Tribuna

Diez motivos por los que estudiar en el extranjero

Si en 2006, el 37% de los empleadores valoraba los estudios y experiencias internacionales, ahora lo hace el 64%

Los datos son irrefutables, entre el 90% y el 95% de los estudiantes que ha estudiado un master o una carrera en el extranjero encontró trabajo en su área en los seis primeros meses siguientes a su graduación. Estos datos, publicados por el Institute of International Education (IIE-Abroad Survey) y la Universidad de California, muestran claramente que estudiar en el extranjero en una universidad internacional reporta grandes beneficios si se quiere triunfar en el mundo del empleo a corto, medio y largo plazo.

Más datos reveladores provienen de la Comisión Europea y del ICEF Monitor: el 92% de los empleadores buscan aptitudes y conocimientos que encuentran con frecuencia en estudiantes o trabajadores que han residido fuera de su país durante un periodo de tiempo más o menos largo. El 64% de los empleadores admiten dar mayor responsabilidad a aquellos nuevos empleados que han estudiado y que han trabajado fuera. Así, mientras que en el año 2006 solo el 37% de los empleadores valoraba los estudios y la experiencia internacional, en los datos más recientes esa cifra ha aumentado hasta el 64%.

Y es más. Los sueldos medios obtenidos en sectores relacionados con la comunicación y negociación multicultural, así como en las distintas vertientes de la dirección comercial y empresarial internacional, se sitúan entre los 65.000 €y los 200.000 euros según los estudios y las estadísticas de Simply Hired.

En vista de lo anterior, analicemos 10 razones por las que estudiar y trabajar en el extranjero aumenta nuestra empleabilidad y nuestro desarrollo profesional, personal e intelectual.

"Cuantos más países hayamos conocido como residentes, mayor será la utilización de la plasticidad de nuestro cerebro al adaptarnos a entornos y situaciones cambiantes"

1. Competencias multiculturales. Comprensión directa de otros entornos, culturas y el mundo. Como bien decía Confucio, “me lo contaron y lo olvidé; lo vi y lo entendí; lo hice y lo aprendí”. Cuantos más países hayamos conocido como residentes, mayor será la utilización de la plasticidad de nuestro cerebro a la hora de adaptarnos a entornos y situaciones cambiantes.

2. Aprendizaje real de otros idiomas e inmersión sociocultural en otros entornos. Idioma, cultura y sociedad van ligados, y esa combinación solo se aprende en el país de origen bajo inmersiones totales en la cultura y su entorno. Los traductores simultáneos lo saben muy bien: la expresividad real de un idioma solo se domina si se entiende su esencia.

3. Exposición a una visión y pensamiento lateral y no lineal. Cuando estudiamos, trabajamos y convivimos en otros países utilizando un idioma para nosotros extraño, nos vemos obligados a romper la preprogramación a la que hemos estado sujetos dentro de nuestra sociedad, cultura y religión (pensamiento lineal). Esto nos hace más analíticos, creativos, dinámicos e innovadores.

4. Nuevas relaciones y contactos internacionales. Ampliar y mantener nuestra red de contactos es una de las piedras angulares del triunfo social y profesional. El crecimiento es exponencial si esas relaciones traspasan nuestras fronteras.

5. Desarrollo de la actitud resolutiva y proactiva basada en los resultados y en el liderazgo; mejora de la autoestima, así como del deseo y de la capacidad de triunfar. Salir del área de confort familiar, social y cultural conlleva la aceleración de la maduración intelectual, cognitiva, lógica y de adaptabilidad.

6. Exposición a nuevas alternativas empresariales y opciones de negocio. La exposición a servicios, modos de vida y alternativas fomenta nuestra creatividad emprendedora. De ahí que muchas ideas de negocio y el saber hacer propio de muchas nuevas startups sean fruto de ver cómo viven y cómo cubren sus necesidades las personas en otros países.

7. Máxima valoración de las empresas empleadoras. Haber estudiado en un entorno internacional, máxime si se ha trabajado simultáneamente en otros países, es altamente valorado por las empresas de mayor prestigio.

8. Desarrollo de la independencia y de habilidades económico-financieras de supervivencia. En una sociedad en la que a nuestros estudiantes se les ha dirigido hacia la dependencia del medio –ayudas, subvenciones y desempleo–, el entorno internacional les redirige hacia la autodependencia y supervivencia con escasos medios.

9. Pluralidad de sistemas educativos, así como administración y gestión personal, corporativa y empresarial. Para bien o para mal, hay otros sistemas más flexibles, dinámicos y plurales que el español. Adaptarnos a otras opciones nos aporta nuevos puntos de mira y genera en nosotros recursos y opciones adicionales que quizá no conociéramos antes.

10. Reto personal y una lección única de por vida. El acto de superación personal y crecimiento emocional que se adquiere en otros entornos fomenta y asienta con profundo arraigo nuestra autoestima y confianza. Aunque esa lucha traiga momentos duros e, incluso, de frustración, el denominador común que perdura al recordar esa experiencia es que el esfuerzo mereció la pena, la experiencia fue enriquecedora y, para muchos de nosotros, divertida y única.

Edgar Barroso es director de Posgrado de Schiller International University.

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