Cierre de ejercicio

¿Qué espera el mercado de los resultados de Banco Popular?

El banco intensificará el saneamiento en el cuarto trimestre, superando el impacto en capital que había previsto en mayo con la ampliación

Los consejos de compra del valor suben al 30%, desde mínimos del 12% en julio

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Ángel Ron, presidente en funciones de Banco Popular

La situación de Banco Popular ha dado un vuelco radical desde que el pasado mayo lograra cerrar una ampliación de capital por 2.500 millones de euros, la segunda en tres años y medio. El problema del elevado volumen de activos tóxicos que arrastra en su balance sigue ahí, sin apenas avances en el último semestre, pero si antes del verano el banco aún fue capaz de convencer a los inversores de su capacidad para sacar adelante un proyecto como entidad independiente, la visión actual es bien distinta, por no decir la opuesta en buena parte del mercado.

Y en el camino, el banco ha sufrido un derrumbe de su cotización de más del 50% en el último año, al tiempo que las posiciones bajistas se llegaron a disparar al 9,52% del capital al inicio de este año, un récord que solo ha comenzado a remitir en las dos últimas semanas, al 8,78% según el último dato.

Popular presentará mañana los resultados de 2016, que se prevé arrojen pérdidas superiores a los 3.000 millones de euros. Será el triste recuerdo que dejará la gestión de Ángel Ron, que fue relevado de su puesto el 1 de diciembre como presidente tras una tormentosa división en el consejo de administración, y la pesada herencia que recibirá su sucesor, Emilio Saracho, que está previsto tome las riendas de Popular el próximo 20 de febrero. El banco va a pulverizar la elevada previsión de pérdidas para 2016 que ya avanzó con motivo de su ampliación, cuando calculaba que a lo largo del año tendría que afrontar provisiones por hasta 4.700 millones de euros, que dejarían pérdidas de 2.000 millones en el año que no impactarían en cualquier caso en los niveles de solvencia, respaldados por la ampliación de capital de los citados 2.500 millones de euros.

Esa previsión ha quedado sin embargo superada por una realidad más dura, agravada por el deterioro de la cartera de activos tóxicos (créditos morosos más activos adjudicados) y por la provisión adicional por las cláusulas suelo, que ha quedado en los 229 millones de euros. De hecho, los bancos suelen aprovechar el cuarto trimestre del año para realizar saneamientos extraordinarios, un fenómeno que en el caso de Popular se ve acentuado por la presión que afronta Ron de dejar el banco en una situación lo más saneada posible, que no requiera una enmienda a la totalidad por parte de su sucesor. El grado de saneamientos que presente mañana Popular será por tanto una de las claves que seguirán los analistas con más atención y pista para la nueva etapa de Popular, que comienza a acusar en el mercado la presión para otra ampliación de capital.

Habrá provisiones extraordinarias por varios conceptos. El banco ha preparado el terreno para presentar unos malos resultados. Se espera claramente que el cuarto trimestre sea más intenso en saneamientos de lo que se anticipó en la ampliación de capital”, señala un analista que prefiere mantener el anonimato. “Esperamos que en el cuarto trimestre se dé un cambio de tendencia en margen de intereses y comisiones netas, con recuperación en términos trimestrales. Será cuando el banco lleve a cabo una fuerte dotación a provisiones, que totalizará más de 4.700 millones de euros”, señala Nuria Álvarez, de Renta 4. La cuantía es superior por tanto a la avanzada en la ampliación de capital y que alimenta las expectativas de los inversores de cara a una nueva ampliación.

Presión para una nueva ampliación de capital

De hecho, y aunque los resultados de 2016 se aguarden con expectación, los inversores ponen ya el foco en los próximos acontecimientos y en las grandes incógnitas que la llegada de Saracho plantea para Popular: qué pasará con el proyecto Sunrise para sacar de balance 6.000 millones de euros de activos tóxicos, si habrá una nueva ampliación de capital y si el destino último del banco es fusionarse con otra entidad, ante una losa del ladrillo demasiado pesada. Y en función de la respuesta a estos interrogantes, analistas e inversores han tomado posiciones en los últimos tiempos sobre Popular y de cara a los próximos meses.

El consenso de mercado que recoge Factset, según datos facilitados por Link Securities, muestra una fuerte división de opiniones. El 35% de los consejos sobre el valor son de venta, otro 35% de mantener y el 30% de compra, porcentaje este último que se ha ampliado con fuerza desde el mínimo del 12% del mes de julio. El precio objetivo de consenso es de 1,06 euros, frente a los 0,93 de precio de mercado, con oscilaciones que van desde los 0,70 euros por acción de las valoraciones de Berenberg o Credit Suisse hasta los 1,45 euros de HSBC o los 1,50 de Oddo.

Bankinter tiene una recomendación de compra, si bien precisa que es “táctica, ya que el riesgo es elevado y no se puede descartar que la entidad decida realizar una ampliación de capital para acelerar el saneamiento de balance”. De hecho, las voluminosas pérdidas, superiores a las previstas con la ampliación, van a dejar a Popular en una peor situación de capital, aun cuando cumpla en cualquier caso con la exigencia de los reguladores. “Todos los bancos rondan el 11% de CET1, el mercado va a terminar exigiendo una ampliación de capital”, señala un analista de un banco internacional.

“Con un core capital de 8.190 millones de euros frente a activos tóxicos por 34.000 millones, que urge sacar de balance, es fácil que el banco amplíe capital entre 2.000 y 3.000 millones de euros al año. No le sería difícil captarlo, hay apetito en el mercado hacia la banca”, reconocen fuentes financieras. Citi calcula que Popular necesitará ampliar capital por 3.000 millones de euros, para lograr un ROTE sostenible del 12% y partiendo de un coste de capital del 11%.

El banco estadounidense, que tiene Popular en compra con un precio objetivo de 1,3 euros, confía en que la llegada de Saracho sea un punto de inflexión para el banco y en que se aborde de forma definitiva la cobertura de riesgos –que en Popular era en 2015 del 43%, inferior a la media del 55% de sus competidores-, salga adelante el proyecto Sunrise y se acelere la venta de activos desde los 2.000 millones de euros a los 3.000 millones al año. Para el cuarto trimestre, espera que la cobertura de morosidad haya aumentado del 39% del tercer trimestre al 54%.

Aun así, Citi también reconoce que la reducción de activos tóxicos es el mayor desafío del banco y calcula que, incluso con la creación de un banco malo con el que aligerar su balance, “los activos problemáticos van a tener peso en Popular hasta 2020 y no estimamos que estén resueltos completamente hasta 2024”. Otros analistas, el proyecto Sunrise no cambiará la problemática de fondo a la que se enfrentará Saracho. “Es una forma de ganar tiempo, como una ampliación de capital. Pero si Popular se va a quedar en balance con los peores activos para poder sacar a Bolsa el resto no termina de resolverse el problema”.

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