William Nordhaus y Paul Romer ganan el Nobel de Economía por sus modelos sobre cambio climático y tecnología

La Academia destaca su contribución a un crecimiento "sostenido y sostenible"

Los estudios muestran la interacción de la economía de mercado "con la naturaleza y el conocimiento".

 William D. Nordhaus (izq) and Paul Romer,
William D. Nordhaus (izq) and Paul Romer, REUTERS

La Academia Sueca ha anunciado este lunes que el Premio Nobel de Economía 2018 se ha concedido a los economistas estadounidenses William D. Nordhaus (de la Universidad de Yale) y  Paul M. Romer (Escuela de negocios Leonard N. Stern de la Universidad de Nueva York) por sus estudios para integrar el cambio climático y las innovaciones tecnológicas en el "análisis macroeconómico a largo plazo". Entre los candidatos al premio se situaba, según diversas publicaciones especializadas, un economista español, Manuel Arellano, que finalmente no ha resultado galardonado.

Según explica la Academia, los economistas premiados han diseñado modelos que abordan  algunas de las "cuestiones más básicas y urgentes" de nuestro tiempo sobre cómo crear “crecimiento económico sostenido y sostenible a largo plazo”. Sus contribuciones “proporcionan información fundamental sobre las causas y consecuencias de la innovación tecnológica y el cambio climático” en la economía.

William D. Nordhaus y Paul M. Romer
William D. Nordhaus y Paul M. Romer

Para la Academia, "William Nordhaus y Paul Romer han ampliado significativamente el alcance del análisis económico"  mediante la construcción de modelos que explican cómo interactúa "la economía de mercado con la naturaleza y el conocimiento".

 Romer (1955) ha demostrado cómo "el conocimiento puede funcionar como impulsor del crecimiento económico a largo plazo". Los estudios macroeconómicos previos habían destacado el papel de la innovación tecnológica como el "motor primario del crecimiento económico" pero no lograron diseñar un modelo de cómo "las decisiones económicas y condiciones de mercado determinan la creación de nuevas tecnologías". Paul Romer resolvió esta aparente discordancia con un modelo que demuestra cómo las fuerzas económicas "dominan el deseo de las organizaciones para producir nuevas ideas e innovaciones".

La solución de Romer, que fue publicada inicialmente en 1990, y fue la base la que hoy se conoce como teoría crecimiento endógeno, que modifica cuestiones básicas de los modelos de crecimiento neoclásico. Estos modelos integran la inversión en capital humano y los avances tecnológicos como factores de crecimiento que incrementan la productividad. Además, las empresas se benefician de esos avances unas a otras, lo que impulsa el crecimiento dentro del sistema. 

Por su parte, los estudios de William Nordhaus (1941) se encaminan a integrar el factor del cambio climático dentro de los modelos económicos. Nordhaus, que empezó a trabajar en estas cuestiones en la década de los setenta, ha mostrado preocupación sobre la combustión fósil y su resultado de un clima más cálido. En los noventa, fue el primer economista en crear un modelo de análisis integrado (llamado DICE, acrónimo de Dynamic Integrated Climate-Economy model) , es decir, un modelo cuantitativo que describe la interacción entre economía y clima.

Sus modelos, explica la Academia, integran teorías y resultados empíricos de la "física, la química y la economía". El modelo de Nordhaus está ahora "ampliamente extendido" y se usan para simular "cómo la economía y el clima coevolucionan". Se utiliza para "examinar las consecuencias de las intervenciones de política climática, por ejemplo, de impuestos sobre emisiones de carbón".

 La contribución de Romer y Nordhaus son "metodológicas y nos permiten claves fundamentales de las causas y consecuencias de la innovación tecnológica y el cambio climático".  Este año, señala la Academia, los premiados "no ofrecen respuestas concluyentes, pero sus descubrimientos nos llevan más cerca de responder a preguntas de cómo podemos alcanzar un crecimiento económico global sostenido y sostenible".

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