Los empresarios creen que retrasar la jubilación a los 67 se queda “muy corto”

Una cuarta parte de los españoles superará esa edad en 2025

El Círculo de Empresarios ve la jubilación a los 65 como un “concepto trasnochado”

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El presidente del Círculo de Empresarios, Javier Vega de Seoane.

El aumento de la longevidad es uno de los retos más importantes que tiene nuestra sociedad. No solo vivimos más, sino que tenemos menos hijos y en 2030, uno de cada cuatro españoles tendrá más de 65 años. Para hacer frente a este gran desafío demográfico, no solo hace falta desarrollar políticas de fomento de la natalidad y de la inmigración, sino que es preciso repensar el modelo laboral y el concepto de vejez. Son algunas de las ideas que han debatido este martes varios científicos en una charla organizada por el Círculo de Empresarios y la Fundación Transforma.

El envejecimiento de la población aumenta y parece que no tiene vuelta atrás. En 2030, el 25% de los españoles (11,7 millones) tendrá más de 65 años y de ellos 3,6 millones serán octogenarios. Para hacer frente a este reto, Rafael Puyol, catedrático de Geografía Humana de la Universidad Complutense de Madrid, cree que las políticas de fomento de la fecundidad y de la inmigración “son positivas pero tienen solo un carácter paliativo”, por lo que considera necesario adoptar medidas socioeconómicas que amplíen el mercado de trabajo.

"La prejubilación en España no tiene ningún sentido. Lo de jubilarse a los 67 años se nos va a quedar muy corto. Tenemos que ir hacia edades mucho más tardías”, sostiene Puyol. Este demógrafo y antiguo rector de la UCM ha incidido en la “ridícula” tasa de actividad de españoles en la franja de los 60-64 años. “En España la población activa en esa edad es del 38%, frente al 52% de Reino Unido, el 56% de Holanda o el 69% de Suecia”.

En esa misma línea se ha mostrado José Antonio Serra, jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Gregorio Marañón, quien ha explicado que el concepto de vejez tiene que ser repensado. “Cuando uno llega a los 65, todavía le quedan 20 años de vida. Esta edad de jubilación se estableció en 1919, cuando solo una de cada 100 personas que nacía llegaba a los 65. Hoy son 95 de cada 100, es un concepto totalmente trasnochado”.

Y no se trata solo de atrasar la jubilación como una medida que permita ampliar la población activa, la viabilidad del sistema de pensiones, y por ende del Estado de bienestar, sino que es clave, según los ponentes, para no desaprovechar el talento de personas que cada vez envejecen mejor. “El envejecimiento es en realidad un rejuvenecimiento”, prosigue Puyol, ya que según él, en los últimos años le hemos ganado 10 años a la vida: “hoy las personas que tienen 70 años equivalen a las que tenían 60 hace 15 años. No seremos viejos más tiempo sino jóvenes más tiempo”, asegura.

Este experto también ha dado un toque de atención al sector empresarial y ha llamado a no discriminar a trabajadores a partir de una cierta edad: “hay muy poca sensibilidad en el mundo de la empresa y se transmite la idea de que una persona de más de 45 años está obsoleta y es poco trabajadora”.

El jefe de Geriatría del Marañón también ha puesto el foco sobre la necesidad de cambiar la mentalidad que se tiene sobre la vejez: “debemos crear una cultura donde el paso de la edad no sea visto como un problema sino como la oportunidad de hacer cosas nuevas”. Serra ha explicado que muchos de sus pacientes se sienten estigmatizados por una sociedad que prima la juventud y sanciona la vejez, que muchas veces transmite la idea de que “son un lastre, y de que se mueran pronto y dejen de gastar”. “Es injusto que intentemos apartar al 25% de la población y es absurdo desaprovechar su talento”, ha señalado.

Si bien es cierto que aumenta en envejecimiento saludable, también lo es que el gasto sanitario se incrementará en los próximos años. “El grado de personas dependientes mayores de 65 años será del 30% en 2020 y del 55% en 2050”, apunta José Viña, catedrático de Fisiología de la Universidad de Valencia, quien insiste la importancia de cuidarse hoy para minimizar que nos cuiden mañana.

Este experto señala que la alimentación y el ejercicio físico suponen tres cuartas partes de los factores que inciden en la forma en la que envejecemos, mucho más que los componentes genéticos. Por tanto, no solo se trata de mantenerse activo mentalmente, sino también a nivel físico: “El ejercicio físico es el mejor medicamento: está demostrado que practicarlo con regularidad reduce a la mitad las visitas al ambulatorio de las personas mayores”.

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