Entrevista

Klaus Regling: “España debería tener un colchón fiscal para afrontar un cambio de ciclo”

El director del fondo de rescate se muestra escéptico sobre la propuesta de titulizar deuda pública de la eurozona

"Puede haber acuerdo en junio para un fondo de garantía de depósitos europeo"

Klaus Regling, (Lübeck, Alemania, 1950) ha sido director gerente del MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad) desde su creación en 2012. Es el máximo responsable del organismo que junto a su predecesor (FESE) ha rescatado a cinco países europeos en los últimos ocho años, incluida España, que ayer anunció la devolución de otros 3.000 millones de euros del préstamo recibido. Regling, ejemplo de manual de pulcro tecnócrata europeo, acudió ayer a Madrid a una conferencia la misma semana en que la formación de Gobierno en Italia ha hecho rebrotar tensiones en la eurozona que parecían olvidadas, y en vísperas de que los Estados miembros definan al fin cómo debe ser la reforma de la eurozona. Una reforma en la que el MEDE tiene todas las papeletas para jugar un papel clave, ya sea como respaldo del fondo para resoluciones bancarias, ya sea como una suerte de FMI europeo.

¿Está preocupado por Italia? Puede ser la primera vez que partidos euroescépticos forman Gobierno en uno de los grandes Estados de la eurozona.

Tenemos que esperar y ver, dado que no hay Gobierno en estos momentos. Ha habido declaraciones contradictorias por parte de los políticos, así que tenemos que ver qué pasa realmente. Estoy preocupado por algunas de estas declaraciones, como muchas otras personas en Europa. Pero la democracia es parte de nuestras vidas. Lo importante ahora es cuáles serán las políticas del nuevo Ejecutivo.

La reacción del mercado ha sido negativa, pero no particularmente dura.

Sí, ha habido una clara reacción. Los tipos de interés de la deuda italiana han subido y están significativamente por encima de los de España. Pero la reacción no ha sido muy fuerte, creo que el mercado tiene la misma visión que yo de esperar y ver qué hace realmente el nuevo Gobierno.

Lo importante en Italia es ver cuáles serán las políticas del Gobierno, aunque ciertas declaraciones preocupan

¿Qué pueden esperar los ciudadanos europeos de la reforma del euro? ¿Qué papel tendrá el MEDE?

Lo más importante es que los países que tuvieron problemas y perdieron el acceso a los mercados, o estuvieron a punto de perderlo, han mejorado sus políticas, puesto en marcha reformas y afrontado problemas que eran diferentes en cada caso. La consecuencia ha sido una mejoría de la unión monetaria. Sin esto, los cambios institucionales no nos habrían sacado de la crisis. Adicionalmente, hemos mejorado la arquitectura del euro con la unión bancaria, con el mecanismo único de resolución para los bancos sistémicos, la junta de resolución única y el fondo de resolución único. Otra innovación importante es la creación del MEDE. Ahora hay debate sobre cómo fortalecer la unión monetaria. Grandes cambios institucionales ya se han producido, y a partir de estos cambios ahora hay discusiones en marcha; se tomarán decisiones en verano para completar la unión bancaria. Una de ellas está relacionada con un mecanismo de respaldo para el fondo de resolución único, la otra con un esquema de garantía de depósitos europeo. Ninguno de estos asuntos está acordado; aún se está trabajando sobre ellos. La mayor parte de los países considera que la unión monetaria necesita estos dos elementos, pero hay desacuerdo sobre los plazos y las precondiciones necesarias. Hay un debate al respecto que puede concluir en junio.

¿Es usted optimista?

Es importante que todos los Estados miembros respalden el establecimiento del sistema de respaldo y de garantía de depósitos. No lo es tanto si se pone en marcha el año que viene o después, sí el apoyo a un institucional. Después puede pasar tiempo mientras se crean las condiciones previas para que estos cambios tengan lugar.

Entonces debería haber un calendario.

Podría ser parte del acuerdo de junio.

Hay visiones diferentes en París y Berlín sobre la capacidad fiscal de la zona euro. 154 economistas alemanes han publicado un manifiesto contra las propuestas de Macron.

 En Alemania hay un notable debate sobre estas propuestas. Los 154 profesores son una parte, pero hay muchos otros economistas que están en desacuerdo con ellos. […] Hay otros dos asuntos a discutir: Uno es cómo debe evolucionar el MEDE y otro la capacidad fiscal de la eurozona. La mayor parte de los países considera que el MEDE debe tener un mayor papel en el futuro. Si en el futuro hay un nuevo programa de ajuste probablemente sean el MEDE y la Comisión quienes diseñen, negocien y supervisen el programa. Eso tiene implicaciones para nuestro trabajo; para poder diseñar un programa con poco tiempo, necesitamos saber qué pasa en los 19 Estados. El MEDE también servirá como respaldo financiero para el fondo de resolución bancaria. Y está la cuestión legal. Hasta ahora el MEDE se ha basado en un tratado intergubernamental. Mi visión es que un día el MEDE sea parte del marco legal del euro, pero eso requiere un cambio en los Tratados de la UE. Desde mi punto de vista, el modelo es el BEI. Está mencionado en el tratado, tiene capital propio y puede actuar independientemente. No espero la integración del MEDE en el tratado de la Unión como propone la Comisión. Esta propuesta no la apoyan la mayoría de los Estados.

Sobre la capacidad fiscal, París quiere capacidad fiscal dentro de la zona euro; la visión alemana está más cerca de la condicionalidad.

Desde mi punto de vista la unión monetaria debería tener algún tipo de capacidad fiscal. Pero no deberíamos olvidarnos del presupuesto de la UE, que hace transferencias de países ricos a pobres. Se han hecho transferencias fiscales durante 60 años y éstas seguirán ahí. Y son útiles, si no hubiese presupuesto comunitario probablemente tendríamos un debate mucho más urgente sobre las transferencias dentro del euro. Pero en mi opinión no las necesitamos. Es importante pensar en expandir los colchones fiscales a nivel nacional, porque los países que cumplen el Pacto de Estabilidad tienen capacidad para permitir que los estabilizadores automáticos funcionen, usando el 3% del PIB para estímulos fiscales. Pero es útil a nivel de la UE pensar cómo complementar estos colchones nacionales con colchones europeos. Pueden hacerse a través de mecanismos como sistemas complementarios de desempleo o fondos de emergencia, algo que ya funciona en
Estados Unidos. Otra alternativa serían mecanismos adicionales dentro del MEDE.

Pero estos mecanismos no serían transferencias...

No, las transferencias la gestiona el presupuesto europeo. Podemos mejorar su eficiencia pero ya tenemos transferencias.

¿Serían más como préstamos?

Sí, como líneas de crédito donde puedes pedir un préstamo para devolver durante un ciclo económico, cinco o siete años, de modo que el dinero vuelva a estar disponible para el próximo ciclo bajista.

Pero tendremos de nuevo condicionalidad, y una cierta división entre países acreedores y deudores.

Klaus Regling: “España debería tener un colchón fiscal para afrontar un cambio de ciclo”

No, no es eso por lo que abogo. Estas herramientas están diseñadas para que todos los países se puedan beneficiar, porque todos atraviesan ciclos, incluso los que parecen más fuertes ahora. Pueden tener ciclos bajistas y aprovecharse de estos fondos. Es un enfoque distinto del MEDE donde ha habido acreedores y deudores en los últimos años.

Sobre los eurobonos, tenemos una propuesta de la Comisión de crear activos seguros vía titulizaciones. Esta semana, la presidenta de Santander, Ana Botín, ha abogado por la mutualización. ¿Cuál es su opinión?

Estamos mezclando muchas cosas. No llamaría a la propuesta de la Comisión eurobonos porque es otro concepto. Sería muy positivo para la unión monetaria tener este tipo de activos seguros; eso rompería el círculo vicioso entre bancos y Estados. Protegería a países en crisis. Pero la propuesta de hacerlo con ingeniería financiera no proporcionaría estos activos seguros, según muchos expertos. Es positivo que se trabaje para encontrar una vía para crearlos, pero hasta ahora no he visto un resultado convincente. Las agencias de rating han dicho que no darán la calificación máxima a un activo creado así. Necesitamos seguir trabajando, y si no podemos encontrar un activo seguro artificial, tendremos que ir por el camino más largo: crear confianza entre los Estados miembros y, al final del camino, podrá llegar la mutualización verdadera. Pero eso está muy lejos.

España está bajo la supervisión posterior al programa de rescate. ¿Qué opina de nuestra senda fiscal? El Gobierno está bajando impuestos y mejorando las pensiones.

Fue muy positivo que se encontrase una solución rápida para la resolución del Banco Popular

Conocemos las previsiones de la Comisión y del Gobierno. Sería muy bueno reducir el déficit por debajo del 3% este año; España sería el último país de la zona euro en hacerlo. Dado el buen comportamiento económico de los últimos años quizás debería haberlo hecho antes. Pero está bien que ocurra en 2018; España debería seguir en este sendero. Ahora estamos experimentando un contexto económico positivo en Europa y en el mundo. Eso no durará para siempre. Los tipos están muy bajos, y los presupuestos se benefician de ello. Pero los buenos tiempos no durarán para siempre. Es bueno construir un colchón fiscal ahora y estar preparado para el cambio de ciclo, desde un punto de vista presupuestario. No predecimos otra crisis, pero todas las economías se mueven en ciclos. Tras muchos años buenos, y España ha crecido más del 3% durante 11 trimestres, algún día cambiará la tendencia, como en cualquier otro país. Si esto sucede, es bueno tener un colchón fiscal.

En 2016 la revisión del programa de asistencia financiera no mencionó a Banco Popular en su análisis de la banca, solo meses antes de su resolución. ¿No lo encuentra paradójico, dado que el programa y la supervisión están centrados en la estabilidad financiera?

No puedo comentar el trabajo de las autoridades de supervisión. Pero es positivo que se encontrase una solución muy rápida y ahora el sistema bancario es mucho más fuerte que hace años. Esto es importante.

Ha habido críticas sobre la falta de transparencia.

Esto es algo que debería usted discutir con el Mecanismo Único de Resolución (SRM, por sus siglas en inglés). No creo que deba haber transparencia completa en la supervisión bancaria, donde la información es muy sensible en términos de mercado. Si todo se publica, no funcionará.

En Italia, Grecia y Portugal los Gobiernos han hecho campaña contra la austeridad, hemos tenido turbulencias políticas en el Sur de Europa. Pero la crisis no remitió hasta el discurso de Mario Draghi en Londres. ¿Cuál es el legado de las políticas de austeridad?

Grecia, del Grexit al 'clean exit'

Klaus Regling: “España debería tener un colchón fiscal para afrontar un cambio de ciclo”

Grecia abandonará en agosto el programa de rescate. ¿Cuál es su visión sobre estos ocho años, qué ha aprendido Europa?

Hemos aprendido de todos los casos […]. Grecia es un caso especial porque ha estado en el programa ocho años. Es mucho tiempo, mucho más que el resto. Pero hay razones para ello. Una de ellas es que en 2015 se movió en la dirección incorrecta, retirando reformas ya implementadas. Hubo momentos dramáticos en verano, cuando Grexit fue una posibilidad real. Desde entonces ha habido progresos […]: ha tenido superávit fiscal (no sólo primario) durante tres años. Y muchas reformas se han puesto en marcha. Hay mucho trabajo que hacer para hacer la economía más resistente. […] Si Grecia sigue en el sendero reformista, hay muchas opciones de que cuando salga del programa del MEDE sea un caso de éxito.

Pero hay muchas incertidumbres: por ejemplo si necesitará una línea de crédito o un alivio de la deuda, o sobre la supervisión posterior.

Sí, hay trabajo que hacer. Sobre la agenda de reformas, estamos en la mitad de la revisión final del programa del MEDE. Nuestro desembolso final depende de ello, de si la revisión concluye de forma satisfactoria. Una larga liste de reformas tiene que ponerse en marcha. El alivio de la deuda lo discutirán los ministros de Finanzas de la eurozona en las próximas semanas. Pero los progresos son visibles. El crecimiento ha vuelto, la situación fiscal es correcta, la competitividad se ha recuperado. Pero como he dicho, el proceso de reformas en Grecia debe continuar.

¿Un alivio de la deuda puede ayudar a ese éxito?

En el corto plazo no lo necesita. Han tenido ya una reducción de deuda significativa en 2012. Los acreedores privados sufrieron la mayor quita de la historia, 100.000 millones de euros. Y los acreedores oficiales aliviaron significativamente los términos de pago. Eso está ayudando a Grecia. Calculamos que el alivio proporcionado por los acreedores oficiales reduce el servicio de la deuda en 10.000 millones de euros anuales, un 5% del PIB. Estamos hablando ahora de un alivio adicional de la deuda, y no hemos terminado ese proceso. Confío en que si Grecia mantiene las reformas, los ministros dela eurozona llegarán a alguna conclusión sobre un alivio adicional de la deuda en junio o julio.

No estoy de acuerdo con esa descripción. España, Portugal y Francia están mejorando claramente. No creo que el Sur de Europa esté en una situación difícil. Para salir de la crisis la política del BCE fue importante. Pero para mí el aspecto más importante es que los cinco países que requirieron apoyo del FESE y del MEDE estaban preparados para poner en marcha reformas y ajustes, incluida una consolidación fiscal que era necesaria. No eran políticas prescritas por Bruselas o Fráncfort; se requerían para solucionar problemas que se habían acumulado durante la década anterior. No había atajos ante eso y se hizo con éxito, es la razón principal de que Europa lo esté haciendo mejor hoy. El BCE sirvió para dar la vuelta a la percepción del mercado en 2012. Y la creación del MEDE ayudó como prestamista de último recurso para los países. Sin el MEDE varios países podrían haber tenido que salir del euro. Es muy estrecho decir que una frase lo hizo todo. Fue el resultado del trabajo duro de países y de innovaciones institucionales, que seguirán estando disponibles para poder salir de la crisis. Este análisis es muy importante porque las mejoras en estos países son significativas y duraderas. Eso me da confianza en el futuro de la zona euro. Nuestra Unión Monetaria es mucho más robusta y menos vulnerable que hace 10 años.

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