Por qué Madrid lleva cuatro décadas creciendo más que Cataluña

El PIB madrileño no ha cesado de ganar peso desde 1980 y está a un paso de superar al catalán en plena crisis política

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Cataluña y Madrid son los dos principales polos económicos de España y han mantenido una evolución económica con diferencias significativas. Madrid lleva casi cuatro décadas creciendo por encima de Cataluña. Tanto es así, que la economía madrileña está a un paso de superar por volumen a la catalana. Ello ya sucedió puntualmente en 2012 y es posible que ocurra nuevamente en breve. Todavía es pronto para analizar el impacto económico de la crisis política en Cataluña y muchas cifras que se publican son de dudosa fiabilidad.  Aun así, el efecto de la incertidumbre sobre la actividad económica catalana y el cambio de domicilio social y fiscal de empresas son factores que podrían contribuir a que Madrid se convirtiera en la primera economía de España y se afianzara definitivamente en ese lugar en detrimento de Cataluña.

El PIB catalán ascendió en 2016 a 211.915 millones frente a los 210.813 millones del madrileño. Una diferencia mínima. La crisis política actual no puede considerarse la causa de que Madrid robe el liderazgo económico a Cataluña porque es una tendencia que se observa desde, como mínimo, hace 40 años. En todas las décadas, desde 1980, el PIB real madrileño ha crecido por encima del catalán.

En el año 1980, la economía catalana suponía el 18,8% del total. Hoy se mantiene en niveles parecidos (19%). Cataluña ha crecido a ritmos más o menos similares a la media española. Madrid, por su parte, representaba el 15,6% del PIB español en 1980 y, 37 años más tarde, equivale al 18,9%. La economía madrileña no ha cesado de ganar peso y la catalana se ha mantenido plana.

Imagen de la colla castellera de Sants (Barcelona).
Imagen de la colla castellera de Sants (Barcelona). Getty Images

Daniel Fuentes, de Analistas Financieros Internacionales (AFI), indica que el PIB per cápita de Cataluña en 1980 suponía el 122% de la media española y, el de Madrid, el 126%. Hoy, la renta por habitante se sitúa en el 119% de la media en Cataluña y el 136% en el caso madrileño. La diferencia ha pasado de cuatro puntos porcentuales en 1980 a los 17 actuales. Es decir, Madrid es mucho más rica y Cataluña converge hacia la media. ¿Qué ha sucedido? ¿Qué explica esa diferente evolución? ¿Los Gobiernos madrileños lo han hecho mejor que los catalanes? ¿Y durante 40 años?

Los expertos consultados sugieren que el mayor crecimiento real y relativo de Madrid frente a Cataluña se explica sobre todo por la composición de su economía. España en su conjunto ha vivido un proceso de terciarización, donde los servicios han ganado peso a la industria. Ello perjudica a Cataluña porque una mayor parte de su economía depende de las manufacturas.

Manuel Alejandro Hidalgo, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Pablo de Olavide, apunta que entre 2000 y 2011, Madrid ha crecido cuatro décimas más al año de media que Cataluña. “Una parte considerable de la diferencia en este período de tiempo es especialización productiva”, señala. Indica que uno de los sectores que más ha crecido entre 2000 y 2011 es el de “transportes y comunicaciones”, que supone entre el 13% y el 15% del PIB madrileño frente al 9% en Cataluña. Este sector se ha comportado bien en las dos comunidades, sin embargo, al ser más relevante en Madrid, su contribución al crecimiento es mayor. También los epígrafes de otros servicios (I+D, abogacía o arquitectura), los servicios de no mercado (sanidad y educación, por ejemplo) o los servicios de intermediación financiera han experimentado una evolución especialmente positiva y tienen mayor peso en Madrid.

En cambio, en el caso de la industria, Hidalgo apunta que no se ha comportado bien en ninguno de los dos territorios, pero especialmente en Madrid. Sin embargo, el retroceso penaliza más a la comunidad con mayor industria y esa es Cataluña. Aun así, no se reflejan diferencias relevantes en la evolución de los mismos sectores en función de la autonomía, lo que refuerza la idea de que el mayor crecimiento del PIB madrileño se debe a su composición.

La importancia creciente de los servicios, el declive de la industria, el efecto sede y la inversión en infraestructuras explican el mayor auge de Madrid


Si bien no es fácil calibrar su importancia, en la estructura del PIB resulta relevante el efecto sede, la capitalidad y la política de inversión radial en infraestructuras, tanto de carretera como ferroviarias. Ello explica, por ejemplo, la relevancia del sector de transportes y comunicaciones en Madrid. La capital se ha convertido en el destino prioritario de las cabeceras de las multinacionales que desembarcan en España, lo que supone también la llegada de departamentos de alto valor añadido. Madrid, como el resto de España, es una comunidad donde predomina el sector servicios, pero lo relevante es que dentro de este grupo sobresalen las áreas más productivas. La tendencia de relacionar los servicios solo con la hostelería y el turismo es un error cuando se analiza Madrid.

El economista y diputado de Junts pel Sí, Germà Bel, sostiene que la preponderancia económica de Madrid es un proceso anterior al Estado de las autonomías. Liga el mayor crecimiento del último medio siglo al incremento del presupuesto público del que, en su opinión, Madrid es la principal beneficiaria. Bel hace hincapié en que Cataluña no ha perdido peso económico, sino que Madrid lo ha ganado. Es decir, que la cuestión no es la diferencia entre ambas comunidades, sino que lo relevante es estudiar en sí mismo el proceso de hegemonía que va ganando Madrid y señala que ello no es en perjuicio de Cataluña, sino de la meseta. Es decir, Madrid funciona como un foco de atracción y es Castilla quien sufre el mayor efecto. “Madrid se ha comido la población de la meseta”, ilustra Fuentes, de AFI, que alerta de la pérdida demográfica “alarmante” que sufre Castilla.

El ranking de las comunidades más ricas de España se mantiene hoy igual que en 1980. Son Madrid, País Vasco, Navarra y Cataluña. Fuentes destaca que, de las cuatro, la única que no ha mejorado su posición relativa respecto a la media es Cataluña. Bel señala que, en el caso de País Vasco y Navarra, la mejor evolución se debe en buena parte al sistema foral y al hecho de que ambas comunidades, a pesar de ser ricas, tienen un saldo positivo con la Administración central y no aportan a la solidaridad interterritorial.

¿Y la política no tiene ninguna relevancia en el hecho de que Madrid crezca más? Manuel Alejandro Hidalgo sostiene que un Gobierno tiene más capacidad para perjudicar una economía que para mejorarla. Dicho de otra forma, la Generalitat y el Parlamento catalán cuentan con un margen escaso para mejorar la actividad, pero tienen el suficiente poder para frenarla. Quizás en breve habrá datos para corroborarlo. Ángel de la Fuente, director de Fedea, coincide en la importancia de la especialización sectorial para determinar las diferencias en la evolución del PIB, pero no desdeña la importancia de la política fiscal. Destaca que Madrid ha sido más receptiva a la atracción de empresas. Ello se refleja en las menores barreras regulatorias y en una política fiscal caracterizada por las rebajas tributarias. De hecho, en todos los impuestos en los que las comunidades autónomas tienen capacidad normativa, Madrid mantiene los tipos más bajos y Cataluña se sitúa prácticamente siempre entre las que aplican gravámenes mayores. De la Fuente recuerda que el sistema foral también permite que Navarra y País Vasco cuenten con impuestos más bajos que la media y gocen de más recursos que el resto.

La incertidumbre política tiene efectos en el consumo, la inversión y en el coste de la financiación

 

Los expertos se muestran cautos a la hora de analizar el impacto económico de la crisis política abierta en Cataluña. Bel asegura que el cambio de domicilio social de las empresas no tiene efecto sobre el crecimiento si no se traslada la actividad productiva y tampoco afecta a las cuentas de la Generalitat. Efectivamente, el mero cambio de domicilio social no influye en los ingresos que obtiene la Generalitat por IRPF, IVA o Especiales y el impacto se limita al impuesto sobre actos jurídicos documentados.

Sin embargo, dos de cada tres empresas que abandonan Cataluña fijan su domicilio en Madrid, contribuyendo a la concentración empresarial. Y tras el cambio de domicilio social muchas han optado por cambiar también la sede fiscal, lo que ya exige mantener una cierta infraestructura.

Parece plausible que estos movimientos de sede sí puedan tener efecto a medio plazo en las decisiones de inversión o influir a la hora de atraer nuevas empresas extranjeras. La incertidumbre política suele ir acompañada de menor consumo, inversión e incremento de los costes de financiación. Son factores que pueden contribuir a que Cataluña deje ser la primera economía de España. Y ello tiene efectos sobre el bienestar, no se trata de un mero ranking.

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