Un canal navegable en el corazón de Castilla

Las aguas bordean bosques de ribera y humedales que conforman un ecosistema de gran valor ecológico

Ecoturismo
Esclusas del canal de Castilla a su paso por Palencia.

Se puede recorrer en barco, caminando, en bicicleta o a caballo. El Canal de Castilla depara muchas sorpresas. Hay que visitarlo sin prisas, disfrutando del entorno. Es el proyecto más relevante de la ingeniería civil de su época, iniciado a mediados del siglo XVIII y concluido un siglo después. Un recorrido de 207 kilómetros entre Palencia, Burgos y Valladolid, que transcurre por lugares de gran interés histórico y artístico. Es el único canal navegable de España.

El Canal de Castilla comenzó a construirse a partir de una gran idea, la de unir por barco los extensos campos de cereales de la estepa castellana con la costa cantábrica. Aquel sueño ilustrado llevó a sus artífices a poner en marcha una gigantesca obra de ingeniería hidráulica. El objetivo era acabar con el problema de aislamiento de la meseta castellana debido a una orografía complicada y una deficiente y mal conservada red viaria, que hacía muy difícil el transporte de los excedentes agrarios de la región: lana, vino y cereales, fundamentalmente.
Casi tres siglos después de su asombrosa construcción, se mantiene el interés, ahora turístico, de navegar por estas plácidas aguas canalizadas.

Es uno de los proyectos más relevantes de ingeniería civil que nos ha dejado la España Ilustrada

Naturaleza

El canal transcurre rodeado de bosques de ribera, charcas y humedales que conforman un ecosistema de gran valor ecológico. Además, dársenas, acueductos, esclusas, arcas y arquetas de riego, molinos y fábricas de harina, presas, puentes y almacenes conforman un conjunto etnográfico de gran interés, que hoy se puede apreciar en el recorrido y que permite seguir la huella de aquel excepcional proyecto, ina­cabado, del marqués de la Ensenada, de construir en Castilla una red de canales similar a la de los países de Centroeuropa, y que dejó este legado formidable.

Un canal navegable en el corazón de Castilla

La obra hidráulica salva importantes desniveles, en ocasiones de hasta casi 90 metros, a través de 49 esclusas, algunas de ellas de enorme tamaño, pero no pudo salvar el obstáculo mayor de todos, la cordillera Cantábrica.

Casi 300 años después de su construcción, se mantiene el interés, ahora turístico, de navegar por sus plácidas aguas

En 1849 comenzó la explotación del canal por el que, hacia 1860, llegaron a circular más de 350 barcazas, la mayoría de ellas de propiedad privada, que partían de distintas dársenas donde cargaban y descargaban sus mercancías y que hoy permanecen como testigos de un pasado repleto de historia.

Pero pronto surgió un gran competidor. La modernidad llegó con el tren, que además tenía un trazado casi paralelo al del propio canal. En 1866, la línea férrea Valladolid-Santander dio la puntilla al proyecto, dejando truncado su empleo como medio de transporte y comunicación. No obstante, esta vía fluvial fue utilizada, afortunadamente, para otros usos derivados de la fuerza motriz del agua. Con el tiempo se fue generando un desarrollo económico en las localidades por las que discurría. El Canal de Castilla no fue solo una vía de comunicación y una arteria para regar los resecos campos castellanos, también desempeñó un importante papel en el despertar industrial de la región.

Ramal de Campos.
Ramal de Campos.

Recorridos

Concebido inicialmente como vía de transporte, las barcazas utilizaban la tracción animal para su navegación, y para ello se trazaron los denominados caminos de sirga, que discurrían paralelos al curso del agua por donde circulaban los animales, mulas o bueyes. Hoy, estas vías, perfectamente acondicionadas, son idóneas para practicar senderismo y hacer recorridos en bicicleta o a caballo por uno de los parajes más singulares que se pueden encontrar en esta parte de Castilla.

También existe la opción de recorrer algunos tramos en embarcaciones turísticas. Hay varias que tienen su base en Herrera de Pisuerga, Melgar de Fernamental y Medina de Rioseco. Los más cómodos también pueden visitarlo con su propio vehículo, con paradas en las esclusas y localidades más emblemáticas del trayecto, teniendo en cuenta que por los caminos del canal está prohibido el paso de vehículos a motor, hay que hacerlo por carretera.

Bosque de ribera
Bosque de ribera

El canal se extiende 207 kilómetros de cauce navegable, divido en tres ramales en forma de Y invertida, con sus brazos norte, sur y el que se extiende por Tierra de Campos, entre Palencia y Valladolid.

El ramal del norte parte de Calahorra de Ribas y se dirige a la localidad de Alar del Rey, a 80 kilómetros de Palencia. Aquí fue donde se inauguraron las obras y comenzó su explotación hace casi 300 años, y donde confluyen el canal, el río Pisuerga, de donde toma las aguas, y la carretera nacional 611. En Alar se pueden apreciar algunos molinos en ruinas, una alameda con su merendero, una caída de agua y la dársena con su esclusa de retención, unas antiguas mazmorras y grandes instalaciones de almacenes.

Este recorrido de 75 kilómetros tiene un desnivel de 87 metros que se salva a través de 24 esclusas, entre las que destaca la asombrosa cuádruple esclusa de Frómista, localidad monumental en la que es imprescindible hacer una parada para apreciar la iglesia románica de San Martín. En Frómista, además, se encuentran dos rutas, el Camino de Santiago y el la del Canal, por eso se dice que esta villa es cruce de caminos: el de la fe y el de la razón.

Almacenes.
Almacenes.

Muy cerca, en Herrera de Pisuerga, encontramos la Presa del Rey, situada junto al Centro de Interpretación del Canal, que ocupa la que fue la casa del esclusero.

El llamado ramal de Campos, que se extiende desde Ribas de Campos hasta Medina de Rioseco, es el más despejado y llano, desprovisto de fronda pero no así de encanto. Es el que menos esclusas tiene, solo encontraremos siete. Se alimenta de las aguas del río Carrión y pasa por Monzón de Campos y Paredes de Nava, donde hay que visitar su bonita iglesia, la de Santa Eulalia.

Hacia el sur

El ramal del sur, que se prolonga 54 kilómetros, se inicia en la dársena cerca de Valladolid, lugar que aún conserva restos de su esplendor pasado cuando llegó, entre los siglos XII y XV, a ser la ciudad más importante de la corona de Castilla. Finaliza en El Serrón (Grijota), no muy lejos de Palencia, a unos nueve kilómetros, una ciudad poco visitada pero que conserva un casco urbano agradable y muy tranquilo, salpicado de monumentos interesantes, entre otros su catedral, también deno­minada la “bella desco­nocida”, quizá por la sorpresa que depara su interior, un armonioso edificio medieval.

Este ramal salva un desnivel de 54 metros utilizando 18 esclusas. Termina en Medina de Rioseco, en la dársena más importante de todo el Canal de Castilla, donde se encuentra la antigua fábrica de harina de San Antonio, actualmente reconvertida en museo, en la que se muestran las antiguas máquinas y se explica el proceso de transformación del trigo en harina.

Un canal navegable en el corazón de Castilla

Aquí es donde también se desvaneció el sueño ilustrado que el progreso frustró. A unos dos kilómetros de El Serrón, en Calahorra de Ribas (Ribas de Campos), se halla el empalme con los otros dos ramales que conforman el recorrido.

La historia de todo ello se puede contemplar en el Museo del Canal, situado en la localidad palentina de Villaumbrales, que conserva restos de los astilleros que permitieron la construcción y reparación de las barcas que llegaron a surcar el canal, a finales del siglo XIX. La Casa del Rey, edificio del siglo XVIII, es la sede de este museo.

Caminos de sirga

Por los caminos de sirga, donde antes tiraban las mulas, que llegaban a mover barcazas que podían llegar a transportar hasta 50 toneladas, circulan ahora las bicicletas, y ya no son los mercaderes ni los campesinos los que sacan provecho de esta inmensa obra de ingeniería, son los turistas los que se abren paso por estos históricos caminos.

En el siglo XXI, el Canal de Castilla, considerado como Bien de Interés Cultural desde 1991, sigue siendo de gran utilidad para la economía de las provincias de Palencia, Valladolid y Burgos, y de las poblaciones por donde transcurre por sus usos para regadío y para abastecimiento de agua a más de 200.000 personas. Y se ha convertido en una atracción turística.

A lo largo de los años, se ha creado un hábitat alrededor que favorece y protege la vida de muchas especies, las que viven en sus aguas, las que anidan o se alimentan de sus bosques y otras que simplemente se refugian en sus arbustos.

Puerta de entrada

Para hacer el recorrido completo del trazado son necesarios al menos ocho días, y unos cuatro si se hace en bicicleta; para completarlo en piragua hay que pedir permiso. Si se opta por la vía acuática, hay embarcaciones turísticas que recorren algunos tramos. La primavera es un excelente momento para hacer una escapada; el otoño, cuando empiezan a aparecer los colores ocres y amarillos de los bosques de ribera, tiene también un especial encanto.

El Canal de Castilla es una magnífica puerta para adentrarse en esta parte de la comunidad de Castilla y León bastante desconocida, pero que esconde una gran belleza.

Aunque hubo antecedentes de proyectos similares de navegación interior, en siglos anteriores, ninguno prosperó. Hoy, el Canal de Castilla es el único navegable que existe en toda España.

Normas