Casi la cuarta parte de los consejeros del Ibex son extranjeros

Un 22% de los sillones de los consejos están ocupados por perfiles con una nacionalidad diferente a la española

La diversidad cultural, como la de género y la generacional, empieza a abrirse paso

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En los últimos años, el debate sobre la diversidad dentro de las empresas ha pasado a estar en primera línea de batalla. La diversidad de género, a raíz sobre todo de las huelgas feministas de los últimos dos años y de las reivindicaciones de las mujeres, se ha convertido en un asunto capital. Lo mismo está sucediendo con la diversidad en torno a la edad, un tema aupado por la irrupción de las nuevas generaciones de jóvenes en todos los frentes del sistema productivo, que buscan su hueco entre tanto sénior. La gran olvidada de toda esta amalgama, tan importante como las anteriores, es la diversidad cultural, aquella que atañe a la procedencia de los profesionales, a su forma de trabajar y entender, a sus códigos culturales y a la idiosincrasia de sus regiones y mercados.

En este sentido, las grandes organizaciones españolas, representadas por sus máximos órganos de gobierno, siguen un paso por detrás, al igual que sucede con la diversidad de género y la generacional. Y es que, de todos los sillones de los consejos de administración de las empresas del Ibex 35, atendiendo a los datos que las propias organizaciones hacen públicos, solo el 22% están ocupados por personas con alguna nacionalidad diferente a la española. Es decir, de las 482 sillas que tienen las cotizadas, 103 están ocupadas por perfiles extranjeros. Hay que recordar que varios de estos consejeros están pluriempleados y participan en más de una empresa. También es importante señalar que los movimientos son constantes. Precisamente este viernes, el consejo de administración de Dia comunicó a la CNMV el relevo del alemán Ricardo Currás como primer ejecutivo de la firma, sustituido por el español Antonio Coto.

La nacionalidad, sin ser garantía de nada, sirve para hacerse una idea aproximada de la situación

La nacionalidad, matiza la socia de diversidad y liderazgo inclusivo en Talengo, Marta García-Valenzuela, no es garantía exacta de nada. Hay quien nace en un lugar y se cría en otro. De la misma forma que la cultura y la forma de trabajar entre dos o más regiones no siempre es diferente. “La procedencia, sin embargo, sí sirve para hacerse una idea bastante aproximada de la realidad de un mercado y del interés que las empresas tienen en internacionalizarse”, apunta.

Una idea con la que comulga la socia directora de la consultora Odgers Berndtson, Sonia Pedreira de Pinho, para quien, aunque tener personas que han nacido en países diferentes es vital para las grandes empresas, la variedad no contribuye necesariamente a potenciar la diversidad. No obstante, es el primer paso para lograrlo. Por ello, alude al concepto de multiculturalidad como el verdadero catalizador de valor para la empresa. “Tener extranjeros en el consejo no es una ventaja en sí misma. Si esta persona está completamente alineada con los valores de la empresa y tiene el mismo perfil y cultura que el resto de los que ya se encuentran en la misma, no valdría, no sería tan interesante”, defiende la experta.

La internacionalización del consejo de administración es una responsabilidad que cobra un peso mayor en el caso de las compañías multinacionales. Con la globalización, el mundo es cada vez más pequeño y muchas de las empresas tienen una parte significativa de su negocio fuera del país en el que se encuentra su matriz. Pedreira de Pinho insiste en que conviene que las entidades incluyan a personas muy ligadas con las zonas donde estas tienen intereses, ya sea por nacionalidad o por experiencia internacional.

Las empresas deben incluir a personas ligadas con la zona en la que hay intereses

“Estos expertos son una manera de representar la cultura de la sociedad donde se opera”, comenta la consultora, para quien las compañías deben plantearse cómo quieren figurar en los diferentes países en los que se encuentran. “Tiene que ser una decisión estratégica y estudiarse en función de los intereses particulares de cada una”, dictamina Pedreira de Pinho. Y es que, prosigue Juan Carlos Cubeiro, jefe de talento de ManpowerGroup, la aportación que puede dar un consejero con otra cultura y experiencia internacional es fundamental: “Es una manera de que la empresa esté mucho más alineada con los valores intangibles de cada mercado, como la cultura, la forma de trabajar, las costumbres o el clima laboral, que cada día son más importantes en la estrategia de la organización”, esgrime. Nombrando a un consejero de un país extranjero, añade García-Valenzuela, “estás enviándole un mensaje a un mercado en concreto. Le estás diciendo que te importa y que estás haciendo todo lo posible por entenderle, que no quieres imponer un estilo de gestión único”.

Con todas estas ideas sobre la mesa, los números del Ibex 35 en cuanto a la variedad cultural no destacan precisamente por estar bien posicionados. “Es cierto que en España, de media, la proporción de estos perfiles suele estar en torno al 20%. Y ese es un porcentaje pequeño”, añade Cubeiro, no sin reconocer que poco a poco la situación se está corrigiendo, “ya que cada vez se está empezando a pedir una amplitud de miras mayor a todos estos profesionales. Y si quieres estar en los cinco continentes, tienes que tener esa variedad”.

El sector bancario es uno de los que mejor plasma la variedad de intereses

Precisamente por eso, es analizando los números de las cotizadas donde se observan las diferencias entre ellas y su correspondiente potencial. El sector bancario es uno de los que mejor ilustran la situación. “La banca, en cuanto a diversidad cultural, es uno de los más avanzados por su papel en otros mercados y la integración de otras cajas en Europa o Latinoamérica. Santander y BBVA son un claro ejemplo de ello”, explica Cubeiro. La entidad que preside Ana Botín, con gran peso en Europa y América Latina, tiene un 25% de presencia internacional en su consejo, mientras que la firma que dirige Francisco González, con presencia en México, América del Sur, Estados Unidos o Turquía, roza el 15%. Otras entidades como Bankia y Bankinter, que operan respectivamente en España y en España y Portugal, cuentan con un 0% de representación extranjera en sus órganos de gobierno.

Junto a la banca, Pedreira de Pinho añade a lista de las más internacionales el sector de las telecomunicaciones. “Telefónica, que también opera en muchos países, ha procurado buscar siempre consejeros con la nacionalidad de los lugares en los que se encuentran”, detalla la experta. La multinacional que dirige José María Álvarez-Pallete cuenta con un 21% de extranjeros, procedentes de tres continentes diferentes. La empresa de servicios e infraestructuras de telecomunicaciones, Cellnex, por poner otro ejemplo, cuenta con un 71% de presencia extranjera, de mayoría italiana.

Hace varios años, declara Juan Carlos Cubeiro, “se pensaba que en los consejos tenía que haber gente con experiencia en el sector, pero ahora se está viendo que lo necesario es la experiencia internacional. Cada vez hay menos fronteras entre una industria y otra, y las empresas necesitan a perfiles expertos que sepan moverse en un entorno global”. Un proceso que avanza poco a poco y que aun está por asentarse en muchos otros países. “Alemania y Reino Unido se sitúan a la cabeza, es donde cuentan con un mayor porcentaje de consejeros internacionales, mientras que Francia tiene menos que España”, detalla Pedreira de Pinho.

Para la experta, aún no se ha afianzado la internacionalización de las empresas del Ibex porque “falta que se establezca como parte de la estrategia de la compañía”. A este respecto, la consultora de Odgers Berndtson alega que son los propios consejeros los que, en los planes de sucesión, deben incluir la diversidad cultural como parte de la representación de la entidad.

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