Tribuna

La necesaria adaptación a Solvencia II

Que el mundo está cambiando es un tópico que hemos oído tantas veces que ya no nos dice casi nada. Sin embargo, tiene importantes consecuencias a las que tenemos que ir acostumbrándonos. Por ejemplo, en el ámbito regulatorio y, cómo no, en el sector asegurador. Eso es lo que tenemos que empezar a entender mejor y a eso es a lo que tenemos que ir acostumbrándonos.

Un claro ejemplo de ello está en las directrices de Eiopa (la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación) para facilitar la adaptación de las entidades aseguradoras a la futura entrada en vigor completa de Solvencia II el 1 de enero de 2016. Se trata de cuatro grupos de directrices dirigidas a los supervisores que, en todos los Estados miembros de la Unión Europea, decidirán si tiene intención de cumplirlas o no.

Precisamente esta decisión es lo que ha publicado la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP) española en una de sus últimas comunicaciones. Otros supervisores en otros Estados miembros han hecho lo mismo, con una comunicación pública o no, o incorporando el contenido de las directrices a alguna norma que hayan tramitado. Lo más importante no es la vestimenta que se haya decidido utilizar en cada Estado, sino el hecho de que los supervisores hayan decidido internamente que van a incorporar a sus procedimientos de supervisión el contenido de las directrices y así lo hayan hecho público.

En este sentido, el borrador de orden ministerial sobre medidas tendentes a la progresiva adaptación de las entidades aseguradoras y reaseguradoras al nuevo régimen de Solvencia II, que se analizó el pasado trimestre en dos juntas consultivas de seguros y fondos de pensiones, se debería estudiar bajo múltiples perspectivas. Por un lado, se trata de un proyecto regulatorio que en algún momento puede culminar su tramitación y formar parte de nuestro ordenamiento jurídico. Esta es la visión tradicional y el análisis que siempre hacemos de cualquier proyecto. Pero no debemos quedarnos en esto, precisamente porque, como decía al principio, el mundo está cambiando. Por otro lado, el borrador de orden nos permite conocer, y esto es lo más trascendente, qué es lo más importante para la DGSFP del contenido de esas directrices y, por lo tanto, a qué es esperable que le vaya a dedicar una buena parte de su atención supervisora.

Probablemente esta sea una las primeras muestras palpables de que Eiopa, a diferencia de su predecesor (Ceiops), no es un comité, sino una sutoridad supervisora, y de que la DGSFP, como supervisor de seguros español, ha adquirido compromisos con esta autoridad desde su fundación, la cual puede emitir criterios para que se desarrolle una cultura supervisora común y que se apliquen los mismos requerimientos y de forma homogénea en todas las jurisdicciones. Esto es lo que ha hecho Eiopa al dictar las mencionadas directrices, y es lo que ha admitido la DGSFP al hacer público su compromiso de cumplirlas.

En conclusión, sin perder de vista que el 1 de enero de 2016 entrará plenamente en vigor Solvencia II, con orden ministerial o sin ella, la DGSFP se ha comprometido a cumplir las directrices de adaptación y lo ha transmitido al mercado con toda transparencia. Es cierto que no las hemos leído en el Boletín Oficial del Estado, y que no estamos acostumbrados a ello, pero es que el mundo está cambiando. Y en el futuro también leeremos otras normas que serán aplicables en España y tampoco estarán en el BOE, como el reglamento comunitario de medidas de nivel 2.

Por tanto, las entidades aseguradoras solo tienen una opción: tomar conciencia de este cambio supervisor y dedicar buena parte de sus esfuerzos a culminar el proceso de adaptación a Solvencia II para conseguir llegar a 2016 con los deberes hechos. Y seguiremos viendo más cambios.

Laura Duque es directora de derecho regulatorio de seguros de Deloitte Abogados.