Encuentro BioLatam
Julio Castro, en el centro, junto al equipo de Palo Biofarma.
Julio Castro, en el centro, junto al equipo de Palo Biofarma.

Palo Biofarma, de Cuba a Barcelona

Dos emprendedores cubanos buscan un fármaco contra el párkinson

La historia de la empresa catalana Palo Biofarma, que investiga sobre nuevos fármacos para el párkinson o contra el asma, está ligada a Cuba... y a Alemania. Es una de las compañías que estarán presentes en diciembre en BioLatam, una cita que reunirá en Bogotá a investigadores y emprendedores latinoamericanos y españoles. Los dos responsables principales de la empresa, Juan Camacho, su fundador, y Julio Castro, el director general, se han formado en Cuba y Alemania y han acabado emprendiendo en España.

Julio Castro acudirá a BioLatam a contar su experiencia. Nacido en 1969 en La Habana, se formó como químico en la antigua República Democrática de Alemania y, cuando el muro de Berlín cayó, en su país natal. En 1994 volvió para doctorarse en la Universidad de Constanza. Fue fichado como investigador en Bayer y en 2003 desembarcó en Barcelona para unirse a Almirall. Más tarde sería director de I+D de la biotecnológica catalana Oryzon, hasta que decidió unirse en 2008 a la aventura empresarial de su compatriota Juan Camacho, quien, formado en Alemania como él, había fundado la empresa en 2006. “Faltaba alguien de mi perfil, con una visión más industrial y con experiencia en empresas para hacer desarrollar el producto”, cuenta Castro.

La compañía se llamó Palo Biofarma, por el nombre de la localidad barcelonesa de Palafolls, donde se creó. En ella trabajan seis personas y las investigaciones se hacen con colaboraciones externas.

El trabajo de investigación está inspirado en los efectos positivos de la cafeína en los receptores de la adenosina. La compañía trabaja en fármacos que puedan aplicarse para inhibir estos receptores y que puedan ser beneficiosos para algunas patologías.

15 firmas de capital riesgo

BioLatam se celebrará por primera vez el 9 y 10 de diciembre en Bogotá (Colombia). El evento está organizado por la patronal española Asebio, que quiere trasladar la fórmula de su exitoso BioSpain a Latinoamérica. La idea es unir a empresas, investigadores e inversores de la región para fomentar la biotecnología, además de trazar un nexo con las compañías españolas. De momento están confirmados 15 fondos de capital riesgo y participan organismos de 17 países.

Acaban de terminar los ensayos clínicos de dos fármacos en fase I (para determinar la toxicidad del medicamento). Han desarrollado las moléculas denominadas PBF-509, para el tratamiento del párkinson, y PBF-680, un tratamiento en pastilla que busca sustituir a los inhaladores frente al asma.

Para avanzar en los fármacos han necesitado los recursos de tres firmas de capital riesgo que han confiado en los avances de la empresa: Fitalent (del grupo Everis), Inveready y Sodena (sociedad pública navarra). Con el dinero conseguido en la ronda de financiación cerrada en 2013 prevén llegar hasta la primera etapa de la fase II (eficacia del tratamiento con un grupo pequeño de pacientes). A partir de ahí, los planes pasan por licenciar los productos a una gran multinacional. “La venta de estos fármacos en esta fase sería un gran hito en España para una biotecnológica. Algo que el sector está esperando”, asegura Castro. Hasta llegar a ese momento todavía falta un par de años de ensayos.

La crisis en España, sin embargo, no ha afectado a la compañía para encontrar fondos, más allá de tardar algo más en conseguirlos. “Hay muchos brotes verdes en mi biotecnología. Hay una gran red de pequeñas empresas. Lo que falta es un apoyo industrial de grandes empresas para desarrollar los productos. Aquí no hay gigantes como Bayer, Merck o Boehringer en Alemania. Es lo que falta”.

La diáspora de investigadores latinos vuelve ‘a casa’ con BioLatam

El encuentro BioLatam pretende mostrar las experiencia de investigadores y emprendedores latinoamericanos que han tenido que salir de sus países para formarse o crear empresas. En la cita de Bogotá se esperan hasta 200 empresas y 600 reuniones entre los participantes. Para muchos, este evento puede ser un camino de regreso en el que encontrar colaboraciones o inversores en unas economías que siguen creciendo, a diferencia de las dificultades con las que se han topado en Europa.

El caso de Julio Castro, de Palo Biofarma, es muy concreto, porque en Cuba “los salarios de los investigadores son bajísimos y las posibilidades de crear una empresa son nulas”, afirma. “Pero la progresión en otros países ha sido brutal. En Brasil, México o Chile se ha avanzado mucho”, apunta. De hecho, en el viaje de esta compañía catalana a BioLatamestá la búsqueda de acuerdos comerciales y, tal vez, nuevos inversores. Explica que hay empresas locales muy fuertes que controlan gran parte del mercado en sus respectivos países con licencias y genéricos.

“Existe una incipiente I+D. Buscaremos posibles socios para licenciar los derechos de venta de nuestros fármacos en sus países”. Cree que ya hay laboratorios latinoamericanos dispuestos a entrar en el riesgo de apostar por fármacos en I+D. Y también ve posible el apoyo financiero de los grandes grupos cafeteros con interés en que tenga éxito el mensaje de que la cafeína tiene ciertos beneficios.

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