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Fernando Jiménez Latorre, la calma tras la tempestad

El Gobierno le ha designado para el Banco Mundial tras la renuncia de Soria

Fue Secretario de Estado de Economía con Guindos durante la crisis económica

Fernando Jiménez Latorre, la calma tras la tempestad

El miércoles, Fernando Jiménez Latorre (Madrid, 1957) pensaba que su futuro estaría una vez más en el Fondo Monetario Internacional (FMI), después de que la Comisión de Evaluación de candidaturas a las Instituciones Financieras Internacionales (IFIs) aceptara su candidatura para el puesto de director alterno de la institución. Sin embargo, Jiménez Latorre también se había postulado para el Banco Mundial y tras la polémica generada después de que el Gobierno designara a José Manuel Soria como candidato a director ejecutivo del organismo internacional y este acabara renunciando para calmar las aguas, las miradas han regresado a él, el segundo mejor currículum presentado tras el del ex ministro.

Pese a que el nombramiento no es definitivo, pues han de votar los 189 gobernadores del Banco Mundial, no es habitual que los países veten las decisiones de sus colegas, por lo que el próximo 1 de noviembre el madrileño llegará al organismo financiero. Allí permanecerá dos años, hasta el 31 de octubre de 2018, durante los que cobrará en torno a 252.720 dólares anuales (unos 226.000 euros), libres de impuestos, en base al salario que fue percibido por su predecesor en 2015. Durante ese tiempo, Jiménez Latorre ocupará la silla que España comparte con México, Venezuela y cinco países centroamericanos (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua). Cada dos años, uno de estos países es el encargado de presentar un candidato, que tiene que hacer frente a la difícil tarea de representar a naciones tan diferentes como estas ocho.

Frente a la polémica imagen de Soria, que hace menos de cinco meses se vio obligado a dimitir de su cargo al frente de la cartera de Industria, Energía y Turismo por su relación con los papeles de Panamá, Latorre es un candidato más discreto, aunque con una amplia carrera en puestos de la Administración pública. Licenciado en Económicas por la Universidad Complutense de Madrid y miembro del cuerpo de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado, inició su carrera en 1989 como asesor del ministro de Economía y Hacienda, Carlos Solchaga, durante la tercera legislatura de Felipe González. Sin embargo, su salida del Ministerio no fue definitiva: cinco años más tarde regresó como director adjunto de política económica y economía internacional, hasta el año 2000, y director adjunto de economía internacional, hasta 2002.

Sin embargo, en el periodo intermedio, Jiménez Latorre, del que destacan su efectividad y su capacidad para gestionar los equipos, se trasladó a Bruselas, como consejero económico en la representación permanente de España ante la UE. Su labor en esta etapa fue fundamental, al formar parte de procesos como la adhesión al euro.

Su experiencia laboral contrasta con una de sus pasiones, el deporte, especialmente el que se practica al aire libre, quizá para descargar la tensión acumulada de la toma de responsabilidades. Esquí, ciclismo, golf (formó parte de la selección española de este último cuando era joven) e incluso kitesurf. Quienes le conocen afirman que cuando tiene un hueco libre, se escapa a Tarifa del viento y las olas.

"Con Soria, tuvo que gestionar la crisis financiera y coordinar la reestructuración bancaria junto al Banco de España"

Tras ser director de Defensa de la Competencia durante dos años, Jiménez Latorre desembarcó en la empresa privada, como socio director de la firma Nera Economic Consulting. Por siete años, realizó análisis económicos desarrollados en el ámbito internacional, que le llevaron a viajar habitualmente a Londres o a ciudades estadounidense para asistir a reuniones. El trabajo en entornos extranjeros no ha sido un problema para él gracias a su dominio del inglés, francés y portugués y a sus conocimientos de alemán e italiano.

En 2011, el madrileño regresó a su casa, el ministerio de Economía, esta vez de la mano del ministro Luis de Guindos y como secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa. Fue una época complicada, en la que la cartera tuvo que gestionar la crisis financiera y coordinar la reestructuración bancaria junto al Banco de España. De hecho, una de sus responsabilidades fue la de negociar, de la mano del subgobernador de este organismo, Fernando Restoy, con el FMI y la Comisión Europea para obtener los 42.000 millones de rescate bancario. También fue la cara que defendió frente a los españoles los recortes económicos para salir de la crisis. Medidas “dolorosas”, como él mismo las calificó: la subida del IVA, la disminución del gasto en las partidas de Educación y Sanidad o en la Ley de dependencia. Medidas “necesarias” para corregir las “alegrías” del Gobierno que les precedió, dijo.

Después de tres duros años, el economista fue propuesto por el ministerio como candidato para el cargo de director ejecutivo del FMI. Una oportunidad personal y laboral para él, afirmó, que emprendió de la mano de su mujer y sus dos hijos, con los que se desplazó a Washington para lidiar con Christine Lagarde.

Ahora, sin moverse de residencia, tendrá que hacerlo con Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial desde 2012, intentando paliar el escándalo levantado por Soria. Sin embargo, parece Jiménez Latorre también se ha llevado la polémica del exministro. Varios medios han publicado esta semana que el economista fue apoderado y director asociado en España de una sociedad radicada en el paraíso fiscal estadounidense de Delaware. Nera Economic Consulting tiene su sede en esta Estado, y la división de seguros de su compañía matriz, Marsh and McLennan, fue investigada en EE UU por fraude. PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos han pedido explicaciones al Gobierno y este, por el momento, se ha limitado a contestar a una de las publicaciones que se hicieron eco de la noticia explicando que Delaware no está incluido en la lista de paraísos fiscales de la OCDE y que el nuevo candidato para el Banco Mundial trabajó en la sucursal española, que tributaba por tanto en este país. Hace cinco años defendió las políticas económicas. Hoy, tendrá que defender a ochos países en el Banco Mundial, pero también su impecable carrera.

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