Un Nobel que humaniza las decisiones económicas

Thaler utiliza la psicología para enriquecer el comportamiento del individuo económico y muestra que este se desvía del comportamiento completamente racional

Richard H. Thaler
El economista estadounidense Richard H. Thaler, Premio Nobel de Economía 2017. EFE

La Real Academia sueca de las Ciencias ha galardonado, en su 49 edición, a Ricard H. Thaler con el con el Nobel de Economía 2017. Este economista norteamericano imparte docencia en la Universidad de Chicago y ha obtenido el Nobel por sus investigaciones sobre un tema tan controvertido como la denominada Economía Conductual.

Con este premio, la Real Academia Sueca incide en los aspectos más complejos de las diferentes Teorías del comportamiento del consumidor y la Economía Conductual que hasta el momento no había sido destacada en estos premios, a pesar de su creciente importancia en la toma de decisiones. Thaler consigue aportar lo que se considera una visión más humana de la economía a través de la definición de tres rasgos que, según el mismo, influyen en las decisiones económicas: “la racionalidad limitada, la percepción de preferencias sociales tales como la justicia y la falta de autocontrol o de un autocontrol limitado”.

La economía siempre ha estudiado el comportamiento del individuo, cómo toma decisiones y cómo este interactúa con los mercados. Para poder llevar a cabo este complejo análisis es necesario utilizar simplificaciones o modelos que son un reflejo de la realidad compleja e inabarcable en cualquier investigación cualitativa o cuantitativa. Los principios del análisis económico actual fueron aportados por la teoría económica neoclásica que, en lo que se refiere al individuo, considera que toma decisiones de una forma completamente racional y buscando maximizar su bienestar.

Hoy sabemos que estos principios no son suficientemente extensos o ricos para ayudarnos a entender nuestra situación actual, siendo importante comprender las desviaciones posibles que se producen en el mundo real al aplicar estos principios. El efecto sobre la economía y la interacción entre el individuo y los mercados, en muchas ocasiones irracional, convierte a Ricard H. Thaler en pionero en este campo, utilizando la psicología para enriquecer el comportamiento del individuo económico y sustentar las evidencias de que el individuo se desvía (llegando a ser contradictorio en ocasiones) del comportamiento completamente racional descrito por los economistas neoclásicos.

Ricard H. Thaler (Nueva Jersey, 1945) cumple la regla no escrita que dice que para ser Nobel de Economía la edad media tiene que ser igual o superior a 67 años. En la Universidad de Chicago es profesor del área de Ciencias del Comportamiento y Economía, desde donde establece una correlación entre el comportamiento económico y financiero y el proceso de toma de decisiones basándose en la estrecha e inseparable relación entre la psicología y la economía.

La academia sueca a través del Premio Nobel ya ha reconocido en otras ocasiones la humanización de la economía o la revisión de los principios de racionalidad económica. Este es el caso del Nobel concedido en 2009 a Elionor Ostrom, primera mujer en recibir este premio, por su análisis de la gobernanza económica en el uso de los recursos comunes, en la cual demostraba como los bienes comunes pueden ser usados de forma óptima por el grupo de personas implicadas en su uso sin normativas externas.

Ricard H. Thaler es pionero en lo que se ha venido llamando la Economía Conductual y para cada uno de los tres rasgos que analizan las desviaciones de la racionalidad en la toma de decisiones. La teoría de la contabilidad mental que nos muestra cómo, ante una decisión financiera, la decisión de suscribir un crédito, no analizamos “racionalmente” toda la información ya que nos movemos por una necesidad inmediata e “irracional”, disponer de dinero, y cómo este proceso puede llevarnos a la bancarrota. Esta teoría se puede aplicar también a las inversiones y ayuda a explicar cómo nuestra aversión a las pérdidas nos hace mantener una inversión (por ejemplo, en acciones) ante la esperanza de que se recupere su valor comportándonos o asumiendo decisiones que no han sido tomadas siguiendo el principio de racionalidad.

Las preferencias sociales permiten explicar comportamientos fuera de la toma de decisiones racional y nos explican como el consumidor puede considerar un momento dado que no se actúa justamente al establecer un precio excesivo o improcedentemente alto y que lleva a los consumidores a boicotear a esa empresa. Es decir, dota al individuo de un sentido de la justicia en su toma de decisiones.

El autocontrol limitado, usando los parámetros del análisis psicológico, define la tensión interna que se experimenta en la toma de decisiones entre la planificación a largo plazo y las actuaciones a corto plazo o como las buenas promesas de año nuevo son luego muy difíciles de mantener. Este proceso es utilizado en el neuromarketing que aplica un concepto más psicológico, más emocional en la toma de decisiones por parte del individuo. Analizar la autoexigencia de los consumidores como base para entender su comportamiento de compra ante determinados productos o servicios. A partir de los años 70, se empiezan a introducir en las investigaciones sobre los mecanismos que toman las decisiones humanas, las emociones y en concreto como se relacionaban estas con la consecución de objetivos en la toma de decisiones de forma positiva.

Richard H. Thaler agradeció el Nobel haciendo referencia a que se gastará el premio de la “forma más irracional posible”, también a que esto compensa no haber obtenido el Oscar hace un par de años y plantea algo que para muchos es inspiración en nuestra forma de trabajar “Si quieres que la gente haga (o entienda) algo, hazlo fácil”.

Enhorabuena y gracias por humanizar la economía y al individuo en la toma de decisiones.

Aurora Ruiz es profesora de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nebrija.

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