Sebastián Albella, presidente de la CNMV.
Sebastián Albella, presidente de la CNMV.

La CNMV se planta ante el Gobierno y mantiene el permiso a la opa de Atlantia por Abertis

El regulador espera que el proceso de compra siga adelante "con normalidad"

Advierte que las autorizaciones previas son una excepción a la libre transmisión de acciones de cotizadas

La CNMV mantiene su posición ante los ministerios de Fomento y Energía respecto a la opa de Atlantia por Abertis: sigue en pie la autorización a la oferta formulada el pasado mes de mayo y sobre la que pesaban requerimientos de anulación o revocación por parte de ambos ministerios. El regulador se planta, de este modo, ante la fuerte presión ejercida por el Ejecutivo para que la opa pase el control de los ministerios de Íñigo de la Serna y Álvaro Nadal. Entre diversos argumentos, opina que las autorizaciones previas del Gobierno constituyen una "excepción" a la libre transmisión de una empresa cotizada.

El visto bueno, otorgado el 9 de octubre por el consejo del regulador, sigue vigente "por considerar que dicha oferta [la de Atlantia] reúne todos los requisitos exigidos en el Real Decreto 1066/2007, sobre ofertas públicas de adquisición".

El visto bueno sigue vigente "por considerar que dicha oferta [la de Atlantia] reúne todos los requisitos exigidos en el Real Decreto 1066/2007, sobre ofertas públicas de adquisición".

El órgano que preside Sebastián Albella recuerda que los dos oferentes en liza, Atlantia y Abertis, han pedido autorizaciones al Gobierno para hacerse con la mayor concesionaria española pese a que dicho trámite "no está comprendido en el apartado 2 del artículo 26 del real decreto citado [1066/2007] por las mismas razones que en su momento se tuvieron en cuenta".

La CNMV expresa su confianza en que el proceso de opa siga adelante "con normalidad" y ha manifestado "su respeto al ámbito competencial propio de los ministerios requirentes". Autorizada la opa de Atlantia, resta el plácet a la de Hochtief para que sea abierto el plazo de aceptación de ambas. Entonces se espera que la italiana mejore los 18,76 euros por acción que la filial de ACS ofrece por el grupo Abertis.

La contestación a los requerimientos del Gobierno se basa en cuatro principios. En primer lugar, los permisos a los que se refiere el Gobierno no son autorizaciones requeridas por la oferta sino relativas al cambio indirecto de control en concesiones y contratos de los que es titular Abertis. El segundo punto se refiere a que las autorizaciones de Fomento y Energía no son administrativas de órganos supervisores "sino meras autorizaciones o consentimientos en el ámbito concesional-contractual". El tercer argumento de la CNMV es el que la Ley de opas permite la aprobación de una oferta a expensas de nuevos permisos. Y en cuarto lugar, y de máxima relevancia, la CNMV cree que la exigencia de autorizaciones previas, como las que reclama el Gobierno,  "constituye una excepción al principio de libre transmisibilidad de las acciones de las sociedades cotizadas".

La CNMV opina que las autorizaciones de Fomento y Energía no son administrativas de órganos supervisores sino "meras autorizaciones o consentimientos en el ámbito concesional-contractual"

Enfrentamiento

La presión del Gobierno sobre el órgano que preside Sebastián Albella ha sido máxima por cuanto se ha intentado que diera marcha atrás en la decisión de autorizar una operación corporativa de la máxima relevancia en el mundo de las infraestructuras.

Los ministros de Energía y Fomento, Álvaro Nadal e Íñigo de la Serna.
Los ministros de Energía y Fomento, Álvaro Nadal e Íñigo de la Serna.

Fomento y Energía alarmaron a la CNMV, entre el 25 y 26 de septiembre de septiembre, de que Atlantia no les había pedido autorizaciones para hacerse con Abertis, pese a lo que el regulador bursátil dio por buena la ofensiva del grupo italiano y autorizó su opa el 9 de octubre. Con ello se abrió un plazo de aceptación que fue frenado por la opa competidora de Hochtief el 19 de octubre, aunque hubo margen para que el consejo de Abertis manifestara su opinión favorable al proyecto industrial propuesto por Atlantia, y desfavorable en lo que toca al precio.

Esta opa originaria por Abertis fue anunciada el 15 de mayo, presentándose el folleto ante la CNMV un mes después. Para entonces Atlantia tenía cerrado un crédito multimillonario que cubría su oferta de 16,50 euros por cada título de Abertis, que fue tasada en 16.400 millones. La oposición de Fomento y Energía empezó a esbozarse en el verano a la vista de que el grupo que dirige Giovanni Castellucci avanzaba en la petición de permisos en los distintos mercados en que opera Abertis, pero no solicitaba en España un análisis del Gobierno por el cambio de control en concesiones de autopistas y en las órbitas satelitales operadas por Hispasat, controlada por la compañía opada.

Fomento defiende su requerimiento de anulación de la opa italiana ateniéndose la Ley de Autopistas de 1972 y al Decreto 215/1973 sobre el sistema concesional

De la Serna alude a la Ley de Concesiones

Fomento defiende su posición ateniéndose la Ley de Autopistas de 1972 y en el Decreto 215/1973 sobre el sistema concesional. Abertis opera más de 1.500 kilómetros de carreteras de peaje en España, con un 59% del mercado concesional en sus manos. El ministerio de Íñigo de la Serna recordó a la CNMV en su carta de septiembre que cuando una opa requiera de la autorización o no oposición de cualquier otro organismo, podrá presentarse la solicitud de autorización de la oferta sin atenderse el citado trámite, pero “la CNMV no autorizará la oferta hasta que no se le acredite la obtención de la correspondiente autorización, no oposición, o simple notificación”.

La CNMV trasladó las misivas a Atlantia y esta insistió en su posición de no someter sus planes al visado del Gobierno. “A juicio de Atlantia no es necesaria autorización en España en relación con la toma de control directa de Abertis e indirecta de su grupo de sociedades”, explicaba en el folleto la empresa participada por la familia Benetton. En cuanto a Hispasat, Atlantia ha venido argumentando que la opa de Abertis supone un cambio de control sobre esta última y no la enajenación de acciones del operador de satélites.

También reiteró la italiana que ni Abertis ni la propia Hispasat tienen por objeto social actividades relacionadas directamente con la defensa nacional, por lo que descartaba una suspensión del régimen de liberalización de la inversiones exteriores en España, que prevé el Real Decreto 664/1999, y no entendía como obligatoria la autorización del Consejo de Ministros. Pese a ello, siempre se mostró abierta a “atender a los intereses estratégicos del Reino de España en relación con la gestión y eventual destino del 57,05% de Abertis en Hispasat”, describió en el folleto de la oferta.

Desatendidos los argumentos del Gobierno por parte de la CNMV, llegaron los requerimientos de Fomento y Energía pidiendo la anulación o revocación de la oferta italiana. Una medida ante la que Atlantia accedió a demandar las autorizaciones el pasado 21 de diciembre en busca de evitar el bloqueo que supondría un enfrentamiento con el Ejecutivo. Y es que esos requerimientos, según reconoció el regulador, no son más que el primer paso de la judicialización de este proceso tal y como marca la Ley 29/1998 de la Jurisdicción Contencioso-administrativa. Fomento y Energía dejaban abierta la puerta a la presentación de contenciosos administrativos contra la actuación de la CNMV.

Luz verde a Hochtief

Las que han asistido al conflicto como espectadoras de máximo interés son ACS y su filial Hochtief, que se abrieron de inmediato a pasar su opa competidora por el filtro del Gobierno. De hecho, Fomento ya ha dado su visto bueno a la opa alemana, que valora a Abertis en 18.600 millones (18,7 euros por título). Hochtief pidió el visado a Fomento y Energía el pasado 21 de noviembre y el primero dictó en apenas un mes que las autopistas pueden cambiar de manos. En primer lugar, las autopistas de Abertis han rebasado los cinco años en explotación, exigencia que marca el Decreto 215/1973, y se da por probada la capacidad de Hochtief, tanto técnica como económica, para ponerse al frente de las mismas.

Resta el plácet del ministerio de Álvaro Nadal pese a que se da por descontado que Hispasat saldrá en breve del perímetro de Abertis para acabar en manos de la pública REE. La opa de ACS a través de su constructora alemana también espera la autorización de la propia CNMV.

Atlantia, en espera

Autopista de Abertis en Francia.
Autopista de Abertis en Francia.

La italiana Atlantia, una de las mayores concesionarias europeas de autopistas, no debería tener problemas para demostrar solvencia, quedando a juicio del Gobierno si puede contratar con la Administración española y si es un accionista idóneo para la “estratégica” Abertis. La compañía controlada por la familia Benetton argumentó que accedía a las exigencias del Gobierno "en beneficio de los intereses del mercado, de la propia sociedad afectada Abertis y de sus accionistas e inversores". Y añadió que este gesto es "una manifestación de respeto por las instituciones españolas y de la mejor disposición a que el proceso de oferta sobre Abertis no se vea ralentizado".

De este modo hacía una clara cesión, pero añadió que “la solicitud de las autorizaciones en nada desvirtúa ni modifica la posición jurídica de Atlantia, previamente manifestada [en el folleto de la oferta] a este respecto".

Temor a la retorsión

Giovanni Castellucci, consejero delegado de Atlantia.
Giovanni Castellucci, consejero delegado de Atlantia.

Durante estos meses no se ha dejado de especular con que las reticencias de Atlantia a presentar su opa en La Moncloa responden al temor a que su proyecto de compra chocara con el principio de retorsión: España podría dificultar la ofensiva sobre Abertis como respuesta a que el Ejecutivo de Romano Prodi evitó la fusión de las mismas empresas en 2008, cuando era la catalana quien lideraba el proyecto. También sobrevuela el fuerte control de Enel sobre la estrategia y beneficios de Endesa o los intentos fallidos de Telefónica y BBVA, entre otros, de crecer en el país transalpino.

La estrategia de la potencial compradora de Abertis para eludir el control del Gobierno a su opa fue asegurar que ni Abertis ni la CNMV había citado como preceptivas las autorizaciones de departamento alguno del Ejecutivo. Además, se agarró a precedentes en operaciones similares en los que ningún ministerio había sido consultado. Así fue en 2002 en la opa de Aurea (Dragados y luego ACS) y Acesa (La Caixa) sobre Ibérpistas, o cuando Sacyr y Telekutxa ejecutaron una opa sobre Europistas, luego integrada en Itínere.

Una vez presentadas las peticiones de autorización, Atlantia reiteró su “plena confianza en el buen funcionamiento de las instituciones españolas y en su evaluación neutral, eficiente y objetiva de las solicitudes de autorización administrativa al tratarse de una operación de dimensión comunitaria". Este último matiz recuerda que la CE dio su visto bueno al acercamiento italiano a la mayor concesionaria española para crear un gigante europeo líder en la gestión de autopistas en todo el mundo.

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