Cadena de montaje de los modelos de Renault Mégane y Kadjar en la fábrica de la compañía en Palencia.
Cadena de montaje de los modelos de Renault Mégane y Kadjar en la fábrica de la compañía en Palencia. Getty Images

Es hora de negociar un pacto de Estado por la industria

La industrialización tiene que ser la pieza clave de un nuevo modelo de crecimiento en España

Hemos cerrado el año en el que el conflicto de Cataluña ha sido el gran protagonista político, económico y social. Sin embargo, eso no quiere decir que otros problemas hayan desaparecido, que no tengamos por delante otros desafíos o que nos hayamos olvidado de todo lo que tenemos pendiente, como el absolutamente necesario y urgente cambio de modelo económico y productivo, que condiciona nuestro futuro como país y como sociedad y del que precisamente Cataluña no es ajena.

Es indudable que la economía en nuestro país está creciendo cada día más. Sin embargo, lo hace de forma desigual e injusta, asentándose en unos pilares débiles, parecidos a los anteriores a la crisis. Se crea empleo, sí, pero se hace de forma precaria y temporal. Además de todo ello, seguimos basando nuestro modelo en servicios de escaso valor añadido y en el turismo, un sector que cobra fuerza en ciertas épocas del año pero que no se mantiene durante los 365 días del año y que, además, adquiere importancia en algunas comunidades y, sin embargo, tiene poca presencia en otras.

Justo antes del verano, en las Jornadas de Valladolid y Burgos realizadas por la Federación de Industria de UGT, hicimos ver al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la necesidad de un pacto de Estado transversal que marque el camino hacia una recuperación real y efectiva. Es por eso que decidimos acordar la creación de una subcomisión en el ámbito parlamentario para hablar de industria. La UGT sigue defendiendo la necesidad de industrializar España y convertirla en la pieza clave del crecimiento. Este pacto, debe convertirse en la hoja de ruta para poder asentar de verdad los pilares que nos permitirán ver el futuro con optimismo y seguridad en todo nuestro país. Debemos conseguir instaurar un equilibrio entre las distintas Comunidades Autónomas con un modelo, el de la industria, que permitirá volver a España al lugar que debe ocupar dentro de Europa. Está demostrado que los países que cuentan con una industria más desarrollada han conseguido salir de la crisis de forma rápida, mientras que esta se ha prolongado en las economías más débiles.

De hecho, UGT viene defendiendo desde antes de la crisis la necesidad de un cambio de modelo productivo que permitiera un patrón de crecimiento más sólido y estable. Necesitamos un proyecto definido, con vocación de permanencia en el tiempo.

Estamos convencidos de que España no va a recuperar y ampliar los niveles de bienestar social si no hacemos una fuerte inversión en este ámbito

Pero no podemos solo alcanzar un pacto de Estado por la industria y no llevarlo más allá. La política industrial que se derive de él debe ser activa, coordinada y consensuada con todos los agentes implicados para que se convierta en el principal motor económico y de generación de empleo de nuestro país. La industria debe ser el motor que dará solidez al crecimiento económico, que conseguirá contratos estables y salarios dignos, que nos permitirá apostar por el factor humano y formar a los profesionales y, además, potenciar y apostar por la I+D+i tan necesaria en la actualidad, conectando las empresas con los centros educativos y los de investigación. Antes de la crisis pudimos ver un modelo que no nos llevó a buen puerto y que nos hace vagar por el sacrificio, la dureza y, en muchos casos, la pobreza durante varios años.

Una política de Estado que favorezca la industrialización, el fortalecimiento del mercado interior y apoye la salida al exterior de los productos españoles. Una política que incentive la inversión en infraestructuras físicas y tecnológicas, con planes sectoriales que anticipen el cambio industrial y las reestructuraciones sectoriales y empresariales, con estudios prospectivos que permitan la orientación de las inversiones e indiquen las oportunidades de negocio, que promueva la eficiencia del sector público empresarial y potencie su papel. Una política que tiene que estar necesariamente acompañada de un pacto de Estado por la energía que asegure el suministro, la eficiencia económica para el tejido productivo y el respeto al medioambiente.

Un pacto que tenga como uno de sus ejes, acabar con la brecha digital, un nuevo factor de desigualdad y de exclusión social y laboral, a la vez que un déficit empresarial de primer nivel. La sociedad de la información es motor de crecimiento y en España se prevé una demanda en los próximos años de 80.000 puestos de trabajo de alta cualificación que, a día de hoy, tienen dificultad para ser cubiertos. Por eso es necesario un plan estratégico de alfabetización digital vinculado a un programa de digitalización de la economía que nos ayude a estar en los primeros vagones de este proceso de cambio tecnológico, productivo, económico y laboral.

Ha llegado el momento de sentarnos a negociar y conseguir un consenso mayoritario para convertir a la industria en el eje central de nuestra economía. Un pacto de Estado por la industria, con la implicación de Gobierno, empresas y organizaciones empresariales, sindicatos, grupos parlamentarios y partidos políticos, así como con las Comunidades Autónomas, cada actor en la medida de sus competencias, para alcanzar compromisos de cara a desarrollar las medidas y políticas de Estado que permitan un desarrollo industrial, a través de estrategias con vocación de continuidad.

Es necesario dedicar recursos para la industria, establecer propuestas de actuación escalonadas en el tiempo, fijar objetivos a largo plazo y objetivos intermedios que permitan valorar la eficacia de las medidas implementadas; en definitiva, un trabajo continuado con la vista puesta en el futuro de nuestro país. Porque también estamos convencidos de que España no va a recuperar y ampliar los niveles de bienestar social si no hacemos una fuerte inversión en la industria.

Ahora, recien empezado el nuevo año, es el momento de marcarnos como objetivo mirar por el bien común de todos los ciudadanos y ciudadanas, buscar las maneras más efectivas para reconducir esta situación y devolver la calma y, por encima de todo, es tiempo para centrarnos en otras cuestiones que nos importan a todos los trabajadores y trabajadoras: el desempleo, la precariedad y la temporalidad, los salarios dignos, el reparto justo de la riqueza, la sanidad, la educación…y el modelo económico y productivo que necesitamos.

José María Álvarez Suárez es secretario general de UGT.

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