La demanda es potente según los primeros datos

El Tesoro quiere captar 4.000 millones con bonos al 1,9% ligados a la inflación

Íñigo Fernández de Mesa, secretario general del Tesoro.
Íñigo Fernández de Mesa, secretario general del Tesoro.

El Tesoro se puso ayer manos a la obra y comenzó a vender por primera vez bonos ligados a la inflación. Su objetivo es captar entre 3.000 y 4.000 millones de euros y, de entrada ofrece una rentabilidad en el entorno del 1,9%. Los primeros datos indican que la demanda será potente y es posible que la operación se cierre entre mañana y el miércoles.

Los nuevos instrumentos de financiación del Tesoro están ya encima del tapete. El organismo de financiación que dirige Íñigo Fernández de Mesa ha contratado a Barclays, BNP Paribas, CaixaBank, Deutsche Bank, Santander y Société Générale para colocar esta semana deuda vinculada a la inflación. Eso sí, fuentes financieras indican que, previsiblemente, la operación se cerrará antes del viernes. El plazo que se baraja para concluir la colocación es el miércoles o, incluso, mañana si se confirma la buena acogida que de entrada está teniendo entre los inversores extranjeros.

El Tesoro ha indicado que su objetivo es lograr entre 3.000 y 4.000 millones de euros, y para ello ofrece un tipo de interés en el entorno del 1,9%. En realidad, toma como referencia el bono a 10 años que vence en abril de 2024 y que ofrece alrededor de un 2,9% Con un descuento de 100 puntos básicos, el rendimiento resultante sería del 1,9%.

“La demanda en el último sindicado a 10 años colocado en enero fue gigante –de cerca de 40.000 millones– y finalmente se colocaron 10.000. Pero en este caso, es lógico que quieran dejar una parte de la demanda sin cubrir para fomentar la liquidez”, señalan fuentes cercanas a uno de los colocadores.

Estos bonos dependen de la evolución de los precios, compensando al inversor si la inflación es más elevada y evitando que su capital pierda valor con el tiempo. El cupón anual es fijo, como en los bonos tradicionales, pero al vencimiento lo que el Estado devuelve al inversor se actualiza en función de los precios. Por ejemplo, el Tesoro coloca un bono ligado a la inflación con un nominal de 1.000 euros y un cupón del 2%. Los inversores reciben 20 euros al año de intereses (como en un bono estándar), pero cumplidos los 10 años, en lugar de recibir los citados 1.000 euros, reciben esta cantidad ajustada por la inflación acumulada en estos 10 años. Si ha sido del 10%, pues 1.100 euros. Además, con inflación positiva, el principal crece a lo largo del tiempo y por tanto el importe del pago del cupón será también mayor.

Los fondos de pensiones y aseguradoras europeas son los principales compradores de este tipo de deuda, pues quieren una protección contra la inflación. “Existe una base inversora natural, tanto nacional como internacional, que tiene una necesidad estructural de comprar activos que compensen la pérdida de su valor debido a la inflación”, explican desde el Tesoro

Es la primera vez que el Tesoro vende este tipo de bonos. Entidades financieras y comunidades autónomas han colocado en los últimos años deuda ligada a la inflación, aunque en ningún caso a gran escala. Francia, Italia y Alemania, en Europa, ya han emitido este tipo de deuda. También se han desarrollado mercados de deuda pública indexada a la inflación doméstica (no Europea) en Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Francia e Italia.

En Estados Unidos, especialmente, los llamados TIPS (Treasury Inflation Protected Securities) se utilizan como mecanismo para calibrar la evolución esperada de los precios. “En Italia, son comunes tanto las emisiones ligadas a la inflación, europea o italiana, como al euríbor”, explica un analista, “ofrecen de entrada una rentabilidad fija baja y después otro porcentaje adicional en función de la evolución de los precios”.

Desde el Tesoro se ha asegurado desde hace algunos meses que existe demanda. Es más, el Tesoro y los colocadores ya han sondeado a los compradores. La gran ventaja será atraer a nuevos inversores. “Nos permitirá diversificar la base inversores”, aseguran desde el Tesoro. El objetivo es crear una gama completa de este tipo de producto, con diferentes vencimientos, al igual que ocurre con la deuda clásica.

En un principio, la colocación solo está dirigida a institucionales. Si el activo gana en liquidez, con el tiempo sí podría estar abierto a minoristas. Y se podrá comprar en el mercado secundario. Es decir una vez emitida la deuda.

En Francia, Alemania o Reino Unido la deuda ligada a la inflación paga cupones inferiores al 0,5%. Los precios que están ofreciendo los bancos colocadores ofrecen un rendimiento del 1,9%, si bien el principal y por tanto la rentabilidad irá variando conforme evolucione la inflación europea sin incluir el tabaco.