Playas salvajes, espectaculares paisajes y mucha historia

Descubra los mitos y leyendas del mar Egeo

En el lado oriental del Mediterráneo están algunos de los archipiélagos más bellos de Grecia que han seducido por igual a viajeros de todas las época

Un pelícano, ave característica de la cosmopolita Mikonos. Ver fotogalería
Un pelícano, ave característica de la cosmopolita Mikonos.

Grecia es un país increible y lleno de contrastes. Su impresionante legado histórico, riqueza cultural, arqueológica y monumental; su suculenta gastronomía y algunos de sus singulares vinos como el de Retsina, con más de 2.000 años de antigüedad, convierte a este castigado estado del sur de Europa en un lugar muy atractivo para muchos perfiles de viajeros.

Su formidable colección de islas, salpicando el mar Egeo y el este del Mediterráneo, hacen de Grecia uno de los lugares estrella de cada temporada estival e incluso en invierno, gracias al clima benigno de algunas de ellas como Corfú. Más de 2.000 islas para elegir en varios archipiélagos como el de las Cícladas, el más famoso; el Dodecaneso, las Jónicas y Espóradas; las islas del norte del Egeo –ruta obligada de los cruceros internacionales– y las del golfo Sarónico. De ellas, apenas 200 están habitadas y en conjunto no superan el millón y medio de habitantes.

Algunas como Mikonos, Santorini, Creta o Corfú son destinos únicos y varias líneas aéreas tiene vuelos directos a las más grandes desde Atenas y otras capitales europeas. Por mar, las principales navieras ofrecen circuitos en crucero que enlazan las islas y desde el puerto de El Pireo, a 25 km de Atenas, parten numerosos ferris a distintos atolones, también conectados entre sí.

Mikonos
La pequeña isla de luz es uno de los destinos de moda del Egeo desde hace varios años. Enclavada en el archipiélago de las Cícladas es árida, ventosa y está rodeada de magníficas playas con un mar de infinitos matices de color turquesa. Su bonita capital, Chora, se caracteriza por sus casitas blancas de formas redondeadas y con puertas y ventanas pintadas de vivos colores, sus calles estrechas, prácticamente cerradas al tráfico, y su animado ambiente nocturno. Conocida como la Ibiza griega, es una de las islas más visitadas por los amantes de la vida loca y la fiesta –y no necesariamente gays–. Merece la pena visitar la Pequeña Venecia y el museo arqueológico. De paseo es fácil que se tope con sus famosos pelícanos. No deje de subir a su famosa colina, donde están sus típicos molinos, para contemplar las vistas.

Las principales islas están conectadas por avión y barco

Santorini
Volcánica, salvaje y única, es quizás una de las más bellas islas de Grecia. Ubicada también en el archipiélago de las Cícladas, destaca por sus casas blancas, con puertas, ventanas y cúpulas pintadas de un intenso azul añil, que cuelgan sobre el acantilado, con vistas a la antigua caldera del volcán que la destruyó y al Egeo.

A los isleños, como casi todos los griegos amantes de las leyendas, les gusta contar que allí se encontraba la perdida Atlántida. Escarpada y rocosa al oeste, llama la atención por su gran terraplén sobre el mar.En el sur se encuentran las mejores playas y calas de arena negra que contrastan con el intenso azul del mar. No se pierda la espectacular puesta de sol de la localidad de Oia y, por su ambiente y tabernas típicas, no deje de visitar Kamari y Perissa. Para moverse por la isla lo mejor es alquilar una moto.

Rodas
Situada en el archipiélago del Dodecaneso frente a la costa suroeste de Turquía, Rodas es conocida por su desaparecido Coloso, una de las siete maravillas de la Antigüedad, que servía de faro y guía a los navegantes. Destaca su impresionante ciudad medieval, sus murallas, minaretes, palacios y fortificaciones; mezquitas e iglesias y el barrio judio, hoy mudos testigos de la historia de la isla, muy ligada a la orden de los Caballeros de San Juan de Jerusalén. Cuenta la leyenda que expulsados de la Ciudad Santa por las tropas de Saladino se establecieron en la isla y contribuyeron a su mayor época de esplendor.

Costa de Corfú, una de las más visitadas del Mediterráneo.
Costa de Corfú, una de las más visitadas del Mediterráneo.

Conviene visitar el puerto de Mandraki y el pueblo de Lindos, blanco impoluto y celebre por su Acrópolis en el monte Smith. Otros yacimientos arqueológicos importantes son la antigua Kamiros e Ialyssos.Para hacerse una idea más general dedique un tiempo a su rico Museo Arqueológico.

Las playas de Rodas son espectaculares y en la isla abundan los parajes y parques naturales como son el Valle de las Mariposas, la verde y frondosa Epta Piges o las Termas de Kallithea.

En Rodas se filmó Zorba el griego, pero no se crea que la popular danza del syrtaki que bailaba Anthony Quinn procede de allí. Es una leyenda más.

Típicas casas encaladas de la isla de Santorini.
Típicas casas encaladas de la isla de Santorini.

Corfú
Es una de las joyas del mar Jónico, al sur del Adriático y frente a las costas de Albania, y la segunda isla más poblada de Grecia. Con 220 km de costa, su geografía es montañosa con alturas de hasta 1.000 metros sobre el nivel del mar como el monte Pantocrátoras, que divide la isla en tres zonas. En el norte abundan los olivos, pequeños valles verdes y costas que forman pequeñas y grandes bahías. La parte central es la más poblada e importante y se caracteriza por una densa vegetación y frondosas colinas.

El sur es una gran llanura con menos vegetación, pero más fértil. La historia de esta isla está especialmente ligada a la mitología griega y a los relatos de Homero en La Iliada, y como en cualquier rincón del país heleno encontrará vestigios de civilizaciones pasadas. Corfú, conocida como la isla esmeralda por el verde intenso de sus aguas, destaca también por su animada vida nocturna y por su gran infraestructura para practicar cualquier deporte naútico; mención aparte merece su bonita capital Kerkyra, la ciudad medieval mejor conservada de Grecia.

Samos
Es una pequeña isla, enclavada en el archipiélago del Egeo y frente a las costas de Efeso en Turquía, donde el turismo masivo aún no ha llegado y que conserva casi intactas sus tradiciones. No tiene una gran infraestructura hotelera, pero bien merece una visita.

La isla está muy bien comunicada y se puede acceder a ella en avión, desde Atenas y Kos, y en barco desde El Pireo, desde las islas vecinas de Icaría, Paros, Siros y Fournos e incluso desde Turquía. Patria chica de Pitágoras, esta isla de mediano tamaño, destaca por su belleza natural, sus playas escondidas y lugares casi virgenes, tiene también muchos sitios de interés arqueológico, monasterios, capillas y lugares pintorescos, que sorprenderán gratamente al viajero y cómo no, un lugar en la mitología: allí nacio la diosa Hera.

Creta
Es la más grande de Grecia y la quinta del Mediterráneo, con una longitud de 360 km, estrecha –entre 60 y 13 km de ancho– y montañosa, con cuotas que superan los 2.000 metros de altura. Situada al sur del mar Egeo y muy cerca del litoral egipcio, su población se concentra en el norte, mientras el sur se mantiene prácticamente virgen. Le encantará perderse en sus playas y descubrir rincones paradisíacos. Desde allí podrá escapar a la isla de Hrissi y a la isla de Gavdos, consideradas auténticos paraísos perdidos.

Como no podía ser de otra manera, Creta es una isla repleta de historia –la de la civilización minoica con más de 4.000 años de antigüedad– y mitología ligada a Teseo, el rey Minos, su famoso laberinto y el terrible minotauro o las cuevas secretas donde nació el mismísimo Zeus. Allí podrá combinar cultura, sol, mar, playa, gastronomía y sobre todo mucha arqueología. El bello palacio de Knossos, a 5 km de Heraklion, es una auténtica joya minoica de 21.000 metros cuadrados.

Chipre: el último muro en Europa

Puerto de Nicosia, en la isla de Chipre.
Puerto de Nicosia, en la isla de Chipre.

A pesar de su pequeño tamaño, Chipre es la tercera isla más grande del Mediterráneo y el último muro que queda en Europa, ya que una parte de su territorio fue ocupado por Turquía en 1974.

La invasión extranjera ha sido una constante en la historia de este atolón que forma un puente natural entre tres continentes: Europa, Asia y África. La civilización micénica, fenicios, griegos, egipcios, persas, romanos, asirios, otomanos y británicos han sometido a Chipre en distintas épocas.

Hoy es un destino que aún no ha sucumbido al turismo de masas y resulta ideal para unas vacaciones. Famosa por sus mitos y leyendas, la belleza de sus playas, los tesoros artísticos y restos arqueológicos fruto de los diversos imperios que la colonizaron, cuenta con tres sitios declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad: Pafos, por sus importantes yacimientos arqueológicos; las iglesias pintadas en la región de Troodos, y el asentamiento neolítico de Choirokoitia.

La isla, fácil de recorrer en coche, cuenta con una buena infraestructura hotelera y de ocio, pueblos y ciudades con mucho encanto y una rica gastronomía muy influenciada por las cocinas griega y turca.

No se pierda la monumental Nicosia, su capital; la modernidad de Limassol con sus bulliciosas calles comerciales; la costa de Larnaca, principal destino de sol y playa con sus arenales dorados y la animada zona de bares de Agia Napa y no deje de visitar el castillo de Kolossi o la antigua ciudad de Salamina.

Casi en cualquier lugar de la isla encontrará fortalezas turcas o venecianas, hermosos monasterios y bellas iglesias ortodoxas. En el interior destaca el monte Olimpo, en el macizo de Troodos, con sus casi 2.000 metros de altura, que ofrece unas vistas impresionantes de la isla y el mar y quizás los pasajes naturales más impresionantes de Chipre.

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