Los pilotos elevarán la presión a Ryanair con una batalla judicial en plena huelga

Apoyan las movilizaciones de los 'TCPs' para los días 25 y 26, y ultiman una demanda en la Audiencia Nacional

Reivindican, a través del Sepla, contratos bajo regulación laboral española y el reconocimiento de la sección sindical

Ryanair huelga
Un copiloto de Ryanair durante la comprobación de los sistemas de su avión.

A la mayor aerolínea de bajo coste de Europa y principal usuaria de los aeropuertos españoles, Ryanair, se le viene encima un nuevo conflicto en este país, esta vez en los tribunales y con los pilotos enfrente.

El sindicato Sepla, con un grado de representación que ronda ya el 70% entre los algo más de 700 comandantes y copilotos de la compañía basados en España, ultima la presentación de una demanda ante la Audiencia Nacional. Reclaman por esta vía contratos bajo legislación laboral española y la negociación de un convenio.

La reivindicación es idéntica a la de los 1.800 tripulantes de cabina de pasajeros (TCPs) de la aerolínea irlandesa en este país. Pero donde USO y Sitcpla han optado por la presión a través de una huelga prevista para este miércoles y jueves, el Sepla ha elegido el camino de la Justicia sin renunciar a otro tipo de medidas en el corto plazo, como son las movilizaciones y la interlocución con el Gobierno en busca de que Fomento y Trabajo se pongan la camiseta de los trabajadores.

Los pilotos tienen contratado al reconocido laboralista Luis Enrique de la Villa, del bufete Roca Junyent

“Apoyamos totalmente la acción de los compañeros TCP, que incluso operan con más incertidumbre laboral que los pilotos”, explica uno de los integrantes de la sección del Sepla en Ryanair. El personal de ambos colectivos es contratado bajo regulación irlandesa y, en gran medida, a través de empresas intermediarias, pero Ryanair paga en España para que sus pilotos tengan cobertura de la Seguridad Social: “Los tripulantes de cabina de pasajeros ni eso”, añade la fuente consultada.

La intención del Sepla es acudir a la Auciencia Nacional con su demanda en plena huelga de los TCPs españoles, que coincice este miércoles con la de sus compañeros en Portugal, Bélgica e Italia. Se abrirá de este modo un nuevo frente de batalla para una potente aerolínea cada vez más arrinconada por sus propios trabajadores.

Para armar la denuncia el Sepla pidió un esfuerzo a sus afiliados y contrató al bufete Roca Junyent. En concreto, los pilotos cuentan con el asesoramiento de uno de los laboralistas más reconocidos del país, Luis Enrique de la Villa.

La posición combativa de Sitcpla

Denuncia. El sindicato de TCPs Sitcpla, presente en aerolíneas como Iberia y Easyjet, presentó la semana pasada denuncia contra Ryanair por la posible comisión de un delito continuado de coacciones a sus trabajadores. También tiene denuncias ante la Inspección de Trabajo.

Crítica. El colectivo tildó de abusivos los servicios mínimos decretados por Fomento y lamentó que no mantuviera un encuentro previo con los representantes de la plantilla cuando, al parecer, sí hubo conversaciones con la empresa.

Los representantes de los trabajadores aseguran haber advertido a la empresa de su intención de presentar la citada demanda, tras lo que se augura un largo enfrentamiento en el que no faltarán los recursos. Eso sí, mientras se resuelve este pulso, el Gobierno español ha vuelto a poner la lupa sobre las prácticas laborales de Ryanair.

El germen del conflicto

Sindicatos de tripulantes y de pilotos tienen en común no haber sido reconocidos por la low cost como interlocutores válidos pese a la creciente afiliación. La empresa se abrió el año pasado a entablar relación con sindicatos, aunque de arranque era reticente a tener en sus futuros comités de empresa a centrales presentes en aerolíneas rivales, como es el caso de los citados Sepla, Sitcpla y USO. Asumido que ese impedimiento no tenía recorrido, Ryanair está dilatando el citado reconocimiento a los sindicatos españoles, lo que ha encendido la mecha de las inminentes huelgas y de la batalla que se avecina en los tribunales.

Con todo, la compañía que dirige Michael O’Leary aguanta el pulso y decidió la semana pasada cancelar 400 vuelos con partida o llegada a España. Una decisión que puso en alerta al Ministerio de Fomento, que fijó servicios mínimos el viernes y va a movilizar inspectores de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), repartidos por los aeropuertos de la red de Aena, para vigilar el cumplimiento de los derechos de los pasajeros, recogidos en el Reglamento Europeo 261/2004.

Las centrales intentan convencer al Gobierno de que Ryanair escapa del control español en materias como los servicios mínimos

El Gobierno ha dado el marchamo de legal tanto a las cancelaciones de operaciones de Ryanair, que afectarán a unos 75.000 viajeros en plena temporada alta de verano, como las movilizaciones de la plantilla.

Fue la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, quien recordó la semana pasada que los tripulantes de Ryanair tienen garantizado el derecho a la huelga aunque esta pueda ser “muy perturbadora”. A renglón seguido, la ministra reveló que el nuevo gabinete de Fomento trata de resolver si hay base jurídica en la obligatoriedad que Ryanair impone a sus empleados, con puesto de trabajo en España, a firmar contratos irlandeses.

Una de las vías de negociación, que habría sido estudiada por Ryanair, es la del establecimiento de contratos híbridos. Se trata de acuerdos laborales bajo las reglas irlandesas y con claúsulas que recojan las peculiaridades del mercado laboral español. Esta es, según el Sepla, una vía “esperanzadora”.

Con el marco actual, los sindicatos de pilotos y TCPs tratan de convencer a Fomento de que Ryanair escapa del control del Gobierno en materia como los propios servicios mínimos en caso de huelga: “Es un contrasentido que trabajadores bajo derecho irlandés, representados por sindicatos que no reconoce la empresa, sean sometidos a unos servicios mínimos por parte del Gobierno español”, explican. Contra esta afirmación pesa el argumento de Fomento sobre sus competencias para regular la huelga de un servicio aéreo prestado en aeropuertos locales.

Una de las vías de negociación, que habría sido estudiada por Ryanair, es la del establecimiento de contratos híbridos

La política laboral de Ryanair lleva largo tiempo cuestionada y fue en septiembre del año pasado cuando el Tribunal de Justicia europeo ofreció una victoria a los trabajadores. En su sentencia estableció que estos tienen derecho a defender sus derechos laborales en el país donde prestan sus servicios y no ante los tribunales irlandeses, tal y como marcan sus contratos. La low cost quedó así expuesta a reclamaciones en mercados con regulaciones laborales más estrictas que la irlandesa.

Iberia trata ‘in extremis’ con UGT para evitar el colapso en El Prat

Un avión de Vueling en el aeropuerto de El Prat.
Un avión de Vueling en el aeropuerto de El Prat.

Con la amenaza de huelga de la plantilla de Ryanair en todo lo alto, el viernes se produjo un acuerdo entre la patronal de los servicios aeroportuarios en tierra (handling), Aseata, y los sindicatos UGT, CC OO y USO para desbloquear las negociaciones del cuarto convenio colectivo del handling. Esa tregua, que busca la firma del citado marco laboral antes del 30 de septiembre, evita la huelga prevista para el mes de agosto en la red de aeropuertos de Aena. Donde la mediación no cristalizó en acuerdo fue en el caso que enfrenta a 2.000 trabajadores de tierra en Barcelona-El Prat con Iberia.

La compañía que preside Luis Gallego apunta que los paros previstos el 27 y 28 de julio, y 3 y 4 de agosto, son respaldados solo por dos de los seis sindicatos con representación entre su plantilla en el aeropuerto catalán: el mayoritario UGT y Cesha. Tras el fracaso de la mediación de la Conselleria de Trabajo de la Generalitat, Iberia insta a anteponer los intereses de los clientes, mantener el diálogo y evitar un conflicto en plena temporada alta. Este se produciría tras los graves perjuicios ocasionados a las aerolíneas que operan en El Prat por la continuadas huelgas en el centrol de contro de Marsella (Francia).

Iberia habló el viernes de una convocatoria de paros que coincide “con fechas clave del verano, con el fin de causar el mayor trastorno posible a los usuarios”. Y es que los paros previstos pueden afectar a mucho más que a las operaciones de esta aerolínea. Su equipo de servicios en tierra intervienen en un 60% de las operaciones que tienen lugar en El Prat, trabajando para la catalana Vueling, Level o American Airlines, entre otras.

Diferencias

Los sindicatos, que se quejan de excesiva carga de trabajo, la falta de un plan industrial o del incumplimiento de acuerdos, piden una negociación en exclusiva con la empresa a la vista del tráfico atendido en El Prat.

Una posición ante la que Iberia dice haber tratado de dar solución a múltiples reivindicaciones de carácter local. Pero, hasta ahora, la dirección no ha estado dispuesta a negociar con la plantilla basada en El Prat cuestiones que afectan a todos los trabajadores de la aerolínea: “Como tales tienen que ser discutidas en una negociación de ámbito estatal”.

Iberia asegura haberse comprometido a tratar esos asuntos en la mesa de negociación del convenio colectivo, que se abre en la primera quincena de septiembre. Pero los sindicatos no han aceptado ese escenario a la vista de que perderían la fuerza de amenazar con una dura huelga entre julio y agosto.

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