Banca

El BCE asegura que la banca tiene bien controlado el riesgo por alza de tipos

Una subida de 200 puntos básicos elevaría el margen de intereses el 10,5% en 2019

El resultado del test de estrés revela que el impacto en capital es manejable

Mario Draghi, presidente del BCE
Mario Draghi, presidente del BCE EFE

Las consecuencias que tendrá la intensa política de estímulos por la que los bancos centrales han apostado para sacar a las grandes economías occidentales de la crisis son la gran incógnita que se abre para el futuro, una vez esas economías regresen a un entorno de normalización de los tipos de interés. Pero, según el BCE, no hay riesgo de que largos años de dinero barato sean la semilla para una crisis futura. La institución señala hoy que el riesgo de tipos de interés está bien gestionado en la gran mayoría de los bancos de la zona euro.

Esta es la conclusión del último test de resistencia que el BCE ha realizado este año a los 125 bancos con relevancia en la zona euro a los que supervisa de forma directa, a partir de datos de cierre de 2016. La institución explica que unos tipos de interés más elevados aumentarán el margen de intermediación de la banca en los próximos tres años, para alivio del sector, si bien también reducirán el valor económico del capital, de acuerdo a los resultados del test de estrés. En definitiva, tipos de interés más altos se traducirán en más negocio pero también en más consumo de capital por su impacto en la cartera de bonos y derivados, un riesgo que en todo caso está bien gestionado por el sector. 

En el caso hipotético de un alza de tipos de interés de 200 puntos básicos, el margen de intermediación crecería de forma agregada en los bancos que supervisa el BCE el 4,1% en 2017 y el 10,5% en 2019, mientras que el valor del capital CET 1 descendería el 2,7%. Considerando que los tipos se mantuvieran en los niveles de cierre de 2016, los niveles actuales, y en ausencia de aumento del crédito, el margen de intereses del sector descendería en cambio el 7,5%. En este escenario, el ejercicio asume que la rentabilidad de los depósitos minoristas no cae del 0%. 

Estas proyecciones están fuertemente influenciadas por cuál sería el comportamiento de los clientes bancarios. Así, el BCE reconoce que en un escenario de alza de tipos de interés, la fidelidad de los depositantes es un aspecto clave para el incremento del margen de intermediación previsto. Y recuerda que los depósitos son la base de la financiación bancaria, con lo que el BCE pone el foco especialmente en los modelos internos con que las entidades miden y gestionan el impacto del alza de tipos. El examen revela que solo el 7% de un total de 4,3 billones de euros de depósitos contabilizados contempla la posibilidad de un impacto en esa fuente de financiación estable ante un alza de tipos.

El BCE también aclara que los supuestos de tipos de interés son hipotéticos y no se emplean como proyecciones de tipos de interés en la zona euro. De hecho, el alza de los tipos de referencia aún se aleja en el calendario, puesto que el BCE primero tiene pendiente la rebaja de las compras mensuales de deuda, que se espera anuncie en la reunión de este mes, y colocar en positivo la tasa de facilidad de depósito, ahora en el -0,4%. Los expertos no prevén alza de tipos de interés hasta al menos bien entrado 2019.

El BCE ofrece únicamente una valoración general del test y señala que mantendrá conversaciones con cada uno de los bancos. En esta ocasión, los resultados del test no se publican de forma individualizada, como sí se hizo en el ejercicio de 2016. No será hasta 2018, con datos a cierre de 2017, cuando el test de estrés vuelva a dar resultados pormenorizados por entidades.

El anterior test de estrés realizado por el BCE en coordinación con la Autoridad Bancaria Europea (EBA) –y cuyos resultados se conocieron en julio 2016– solo arrojó como claro suspenso al italiano Monte dei Paschi, que no resolvió su déficit de capital hasta casi un año después. El test no sirvió para detectar la debilidad de Popular, que aprobó la prueba. Su resolución el pasado junio avivó el debate sobre la efectividad del examen.

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