El FMI alerta de la desaceleración mundial por la guerra comercial y los emergentes

La economía crecerá un 3,7% este año y el siguiente

Avisa del riesgo de las tensiones comerciales y las subidas de tipos

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La economía mundial se desacelera. En plena celebración de la asamblea anual en Indonesia con el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprecia suaves indicios de ralentización y en la actualización de sus proyecciones económicas deja el crecimiento global en el 3,7% para este año y el próximo. Una cifra dos décimas por debajo de las estimaciones realizadas en abril.

El economista jefe de la institución, Maurice Obstfeld, reconoce que la previsión de abril es “demasiado optimista” dado que se aprecian “nubes en el horizonte”. Apunta que el crecimiento está siendo menos equilibrado de lo esperado y que ha aumentado la probabilidad de que se produzcan más perturbaciones negativas.

El FMI destaca entre estas incertidumbres la evolución de la economía estadounidense, que continúa con un ritmo robusto gracias al paquete fiscal impulsado por el presidente Donald Trump pero que se irá reduciendo a medida que se agote el efecto de las medidas fiscales. Mantiene que EE UU crecerá un 2,9% este año, pero rebaja una décima la previsión (hasta el 2,5%) para el año que viene por la escalada de la guerra comercial con China y la imposición de nuevos aranceles por valor de 200.000 millones de dólares a Pekín.

La normalización de la política monetaria, con la Reserva Federal de EE UU subiendo tipos y otros bancos centrales, como el BCE, avanzando en la retirada de estímulos económicos, está afectando a las economías emergentes, penalizadas también por la fortaleza del dólar. El FMI apunta así que mientras las economías avanzadas continúan disfrutando de condiciones financieras ventajosas, las de los países emergentes y en desarrollo han empeorado de forma notable en los últimos seis meses a causa del alza de tipos de EE UU y las tensiones en Turquía, Argentina, Brasil y Sudáfrica, que han provocado la depreciación de sus divisas, el incremento de sus tipos de interés y un descenso en las entradas de capital. Una situación que puede afectar a los altos niveles de deuda corporativa y soberana acumulada en los últimos años.

Con todo, desde la institución dirigida por Christine Lagarde no consideran que estos problemas puedan contagiarse a países con fundamentales más sólidos, si bien, sí reconocen que ha aumentado la susceptibilidad a los grandes shocks globales. Avisa, en cambio, de los riesgos que pueden suponer en el medio plazo los desacuerdos en política comercial, ya no solo entre EE UU y China, sino también en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (EE UU, Canadá y México), así como en la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Para la zona euro, el FMI sostiene que la economía se mantendrá fuerte este 2018 aunque revisa la previsión cuatro décimas a la baja, hasta el 2%, debido a que el crecimiento durante la primera mitad del año ha sido más débil de lo esperado. En el 2019, el organismo prevé que el PIB se ralentice y crezca un 1,9%, empujado por el consumo de los hogares, la creación de empleo y una política monetaria del BCE todavía favorable. Para España, el informe revisa a la baja la previsión para este año del 2,8% al 2,7%, un dato que ya adelantó el FMI la semana pasada, pero mantiene el crecimiento del 2,2% para 2019.

El FMI alerta además de que llegado un nuevo periodo de recesión generalizada, los Gobiernos cuentan con menor capacidad, fiscal y monetaria, que antes del estallido de la crisis financiera. Por ello, insta a impulsar reformas financieras y estructurales, para mejorar, entre otros, el mercado laboral, y a asegurar un crecimiento más inclusivo para no poner en peligro el multilateralismo.

Perspectivas del mercado de trabajo español

Reforma laboral. El FMI ha señalado que la baja productividad y el envejecimiento de la población activa van a tener un peso significativo en el crecimiento a medio plazo de las economías avanzadas, por lo que ha animado a emprender reformas que aumenten la productividad del mercado laboral. En el caso de España, el organismo ha subrayado que las reformas estructurales emprendidas para dotar de mayor efectividad al mercado de trabajo necesitan un nuevo impulso.

Fertilidad. El FMI ha destacado que los altos niveles de desempleo durante la crisis económica tuvieron un impacto importante en los índices de natalidad en España, que cayeron de los 1,5 hijos por mujer a los 1,3, muy lejos de la media de la OCDE, cercana a 2. Así, ha alertado de que la persistencia de unos índices tan bajos pueden afectar el mercado de trabajo y debilitar el potencial crecimiento de la economía a largo plazo.

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