Ignacio Bao: “Un buen consejero delegado es alguien que se adelanta”

Ignacio Bao: “Un buen consejero delegado es alguien que se adelanta”

Ignacio Bao es el presidente de Signium

Pasa, al menos, una semana al mes de viaje

Su amplio despacho, situado en las oficinas de Signium en el Paseo de la Castellana de Madrid, deja a las claras que cazar es la especialidad de Ignacio Bao (Vigo, 1965), presidente de esta firma internacional de búsqueda de directivos. Un espacio amplio, presidido, en un lado, por una gran mesa de madera oscura, y en el otro, por un sofá chester de la misma tonalidad. Todo ello adornado por una serie de puñales ceremoniales y de caza y por dos de sus presas cazadas en África, una afición de la que no reniega.

Como tampoco de ser un especialista en lo que se refiere a la caza del mejor talento directivo. Primero en firmas como H. Neumann International o Heidrick & Struggles, y después en la suya, Bao & Partners, luego integrada en Signium, con presencia en más de 30 países y que factura en torno a 150 millones de euros al año, y creciendo. También en España, aunque cree Bao que aquí, cuando se habla de talento, hay un problema de base: “La educación no está en lo que pide el mercado. No nos enfocamos en el futuro digital, en la automatización... Lo que se aprende difícilmente se puede aplicar”.

Su máxima en los negocios, y en la vida, es buscar la excelencia. Una forma de diferenciarse dentro de un sector, el de los cazatalentos, muy atomizados. “Cuando te sientas con un cliente, tienes que conocer su negocio a fondo y aportarle soluciones. Siempre tratamos de sorprender en lo que hacemos, y cuando seamos incapaces de hacerlo, todo se vendrá abajo”. Y cuando le piden buscar a un alto ejecutivo, este debe cumplir una serie de cualidades. Entre ellas, enuncia Bao, tener una visión global de los negocios, sensibilidad al nuevo marco geopolítico y también a la disrupción digital; compromiso social, y empatía. ”Un buen consejero delegado es alguien que se anticipa y que tiene pasión por lo que hace”, afirma. “Y, además, tiene que estar disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana. En Europa tenemos cierto déficit de estas cualidades”. En su caso, esa disponibilidad es total. Al menos una semana al mes la pasa fuera, ya sea en Londres, donde se reúne el consejo de Signium, o en EE UU, Japón, o cualquier país en el que vaya a expandir su negocio.

La búsqueda del directivo perfecto comienza con su currículum, un primer filtro para el siguiente paso, las entrevistas. Ahí se analizan sus capacidades, su personalidad o su encaje cultural. Y por último, las referencias profesional. Del lado personal no se ocupan. “Solo podemos opinar de las capacidades. No somos detectives, no nos podemos meter en la vida privada”. ¿Y por qué hay tan pocas mujeres directivas? “Probablemente haya menos masa crítica. Pero hay que aplicar la ley, incentivar y ayudar a que esto mejore”.

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