Didier Saint-Georges: “El oro recuperará su atractivo si la Fed para la subida de tipos”

Cree que el gran riesgo en Europa es Italia y que su débil crecimiento dificulte el pago

de la deuda

Duda que el BCE suba tipos el año próximo, en especial si Powell frena sus alzas

Didier Saint-Georges Carmignac
Didier Saint-Georges, miembro del Comité de Inversiones de Carmignac

Los síntomas de desaceleración económica en Europa y las previsiones de que el crecimiento en Estados Unidos también comenzará a ralentizarse el próximo año llevarán probablemente a los bancos centrales a cambiar sus planes de cara al año que viene, según afirma Didier Saint-Georges, miembro del comité de inversiones de Carmignac. Ante esta situación, el francés asegura que ha llegado el momento de recuperar la gestión activa en la inversión y optar por activos reales de menor riesgo, como el oro.

¿Cómo analiza las señales de desaceleración económica? ¿Hay riesgo de recesión?

Hace un año, los indicadores del avance de la economía mostraban que la economía europea estaba en su punto más alto y que este año habría una ralentización. Por tanto, no ha sido una sorpresa. La posibilidad de que acabe en una recesión depende de la reacción de los Gobiernos y de si pueden ayudar fiscalmente a las economías, para lo que habrá que estar pendiente de Alemania, Francia o Italia. En este sentido, Italia importa más que cualquier otro país europeo porque necesita que la economía crezca.

¿Cree que el Gobierno italiano aceptará las condiciones de la Comisión Europea en materia presupuestaria?

El escenario central sigue siendo algún tipo de compromiso entre ambas partes –Ejecutivo y Comisión Europea–. Nadie quiere una crisis porque puede ralentizar la economía y ahí es donde está el peligro. Esta situación sería muy negativa para la imagen del Gobierno porque gran parte de la deuda soberana italiana está en manos de particulares. Además, el Ejecutivo italiano quiere que se vea que es capaz de gobernar de cara a las elecciones del Parlamento europeo del próximo año.
No obstante, lo importante es la sostenibilidad de la deuda y que todo el mundo lo entienda, sobre todo Matteo Salvini. Él sabe que es necesario cuando tu deuda alcanza el 130% del PIB porque si la economía cae, esta será insostenible. Todo el mundo está de acuerdo en eso, el desacuerdo se encuentra en cómo generar ese crecimiento: a través de reformas en la oferta (competitividad o inversiones) o impulsando el consumo. Salvini y su equipo quieren favorecer la demanda y el resto de Europa quiere hacerlo a través de la oferta. Y ahí es donde tienen que llegar a un acuerdo. Como, por ahora, se trata de una cuestión política, los mercados no le están poniendo aún precio al contagio pues los políticos saben cómo llegar a un compromiso.

¿Subirá entonces el BCE los tipos en 2019?

Mario Draghi dijo que no subiría los tipos antes del verano, pero no dijo que lo haría después. Ahora está esperando pues ve que la economía europea se está ralentizando y se prevé que fuera las cosas también empeoren. Europa, mucho más que EE UU, depende del crecimiento global porque es una gran potencia exportadora así que una desaceleración en China tendrá un gran impacto en el Viejo Continente, lo que le hará preguntarse si tiene espacio para subir los tipos.
Sospecho que Draghi en este momento espera poder abandonar los tipos negativos que han afectado al sector bancario europeo. ¿Será capaz de implantar tipos positivos? Creo que para entonces, la economía europea se habrá desacelerado, lo que puede hacer que un alza de tipos sea complicada. Así que es posible que nos movamos a tipos neutrales, pero muy difícil que los subamos. Además, lo que el BCE haga dependerá también de la Fed.

¿Cree que la Reserva Federal seguirá subiendo tipos el año que viene?

No es seguro que Jerome Powell pueda elevar tipos en 2019, tal y como se esperaba. Lo tendrá complicado si para entonces la economía estadounidense se ha ralentizado, y hay razones para creer que ocurrirá. De ser así, sería difícil que Draghi los subiera porque impulsaría el riesgo, afectando a la economía europea.
Por ahora, es demasiado pronto para que la Fed pare la subida porque la economía estadounidense aún es muy fuerte, el desempleo se mantiene muy bajo y la inflación está subiendo. Todo ello supone un problema para los mercados, porque ven síntomas de ralentización, y al mismo tiempo que la Fed mantiene su política. El gran evento del próximo año será el día en que la Fed decida parar las subidas por la desaceleración de la economía o por petición de los mercados.

Teniendo en cuenta este escenario, ¿considera que es momento de invertir en renta fija o renta variable?

La teoría del llamado reloj inversor dice que en un momento como el actual, recién pasado el pico más alto de la economía, cuando esta empieza a ralentizarse pero los tipos continúan al alza, es muy tarde para comprar acciones, porque el crecimiento cae, pero muy pronto para comprar bonos, porque los tipos aún están subiendo. En esta situación, el efectivo constituye el activo preferido, hasta ahora los dólares, seguido de los valores muy defensivos. Lo ideal, por tanto, es una cartera muy concentrada con pocas acciones y bonos a muy corto plazo. Es la estrategia que estamos implementando.

¿Cómo influirán las divisas?

Con las divisas nunca está nada claro. No es que vayamos con todo a por el dólar porque también tiene muchas debilidades. EE UU es el único país en el mundo, quizá junto con Italia, que está aumentando su nivel de deuda y esto no es bueno para las divisas. Su déficit fiscal va a estar cerca del 6% este año, pero la economía seguirá creciendo. Sin embargo, cuando empiece a ralentizarse y caigan los ingresos fiscales, ¿hasta dónde llegará el déficit? Por tanto, al igual que el euro, el dólar tiene muchos problemas subyacentes.
De cara al año que viene, si la economía se desacelera y la Reserva Federal decide parar la subida de tipos, dando lugar a un dólar débil con un euro que no se ha recuperado aún por la situación política, podría ser el momento de invertir en activos reales. El oro sería la alternativa, una opción que todo el mundo odia y que ha sido inútil durante muchos años, pero que puede ser atractiva en una situación de divisas débiles.

¿Es preferible optar en la actualidad por una estrategia de gestión activa o pasiva?

Cuando el Quantitative Easing impulsaba los mercados de bonos y de acciones, la gestión pasiva tenía muy buenos resultados. Pero cuando se inicia un periodo como el actual, en el que no todos los activos se mueven bien, es el momento de la gestión activa, que siempre es un desafío.

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