Las cinco amenazas que debe superar Guindos para llegar al BCE

El Eurogrupo elegirá este lunes al candidato a la vicepresidencia del BCE

El ministro español es el gran favorito pero tiene por delante algunos vericuetos

Luis de Guindos
El ministro de Economía, Industria y Competitividad, Luis de Guindos EFE

Luis de Guindos está a poco más de un paso de convertirse en el primer vicepresidente español del Banco Central Europeo. Y todo indica que tras la reunión de este lunes de los ministros de Economía de la zona euro (Eurogrupo) en Bruselas, el ascenso de Guindos hacia Fráncfort parece imparable. Aun así, el todavía ministro español de Economía, Industria y Competitividad tiene por delante varios vericuetos legales y políticos que las voces críticas con su nombramiento no dudarán en aprovechar para intentar sabotear su candidatura. Guindos deberá esquivar cinco amenazas si quiere sentarse el 1 de junio en el Comité ejecutivo del BCE.

1. Las revanchas

La revancha más evidente podría ser la de Luxemburgo. Guindos bloqueó temporalmente en 2012 el nombramiento Yves Mersch como miembro del comité Ejecutivo del BCE aduciendo que el Parlamento Europeo había declarado al luxemburgués como un "candidato no idóneo" por un tema de equilibrio de género. Más reciente, y peligroso, es el resquemor de Italia tras la decisión de España de apoyar a Ámsterdam, y no a Milán, como sede de la Agencia Europea del Medicamento. El voto español escoció bastante en Roma. Y, por último, el ministro de Bélgica pertenece al partido independentista flamenco (NVA) que protege al expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y no mantiene buenas relaciones con el PP español.

2. Los países pequeños

La llegada de Guindos a la cúpula del BCE supondrá una plaza menos para los llamados países pequeños, que en 2012 lograron colar un tercer representante en un Comité que reservaba de manera tácita cuatro sillas para los países grandes (Alemania, Francia, Italia y España) y las otras dos para el resto. A los países pequeños no les interesa que España recupere un puesto permanente y aunque no puedan imponer a su representante natural, el irlandés Philip Lane, pueden maniobrar para debilitar la candidatura de Guindos y hacer que llegue lo más frágil posible.

3. El abrazo alemán

Guindos ha atribuido siempre el regreso de España al Comité ejecutivo del BCE a un acuerdo al más alto nivel entre el gobierno español y el alemán. La alianza es una poderosa arma para imponer su candidatura. Pero también levanta reticencias entre los países que temen que la presencia de un vicepresidente español sea la contrapartida para el nombramiento de un presidente alemán cuando el actual, Mario Draghi, deje el cargo en 2019.

4. El dictamen del BCE

El paso más sencillo pero, potencialmente, el más peligroso. El BCE tiene que emitir un dictamen sobre la idoneidad del candidato. En principio, Fráncfort se limitará a señalar que "el candidato propuesto es una persona de reconocido prestigio y experiencia profesional en asuntos monetarios o bancarios". Y añadirá que "el Consejo de Gobierno del BCE no tiene inconveniente en la recomendación del Consejo de que [Luis de Guindos] sea nombrado [vicepresidente del BCE]". Esas son las palabras que la autoridad monetaria repite nombramiento tras nombramiento. Cualquier matiz, por mínimo que fuera, se interpretaría como una objeción a Guindos, una objeción tan velada como grave

5. El filibusterismo parlamentario

No parece probable, pero el Parlamento Europeo podría jugar con el calendario de su dictamen para retrasar el nombramiento del candidato elegido por el Eurogrupo y expresar así su malestar tanto por su escaso papel en estas decisiones y por la falta de equilibrio de género en el BCE.

A tres meses del relevo

20 de febrero. Los ministros de Economía y Finanzas deben aprobar oficialmente la candidatura elegida por el Eurogrupo para la vicepresidencia del BCE.

26 de febrero. El candidato elegido espera someterse ese día a una audiencia pública ante la comisión de Economía del Parlamento Europeo.

13 de marzo. Si se cumple el calendario prevsito, el pleno del Parlamento Europeo emitirá un dictamen, no vinculante, sobre el aspirante.

23 de marzo. Diga lo que diga el Parlamento, el Consejo Europeo espera aprobar, por mayoría cualificada, el candidato designado por el Eurogrupo.

1 de junio. El nuevo vicepresidente sustituirá al portugués Vitor Constancio, que ocupa ese cargo desde 2012.

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