Las abogadas cobran un 20% menos que los abogados

Se confirma la brecha salarial, el techo de cristal y la discriminación por género en el sector legal

El 80% considera que los hombres lo tienen más fácil para conciliar en los bufetes

Francisco Camas, analista de Metroscopia y doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Granada, y Victoria Ortega, presidenta del Consejo General de la Abogacía Española, durante la presentación de la macroencuesta sobre igualdad de género
Francisco Camas, analista de Metroscopia y doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Granada, y Victoria Ortega, presidenta del Consejo General de la Abogacía Española, durante la presentación de la macroencuesta sobre igualdad de género

Brecha salarial, techo de cristal y discriminación por género son realidades ya probadas en el sector de la abogacía en España. Así se ha establecido en la primera gran encuesta elaborada en España por Metroscopia sobre Igualdad de Género en la Abogacía y en la Justicia, realizada a 2.000 abogadas y abogados españoles. El estudio ha sido presentado este jueves 14 de diciembre por la presidenta del Consejo General de la Abogacía Española, Victoria Ortega, y el analista de Metroscopia y doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Granada, Francisco Camas.

Una de las principales conclusiones es que tanto abogadas como abogados coinciden de forma mayoritaria en que la igualdad entre hombres y mujeres debe ser un objetivo prioritario para la abogacía española. Las instituciones reguladoras de los juristas en España también han remarcado la importancia de propiciar y primar la igualdad de género en el ejercicio de su labor.

En atención a los resultados obtenidos, la presidenta Victoria Ortega ha destacado que "la desigualdad la siente quién la padece", haciendo referencia a la diferencia en la valoración de opiniones entre abogados y abogadas, explicando que las mujeres lo contemplan desde la posición de quién lo está sufriendo y para los hombres no resulta tan evidente la existencia de este problema.

En relación con las distintas opiniones existentes en cada ámbito, Camas ha declarado que "las diferentes percepciones entre abogadas y abogados son sustancialmente diferentes", aunque ha nombrado la existencia de un consenso en la importancia de la cuestión de la igualdad de género en la abogacía.

El estudio se ha desarrollado en torno a cuatro cuestiones que, tanto Victoria Ortega como Francisco Cama, han considerado esenciales para analizar la realidad de la igualdad de género en el sector de la abogacía.

Comportamientos machistas en el ámbito en la abogacía

La primera cuestión consideraba si actualmente predominan o no los comportamientos machistas en la abogacía española. Los resultados muestran que una ligera mayoría del 54% opina que no prevalecen las conductas machistas, frente al 44% que consideraban que sí lo hace. De estos porcentajes, resalta el hecho de que el grupo que se opone a la premisa está mayoritariamente compuesto por hombres, y viceversa.

Un gran porcentaje de los hombres consideran que hay menos machismo en la abogacía que en el conjunto de la sociedad, mientras que la mayoría de las mujeres opinan que el grado de comportamientos machistas es igual o incluso mayor que en otros sectores. Es más, el 57% de las abogadas españolas se ha sentido alguna vez discriminada o menospreciada, ya sea tanto por sus opiniones como por su aspecto físico.

Conciliación laboral y familiar

Otro de los aspectos en los que se ha centrado la encuesta es la coordinación entre el ámbito profesional y personal de los miembros del sector. La opinión de que los hombres lo tienen más fácil a la hora de conciliar trabajo y vida personal ha tenido un reconocimiento muy mayoritario, cercano al 80%.

A la hora de evaluar las opiniones sobre las medidas que existen actualmente para ayudar a compaginar la vida laboral y la familiar (que atañan a factores como legislación, flexibilidad horaria, permisos de maternidad y paternidad, etc.), Fernando Camas ha citado tres posturas diferentes. Por un lado, una muy crítica, que considera que los medios no son suficientes y deberían mejorarse. Esta postura la comparten la mitad de las abogadas españolas, mientras que en el caso masculino, tan sólo la adoptan 1 de cada 4 abogados. Por otro lado, el grupo de crítica moderada, principalmente femenino aunque con más presencia varonil que el anterior, califica las medidas sencillamente de "mejorables". Y un tercer y último grupo es el acrítico, que considera que los recursos son suficientes o incluso más que suficientes. Esta visión la comparten casi en su mayoría los hombres abogados, con un porcentaje del 37%.

Brecha salarial

Por otro lado, la encuesta se ha querido centrar en averiguar si la desigualdad por razón de género está reflejada también en los sueldos de los abogados.

La opinión más optimista que considera que las retribuciones son más o menos iguales entre hombres y mujeres está compuesta principalmente por hombres (61%) frente a un 31% de las abogadas. Más de la mayoría de mujeres se oponen a esta premisa, estimando que los hombres son los más favorecidos en cuanto a ingresos.

Sin tener en cuenta el efecto de la edad y del estatus que se tiene en el bufete, los datos del estudio muestran que las mujeres ingresan un 20% menos que los hombres. De esta forma, un hombre abogado, de unos 45 años se calcula que ingresaría aproximadamente 2.250 euros, mientras que una abogada del mismo perfil cobraría 1.800. Estos datos concuerdan con los obtenidos en estudios realizados con anterioridad, como el de UGT o el desarrollado por Eurostat, que marcan la brecha salarial por razón de género en torno a un 20%.

Dificultades en la promoción profesional

Los datos demuestran que, en efecto, existe el llamado techo de cristal en la abogacía española, que impide que las mujeres lleguen a altos puestos de decisión y que presenta un desequilibrio de representación. La encuesta refleja que tanto abogados como abogadas reconocen la existencia de este fenómeno.

Los factores que determinan el éxito en la profesión según los encuestados son los contactos, los méritos profesionales y por último, el talento y aptitudes de los abogados y abogadas. Sin embargo, en relación a los obstáculos para ascender profesionalmente, todos coinciden en que las mujeres tienen más impedimentos, y que además estas dificultades se acentúan en los grandes despachos de abogados y se disminuyen en los colegios.

Como conclusión, la encuesta ha subrayado que existe desigualdad en la abogacía, reiterado la importancia de promover medidas que palien dichas diferencias ya que la labor existente en la actualidad no es suficiente.

Fernando Camas ha concluido que los resultados obtenidos no han supuesto ninguna sorpresa, aunque sí han sido impactantes. Asimismo, ha elogiado la iniciativa de la presidenta del Consejo para realizar esta encuesta y poder dar visibilidad a esta realidad. El analista ha añadido que, a pesar de que se lleven a cabo estas iniciativas, es una buena reflexión el hecho que el detonante haya sido la llegada de esta mujer a la presidencia del órgano jurídico.

Por su parte, Victoria Ortega ha subrayado la prioridad del asunto para el Consejo General de la Abogacía, añadiendo que, paliar estas desigualdades reflejadas en el estudio, es un trabajo tanto de hombres como de mujeres.

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