Blogs por Alexis Ortega

Yellen, sola ante el peligro.

El Banco Central de Rusia, a última hora del lunes, decretó una subida de tipos de interés de 6,5 puntos porcentuales hasta el 17,0%. El desplome del rublo en las últimas semanas ha provocado la reacción de las autoridades rusas. Pese a los esfuerzos por frenar el desplome del rublo, con compras, en el mercado, la autoridad monetaria rusa se ha visto obligado a ordenar esta medida desesperada apuntado a la inflación como objetivo secundario.

No es la primera vez que en éste año el Banco Central de Rusia reacciona de ésta manera ya que en octubre pasado, se incrementaron los tipos del 8,0% al 9,5% y la pasada semana los elevó en un punto porcentual hasta el 10,5%.

Con las sanciones occidentales y la caída del precio del petróleo, el Banco Central de Rusia ha revisado sus perspectivas macroeconómicas hasta contemplar una contracción del PIB del 4,5% en 2015 si el precio medio del crudo estuviera por debajo de los 60 $/barril el próximo año. Solo este anuncio provocó un desplome de la bolsa de Moscú. El índice RTS se hundía un 10,12%, hasta situarse en los 718,32 puntos, lo que representa una pérdida de valor próxima al 50% en lo que va de año.

Para colmo, ayer el Banco de Rusia se vio forzado a suspender una subasta de financiación por valor de 700.000 Mill. RUB con vencimiento a tres años al no haber recibido ofertas. La rentabilidad de los bonos rusos a dos y tres años supera ya el 14% y la de los títulos a 10 años alcanza el 13%. Los seguros de crédito (CDS) sobre la deuda pública a cinco años se ha disparado hasta los 582 p.b., el nivel más alto desde el 2009.

El dólar llegó a alcanzar ayer un máximo histórico de 77,50 RUB/USD, lo que supuso una pérdida del rublo de un 16% en tan solo una sesión. Al cierre recuperó hasta los 70 RUB/USD lo que representa una depreciación del rublo frente al 'billete verde' del 53% a lo largo de 2014. Frente al euro la moneda rusa también marcaba mínimos históricos en 97,26 RUB/EUR, para luego cerrar en los 86,9 RUB/EUR. El rublo se ha depreciado un 48,4 % frente al euro en lo que va de año. El rublo se convierte así, con diferencia, en la divisa más perjudicada de todas las de los países BRICS's.

Lo preocupante de la situación es que la marcada depreciación del rublo ruso ha comenzado a generar un efecto contagio. Hasta ahora la lira turca se había mantenido estable pero en la sesión de ayer llegó a cotizar en los 3,00 TRY/EUR. Por su parte el zloty polaco cedía un 0,75% hasta 4,2140. En el caso de las divisas latinoamericanas, el euro ganaba un 2% con el real brasileño y más de un 1,5% con el peso mexicano. Como nota preocupante cabe mencionar a la corona noruega que se depreciaba en algunos momentos hasta 9,60 desde 9,15 NOK/EUR.

Se completa así un panorama en el que las divisas refugio resultan ser: dólar americano, el euro, el yen japonés el franco suizo y, en menor medida, la libra esterlina.

En el día de hoy conoceremos el resultado de la deliberación del FOMC. Será determinante analizar el tono que se puede desprender del comunicado y de la posterior rueda de prensa. Uno de los términos que se está debatiendo en el mercado es la posibilidad de la eliminación del comunicado la expresión: “un considerable periodo de tiempo”. Si recordamos, esta fórmula es la que la institución monetaria decidió emplear para dar más pistas sobre el tiempo que mediaría entre el abandono de la compra de bonos (octubre pasado) y el momento de elevación de los tipos de interés. De suprimirse esta expresión, Yellen debería enfatizar con otras palabras el mantenimiento de un tono suave y progresivo ante el riesgo de que la volatilidad en los mercados emergentes se agrave.

El mercado también estará atento a los posibles resultados de la encuesta, que se realiza y publica entre los miembros del FOMC, de previsión de tipos de interés (o “dot plot”) y en especial de la mediana de su distribución. Ello podría “neutralizar” los efectos de una retirada (en caso de que se produzca) de la frase “un considerable periodo de tiempo”. Existe margen para posponer cualquier decisión de subida de los tipos de interés por la ausencia de presiones inflacionistas.

Por último y si bien es cierto que el banco central de EE.UU. no va priorizar las necesidades de economías emergentes, la cuestión también es si la volatilidad financiera podría generar serios problemas también en los EE.UU. Para empezar en la industria energética y en los bonos de alta rentabilidad.

Aunque todo haya empezado en Rusia, sus tentáculos pueden llegar a lugares insospechados. Al fin y al cabo esto no es un problema energético solo, es también un problema financiero.

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