Editorial

El mercado enseña el camino al BCE

El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, cuestionó ayer en Madrid que exista un consenso cerrado como el que explicita Mario Draghi para “utilizar cuantas medidas sean necesarias para combatir la deflación en la zona euro”. Pero el mercado tiene preferencia por el mensaje del presidente del BCE y ha empezado a descontar que los estímulos monetarios no van a parar; incluso da por hecho que hasta deuda pública comprará para inyectar liquidez a la banca y otros tenedores y facilitar el crédito. Los movimientos de las dos últimas sesiones dejan pocas dudas acerca de las intenciones de Fráncfort en el imaginario de los inversores: las bolsas han repuntado con fuerza y la rentabilidad de los bonos de los países periféricos han descencido hasta mínimos históricos.

Otra cuestión es cuándo y por qué cantidad, y una últerior, pará qué servirá realmente, si hasta ahora todas las medidas de expansión monetaria, sobre todo la bajada de tipos hasta el umbral de los valores negativos, no han servido ni para acererar la actividad, ni para movilizar el crédito, ni para alejar el fantasma de la deflación. El BCE necesita la cobaloración de los Gobiernos más reaccionar a reformar los mercados de bienes, servicios y factores (Francia, Italia, etc.) para que los esfuerzos de la palanca monetaria no se queden en el vacío.