Una nueva visión ante los retos de la jubilación

Los bajos niveles de crecimiento de la productividad y el empleo complican el futuro de las pensiones

El crecimiento ha sido siempre un ingrediente esencial para la seguridad de la jubilación. Sin embargo, en países como Italia, Japón y Alemania, el crecimiento del empleo está frenándose o se frenará en el futuro a causa del envejecimiento de la población. Esto, sumado a los bajos niveles de crecimiento de la productividad y el empleo, hará que sea muy difícil para el PIB mostrar dinamismo. Por esa razón, muchos esperamos que las nuevas tecnologías impulsen el crecimiento en el futuro. Esto podría sustentar una tendencia de crecimiento más fuerte que resolvería el frágil equilibrio entre generaciones. Pero no sabemos cuándo se producirá este profundo cambio, si es que se llega a producir.

Esta incertidumbre es muy perturbadora cuando pensamos en el sistema de pensiones. Si finalmente se produce dicho cambio, podremos crear excedentes que se traducirían en mayores salarios y reducirían obstáculos en la transmisión de riqueza entre generaciones. Pero si no somos capaces de propiciar un crecimiento más fuerte, el problema podría afectar a todos: los que trabajan y los jubilados. Estamos, pues, ante una cuestión acuciante en todos los países desarrollados.

No podemos y no debemos imaginar que la situación que vivieron nuestros padres y abuelos va a volver. A mediados de la década de los cincuenta, se registró un crecimiento de la productividad muy acusado y unos flujos de rentas muy elevados. Cuando mis padres se jubilaron, tenían pensiones muy altas a causa de la productividad y el crecimiento acumulados a lo largo del tiempo. Pero la coyuntura ha cambiado y eso significa que tenemos que borrar de nuestra mente las ideas que tenemos sobre el pasado, ya que todo será muy diferente a partir de ahora.

Debemos transformar la manera en que abordamos y gestionamos nuestro ciclo de vida laboral, porque no podemos dejar de trabajar a los 55 o 60 años. Si una persona se incorpora al mercado laboral a los 25 años y termina a los 60 o 65 años significa que, al final de su vida, habrá pasado más tiempo sin trabajar que trabajando. Por lo tanto, su contribución no estará equilibrada y el sistema se desajustará. Esa es la razón por la que, probablemente, la edad de jubilación tendrá que retrasarse para garantizar la sostenibilidad de las pensiones.

También tenemos que tener en cuenta el papel de la inflación, pero es importante que entendamos que las condiciones macroeconómicas han cambiado. Las bajas tasas de inflación que se observan en todo el mundo son algo que realmente no terminamos de comprender, y que no hemos visto en décadas. Tendemos a suponer que lo que hemos conocido en el pasado retornará, pero en esta ocasión no va a ocurrir, y hay tener presente que el crecimiento, la inflación y los tipos de interés podrían seguir siendo bajos durante un periodo prolongado y sin el efecto de convergencia que hemos visto en el pasado.

También hay que considerar el entorno actual de bajos rendimientos: por razones demográficas, la productividad sigue siendo baja, lo que significa que los tipos de interés reales están cercanos al cero en muchos países y, en algunos casos, son negativos. Por lo tanto, estamos inmersos en una situación en la que la acumulación de activos no crea un efecto de bola de nieve. No podemos esperar que los tipos suban cuando la productividad permanece estancada.

La pregunta que debemos tener presente cuando hablamos de jubilación es la siguiente: ¿cómo podemos crear un excedente ahora que financie la jubilación en el futuro? La respuesta está clara: tendremos que dejar de pensar en el pasado y hacer las cosas de otra manera. La población está envejeciendo y no hay suficientes jóvenes para trabajar. Habrá que crear incentivos para que trabajen, y esforzarnos para poder generar un excedente que pague las pensiones. Si seguimos encontrándonos con este entorno de bajas tasas de crecimiento y bajos tipos de interés, no podremos equilibrar todos nuestros sistemas de pensiones. Nuestro reto es, en primer lugar, intelectual. Como dijo Keynes hace mucho tiempo: “La dificultad no reside en las nuevas ideas, sino en escapar de las viejas”.

Philippe Waechter es economista jefe de Natixis Asset Management.

Normas
Entra en EL PAÍS