unas ventas de 456.130 coches, un 35,4% del total en España. La segunda región en la clasificación es Cataluña, que es la única en la que la matriculación de vehículos retrocedió (un 2,82% menos), como consecuencia del clima de inestabilidad político y social iniciado con el referéndum de independencia realizado el 1 de octubre de 2017 e intensificado con la entrada en prisión del Ejecutivo que organizó la citada consulta.

Otra clasificación en la que se ha producido un vuelco importante es en la de ventas por marcas y vehículos. En 2014 y 2015, el fabricante con el mayor número de matriculaciones en España fue Volkswagen, con 76.958 y 88.300 unidades al año, respectivamente. En 2016 y 2017, el fabricante alemán fue superado por el francés Renault, con unas ventas de 90.503 y 101.503 vehículos, respectivamente. En 2018, sin embargo, la clasificación está dominada por Seat, con 107.328 vehículos vendidos, con Volkswagen en segunda posición, con 102.954 coches,y Peugeot en tercer lugar, con 98.914. El fabricante francés queda relegado a la cuarta posición, con 96.198 vehículos, algo que no sucedía desde 2014. Seat no solo ocupa la primera posición en ventas, sino que también sitúa a dos de sus modelos como los más matriculados en España por segundo año consecutivo, ya que el año pasado también sucedió algo similar. El Seat León fue el vehículo más vendido en 2018, con 34.897 unidades, lo que supone casi un tercio de los coches matriculados por el fabricante, mientras que el Seat Ibiza ocupó el segundo puesto, con 31.392 unidades y un 29,2% del total. En la clasificación destaca el salto experimentado por dos modelos que no pertenecen a las marcas más vendidas. En tercer lugar irrumpe el Nissan Quashqai, con 31.287 vehículos, solo a 105 unidades del Seat Ibiza, y muy por encima del sexto lugar del cierre de 2017, con 28.752 coches. En cuarto lugar aparece el Dacia Sandero, con 31.130 coches frente a los 26.795 unidades de 2017.

El análisis por segmentos también muestra como las ventas han subido especialmente en los denominados SUV o todocaminos y en los coches de alta gama, mientras que en el caso de los utilitarios o compactos la tendencia ha sido la contraria, especialmente en los propulsados por gasóleo. De las catorce categorías en la que segmenta los vehículos, solo hay tres en las que las ventas crecen: el segmento premium, con un alza de matriculaciones del 11,84%; el del SUV grande, con una subida del 6,15%; y el de todoterrenos, con un avance del 6,09%. El peso del primero y del tercero son residuales, mientras que en el caso del SUV grande, la cuota de mercado en los diésel roza el 6% del mercado.

La situación es justamente la contraria en el caso de los gasolina. En 12 de las 14 categorías se producen incrementos de ventas y las dos únicas excepciones se producen en el caso de los vehículos deportivos, con un descenso del 7,63%, pasando de 2.869 a 2.650 vehículos, y en el de los monovolúmenes grandes, con un descenso del 10,3%, pasando de 631 a 566 unidades. En el otro lado, el incremento más importante se ha producido en los SUV, con alzas interanuales del 60%.

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