Dime cómo caminas y te diré cómo trabajas

Vanessa Merit, presidenta de Metal Mafia, analiza lo que la forma de caminar y moverse dice de cada persona, y cómo se refleja en la manera de comportarnos en el trabajo e interactuar con los demás.

Lo que dice de ti tu forma de caminar

¿Cuál es tu forma de caminar? Pasos largos, movimientos ágiles, lentamente o bien de forma apresurada. El modo de desplazarse de un lado a otro es, según plantea Vanessa Merit en la revista Inc, el medio más rápido para que un socio, colega o cliente potencial pueda evaluar la forma en que trabajas.

Y así, si consideramos el estilo de caminar como un reflejo directo de la manera en que procesamos nuestras motivaciones internas, estos cinco estilos diferentes pueden aportar mucha información sobre la personalidad y manera de trabajar de una persona:

  1. Merodeando. No tienes una prisa especial por llegar a tu destino. Darte prisa supone para ti renunciar a la oportunidad de contemplar todo lo que sucede a tu alrededor mientras caminas, por lo que prefieres ir dando un paseo. Bien porque te guste observar o simplemente porque andes inmerso en tus ideas, lo cierto es que estás más interesado en el trayecto que en el destino. Y este estilo de caminar merodeando podría atribuirte la cualidad de la creatividad, pero en un ambiente de trabajo, es posible que se interprete como una falta de concentración o de preocupación por cumplir los plazos establecidos en la empresa.
  2. De forma enérgica. Sabes que eres el más rápido porque los demás se interponen en tu camino, y tu objetivo es alcanzar tu destino en el menor tiempo posible. Para tí la eficiencia lo es todo y, por eso, cruzar el primero la línea de meta es tu prioridad, aún cuando ello implique descuidar a veces parte de tus perspectivas. Te gusta sentirte una persona formal, disciplinada y muy trabajadora. Sin embargo, tus contactos profesionales podrían también percibirte como alguien demasiado seco y directo, e incluso insensible en ocasiones.
  3. Con el móvil en la mano. La forma habitual en que te mueves es para hacer varias cosas a la vez, y resulta estupendo en el sentido de que así puedes matar dos pájaros de un tiro. Te gusta gestionar las tareas desde el sitio en donde te encuentras, para así ahorrar tiempo y esfuerzo y, al mismo tiempo, mantenerlo todo controlado y funcionando. Te consideras una persona completa y polifacética, pero debes tener en cuenta que tus colegas podrían encontrarte demasiado concentrado y absorto, e incapaz de separar el ámbito personal del mundo laboral.
  4. Observando cada detalle. En tu forma de ver el mundo, desplazarte del punto A al punto B no es más que una oportunidad de ampliar tu audiencia. Después de todo, ¿quién sabe lo que podrías encontrarte en el camino?. Te gusta estudiar en silencio todos los ángulos mientras trabajas, la calle, el despacho, y hacer crecer tu círculo para llamar la atención. Eres consciente de que el networking te ofrece la posibilidad de avanzar en tus propósitos, y llegas a estar constantemente haciendo nuevos contactos. Tienes que considerar que para tus clientes potenciales, el mostrarte tan centrado en los demás y en lo que pueden ofrecerte, puede resultarles propio de alguien hipócrita y poco fiable.
  5. Te saltas los pasos de peatones. No sientes la necesidad de pararte o de seguir siempre la misma ruta que siguen los demás. Un poco de riesgo nunca viene mal y escoger una dirección diferente puede merecerte la pena y proporcionarte alguna recompensa si actúas adecuadamente. Aunque te fascine verte como una persona que corre riesgos, sin embargo los socios y todos los que trabajan contigo podrían percibirte más bien como un especulador, alguien capaz de alcanzar grandes logros, pero que también, en un momento dado, podría aportar poco rendimiento a la empresa y operar en las sombras si fuera necesario.
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