Ranking de IMD

España sigue ganando competitividad este ejercicio

Sube al puesto 34 del ranking mundial, tres más que el ejercicio anterior

Un usuario en una oficina de cambio en Hong Kong, el país más competitivo del mundo en 2016.
Un usuario en una oficina de cambio en Hong Kong, el país más competitivo del mundo en 2016.

Precios bajos, moderación salarial y un euro depreciado frente al resto de divisas. La combinación de esos tres factores ha sido decisiva para que España haya recuperado parte de la competitividad pérdida durante los quince años de expansión económica (1993-2008). Pero no han sido los únicos elementos que han servido para cambiar esa situación. Ese es al menos el diagnóstico que realiza la escuela de negocios suiza IMD en su informe anual sobre competitividad en 61 países. En la edición de este año, España escala tres posiciones y alcanza el puesto 34, el mejor desde 2012, encadenando tres años consecutivos de mejora.

El estudio, que se realiza desde 1989, analiza, al igual que hace el Doing Business que hace el Banco Mundial, veinte áreas para evaluar la competitividad y si se han producido mejoras con respecto al ejercicio anterior. En la que mejor sale parada España es el clima para la inversión extranjera, en la que se sitúa en la octava posición. En segundo lugar aparecen los precios, que la colocan en decimonoveno puesto. En esa senda de contención de los precios ha sido decisivo el abaratamiento del precio de la energía, que tiene un peso fundamental en la cesta de productos que analiza el IPC.

Consolidacion fiscal y lucha contra el desempleo, los dos retos para este año

En el estudio, sin embargo, hay cinco epígrafes en los que la economía española aparece por debajo de la posición 50 entre 61 países. Dos ellos están ligados al mercado laboral, otro dos con la eficiencia en los negocio y uno cono las finanzas públicas. En el capítulo particular que dedica a la economía española, la escuela de negocios marca los cinco desafíos que debe afrontar este año y que están ligados a los capítulos en los que saca peor puntuación. El primero es proseguir con la consolidación fiscal, es decir, llevar el déficit al 3,7% del PIB desde el 5,1% con el que cerró el pasado ejercicio y acabar con la racha alcista de la deuda pública que le ha llevado a superar el 100% del PIB. Una tarea que parece menos compleja por los buenos datos de crecimiento, pero que puede verse comprometida por el fuerte incremento del gasto público en algunas administraciones y la rebaja fiscal que ha ralentizado el crecimiento de la recaudación.

El estudio también aboga por una reforma del sector público para hacerlo más eficiente e impulsar la internacionalización del sector industrial. Este último ha ido perdiendo peso durante los seis años de crisis tanto en el PIB como en el empleo frente a la pujanza de los servicios, que ya suponen dos terceras partes de la economía española. Ambas propuestas están incluidas en la mayoría de los programas electorales con los que concurren los grandes partidos a las elecciones del 26J.

Más difícil, sin embargo, parece la puesta en marcha de la última propuesta de flexibilizar el mercado laboral. Desde PSOE y Unidos Podemos ya han avanzado que si sale adelante el pacto de izquierdas derogarán la reforma laboral aprobada en 2012 por Mariano Rajoy, que establecía facilidades a las empresas para modificar condiciones de trabajo o salarios e incluso aplicar medidas temporales para dejar los despidos como solución de última hora. Los autores del estudio consideran esa flexibilización fundamental para atajar problemas como la tasa de desempleo general y juvenil o el paro de larga duración, donde España figura en el furgón de cola.

 

Claves del informe

Hong Kong y Suiza, en cabeza. La clasificación está encabezada por Hong Kong, “gracias al buen ambiente para realizar negocios” y Suiza, de la que se valora “su reducido tamaño y su compromiso con la calidad”. Los cambios más relevantes se producen entre la quinta y la octava posición. La quinta la ocupa Suecia, que sube cuatro puestos; la sexta es para Dinamarca, dos más que en 2015; la séptima es para Irlanda, nueve por encima, y la octava es para Holanda, siete posiciones por encima.

El impacto en la desigualdad. Arturo Bris, director del Centro de Competitividad Mundial de IMD, recalca que la desigualdad no ha dejado de crecer desde que se empezó a hacer el ranking. “El problema es que la acumulación de la riqueza no tiene ninguna repercusión entre los pobres. La aplicación de políticas innovadoras en naciones en vías de desarrollo aumenta la competitividad, pero también incrementa la desigualdad. Es un hecho al que habrá que prestarle atención en el medio y largo plazo”.

El lastre que perjudica a EE UU. El informe destaca que EEUU es la economía más desarrollada del mundo, lo que no le sirve para liderar el ranking de competitividad. “Tenemos en cuenta otros factores como su regulación amigable con los negocios o las infraestructuras, tangibles e intangibles”, destaca el informe. “Todo eso lleva a que un centro financiero y bancario como Hong Kong lidere este ranking con bajos impuestos y la supresión de las restricciones para el movimiento de capitales”.