Convulsión en los mercados: el Ibex cae un 2,8% y el euro retrocede contra el dólar
Los inversores huyen del riesgo, con el precio del oro disparado un 3% y cerca de máximos


Los mercados afrontan una sesión negra tras el ataque perpetrado por Estados Unidos e Israel sobre Irán durante este fin de semana. El riesgo para el suministro de crudo y gas ha impulsado los precios del petróleo, que han llegado a dispararse casi un 13%, subida que después se ha moderado. En las Bolsas mandan las ventas masivas, del 2,8% en el caso del Ibex 35. El mercado español deja atrás los 18.000 puntos en una tendencia que comparten el resto de parqués mundiales. El Euro Stoxx 50, referencia en Europa, pierde un 2% y Wall Street apunta a descensos de más del 1%.
Los mercados, inquietos desde hace semanas por las riesgos ligados a la inteligencia artificial, deben lidiar ahora con un viejo conocido: Oriente Próximo. El régimen de Teherán ha sido descabezado, pero el conflicto está lejos de ser desactivado; de hecho se ha extendido por todo el Golfo Pérsico con ataques iraníes a infraestructuras petroleras y bases militares, mientras siguen los bombardeos sobre el país. La exportación de petróleo y gas del Golfo Pérsico por vía marina está interrumpida mientras los expertos intentan evaluar el riesgo de que el conflicto se prolongue.
Como en anteriores ocasiones, la clave es el impacto definitivo de la crisis en el petróleo y la inflación: por el estrecho de Ormuz circula el 20% del petróleo y el gas mundiales, ruta que ningún barco se atreve a tomar. En torno a 150 naves paradas en la zona y los buques cisterna de gas natural licuado que iban a cargar envíos en Qatar o los Emiratos Árabes Unidos se han desviado. Así, además del alza del petróleo Brent, el precio del gas referencia en Europa, el contrato TTF, se dispara un 40%, por encima de los 45 euros el megawatio.
En este contexto, y como es la norma en los mercados, manda la prudencia; los inversores venden Bolsa y buscan destinos seguros para su dinero. El oro, el activo refugio más conocido y popular, sube más del 3%, hasta los 5.400 dólares la onza. En el mercado de divisas, los mercados apuestan por el dólar, que sube un 1% contra el euro y recupera los 1,172 unidades por cada moneda única. La divisa americana también gana posiciones contra el yen. La independencia energética del país (primer productor de petróleo del mundo) y la posibilidad de que se retrasen los recortes de tipos en EE UU explican el movimiento, indican los analistas de ING.
Dentro del mercado español, solo tres valores del Ibex marcan alzas: dos son energéticas (Repsol se dispara el 7% y Naturgy avanza el 0,5%) y la tercera es Cellnex, que puede sacar partido de un entorno inflacionista debido a que tiene sus contratos ligados a la evolución de los precios.
El resto del índice baja, con desplomes que han llegado a ser del 12% para IAG (ahora, moderados al 6,5%). Las ventas son abultadas en grandes valores como Santander o Inditex (4,7%) y en el resto de los bancos (Sabadell y Unicaja caen más del 4%) y en empresas como Amadeus, Acerinox o Puig. Menos abultados son los movimientos en los mercados de deuda: aunque los bonos de la zona euro o Estados Unidos son considerados refugios, también se ven penalizados por las mayores perspectivas de inflación. Asi, los tipos de interés más elevados en el medio plazo. El bono español sube su interés unos dos puntos básicos, al 3,1%, y el estadounidense, uno, al 4%.
Para los mercados, el escenario más temido no es el del conflicto intenso y corto —que suele absorberse en días—, sino el de una guerra larga que mantenga el petróleo caro durante meses. Sergio Ávila, analista de IG, considera que lo que ha sucedido “no es ruido; es una señal que puede cambiar el escenario de tipos, inflación y Bolsas para los próximos meses”. El experto explica que el encarecimiento del crudo “el petróleo caro es gasolina para la inflación: sube el coste del transporte, la energía industrial, la calefacción, la producción de plásticos”. “Eso complica la vida a los bancos centrales, que llevan meses intentando bajar los tipos de interés. Con el crudo disparado, ese proceso puede frenarse o revertirse”, añade.
Los brotes de tensión de los últimos años no han tenido un impacto duradero, pero la magnitud del conflicto actual es superior, al igual que los riesgos. La duración, extensión y escala del enfrentamiento son las preguntas clave. “Los ataques tienen como objetivo explícito un cambio de régimen (...) y es probable que duren mucho más que la acción limitada observada en 2025″, explica Paolo Zanghieri, economista sénior de Generali AM. “No descarto la posibilidad de una mayor escalada, pero creo que es más probable que el mercado se recupere de la reacción exagerada inicial y adopte una postura de espera”, afirma Dilin Wu, estratega de Pepperstone. “Aunque Irán ha opuesto cierta resistencia, su capacidad es claramente limitada, y la negociación puede ser la vía más viable”, indica.
Juan José Fernández Figares, director de análisis de Link Gestión, llama a la calma, ya que no cree que ninguna de las partes “esté interesada en mantener el conflicto durante mucho tiempo; EE UU por falta de infraestructura militar en la región y por interés político (al presidente Trump no le interesa que el precio de las gasolinas se mantenga elevado por mucho tiempo y que ello impacte en el crecimiento económico del país) y a Irán por su situación de extrema debilidad”. Por ello, el experto recomienda a los inversores “no entrar en pánico y, de momento, mantener sus estrategias de inversión sin cambios bruscos”.
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