Igualdad de género
Un estudio analiza por qué las mujeres no son ingenieras. Getty Images

Así son, y se ven, los profesionales técnico-científicos

La percepción que los jóvenes tienen sobre las profesiones de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas ponen luz a la brecha de género

Opinan de ellos mismos que son inteligentes pero no necesariamente cultos, además de con cierta carencia en habilidades sociales

Es gente inteligente, para empezar. Entre otras razones porque sacar adelante una ingeniería no es tarea fácil, sobre todo los primeros años. La dedicación es primordial, ya que hay que estar prácticamente encerrado en cada desde el mes de noviembre hasta junio. Son reflexiones que se hace un ingeniero de minas de 25 años, con tres años de experiencia laboral.

Porque las personas que han hecho ingenierías tienen una alta imagen de sí mismas. Por varias razones: se imaginan trabajando y desarrollando una serie de cualidades vinculadas a la inteligencia analítica y la creatividad. Son conclusiones que se extraen de la investigación realizada por distintos expertos y coordinada por la profesora de la Universidad Oberta de Catalunya, Milagros Sáinz, y que forma parte del libro Se buscan ingenieras físicas y tecnólogas, editado por la Fundación Telefónica y la editorial Ariel.

Un análisis, basándose en entrevistas a universitarios y a profesionales con experiencia laboral, sobre los motivos de la escasa presencia y participación de las mujeres en estudios universitarios y profesiones ligadas a algunos ámbitos STEM, las siglas en inglés empleadas para referirse a la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (science, technology, engineering y mathematics).

Inteligentes, pero no necesariamente personas cultas. Se sabe calcular una derivada parcial en 20 segundos, pero a lo mejor le preguntas cuál es la capital de Kuwait y no te la sabe decir. Es lo que opina una ingeniera de telecomunicaciones, de 28 años, con cuatro años de experiencia. Porque son poseedores de muchos conocimientos técnicos, pero con una orientación muy práctica, un tanto alejados de la cultura.

Otro ingeniero, en este caso, industrial, de 29 años, afirma que es un profesional analítico, pero con poca empatía emocional. También opinan sobre su aspecto físico, y aseguran que están lejos de las tendencias de moda. Están más centrados, afirma una matemática de 27 años, en aprender más que en cuidar su físico.

La gran parte de los participantes alude a la forma prototípica de ser de muchos de estos profesionales describiéndolos como frikis o peculiares, que suelen dar prioridad a su trabajo o que se interesan en exceso por algún aspecto ligado al ámbito STEM en el que trabajan (por ejemplo, por las matemáticas). Sin embargo, cuando se alude a las distintas especialidades de biología o farmacia, se distingue entre personas introvertidas, que no saben trabajar en equipo (las que eligen el laboratorio) frente a personas con un perfil de interacción social (las personas que no están en el laboratorio). En algunos casos, aluden a personajes como Sheldon Cooper, de la serie Big Bang Theory, que consideran que encarna a este tipo de personajes de carácter raro. En algunos casos, se piensa que no todos los ingenieros son personas frikis, sino sobre todo los que se dedican a determinadas ramas de la informática, como la del firewall.

Se le dan muchas vueltas a la cabeza a las cosas y se intenta entender el porqué de los motivos de por qué funciona una cosa, afirma un ingeniero industrial de 29 años. La imagen del típico friki que trabaja en el ámbito ingenieril gira en torno a una persona con poca vida social y de carácter retraído, que invierte gran parte de su tiempo en realizar alguna actividad tecnológica. En este sentido, se suele escuchar que las personas que trabajan en la ingeniería son inteligentes, pero poco hábiles socialmente.

“Yo tenía muy claro que era algo muy difícil y, bueno, la imagen que te creas de esas personas… pues que son gente que no tiene mucha vida social, quizá. Yo no conocía a ningún ingeniero en ese momento, porque en mi barrio no teníamos a nadie que hubiese estudiado y por mi familia tampoco… Yo creía que serían personas un poco retrotraídas, que no muestran mucho al exterior, muy cerradas en sí mismas. Inteligentes, pero socialmente nada normales”, afirma una ingeniera de telecomunicaciones, de 28 años. La mayor parte de los referentes que tenían las personas entrevistadas para el estudio eran masculinos (sobre todo del ámbito de la ingeniería y de la arquitectura), pero también de ámbitos no STEM como las matemáticas, la física o la biología.

“Sí, sabía que los científicos mayormente son hombres. A lo mejor hay alguna mujer, pero mayormente son hombres. Supongo que esto es lo que hizo que yo asociase las matemáticas a los hombres, ¿no? Supongo que piensas en algo científico… y lo primero que ves o lo primero que te imaginas son hombres, que han sido muy potentes o que han sido muy inteligentes”, reflexiona una matemática de 27 años, con dos años de experiencia laboral. Asimismo, para algunas ingenieras, tener la imagen de referentes femeninos en su ambiente cotidiano sirvió para romper las creencias tan arraigadas que existen sobre la presencia de mujeres en el ámbito ingenieril.

Algunos entrevistados también reconocen la invisibilidad de las aportaciones de las mujeres a los distintos ámbitos de estas disciplinas cuando se han formado en la educación secundaria y la universidad. Un ejemplo se puede encontrar en la arquitectura, donde no se estudia la obra de una de las personas más influyentes de la arquitectura moderna actual, como es Zaha Hadid, arquitecta iraní que murió en 2016. Esta situación ahonda en la falta de referentes femeninos en los distintos ámbitos STEM.

Habilidades ‘soft’

Uno de los mayores problemas, tanto para atraer a mujeres como a hombres, es que existe un profundo desconocimiento de lo que se hace en una ingeniería. Hay demasiados estereotipos sobre la profesión, que desanima a muchas personas o hace esa profesión menos atractiva sobre todo para las futuras alumnas. Uno de los mitos que se maneja durante el proceso de formación en muchas carreras STEM (sobre todo, los del ámbito tecnológico) es la de que no van a tener que trabajar con personas y poder así desarrollar determinadas habilidades blandas de las organizaciones (soft-skills) tan necesarias para el trabajo en equipo. “Cuando dices ingeniero de minas, ya te relacionan con un trabajo bajo el suelo, a oscuras, respirando polvo… Y yo digo, ¿sabes lo que es el gas natural o la calefacción? Tú tienes calefacción porque estoy ahí. No, yo no estoy ahí abajo”, relata un ingeniero de minas, de 25 años.

En el estudio se refleja la percepción idealista, que las personas del ámbito de la arquitectura tenían sobre las personas que trabajan en esta disciplina (de profesionales con una formación polifacética y un profundo conocimiento de muchas cosas, como las personas del Renacimiento), en comparación con la que tenían otros profesionales STEM y, sobre todo, la de los ingenieros.

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