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Bruselas pierde contundencia

La Comisión Europea (CE) parece perder su mordiente. Desde la crisis financiera de 2008, el brazo legislativo de la Unión Europea ha desarrollado una terrible reputación de forzar a los bancos rescatados a salvajes reestructuraciones como penitencia por aceptar ayuda estatal. Pero su tibio acuerdo con Monte Paschi parece un retroceso.

Los 3.900 millones de euros de rescate que necesita el banco son en gran parte autoinfligidos. Es cierto que la principal razón para la escasez es la espiral de la deuda soberana italiana, que el banco no puede controlar. Pero Monte Paschi se equivocó aumentando por cinco la cantidad de bonos soberanos en su poder en los últimos años. También pagó de más en la compra de Antonveneta, antes de la crisis. Desde la perspectiva de un contribuyente italiano, el deterioro se establece en junio con la decisión de permitir la recapitalización con deuda híbrida en lgar de con acciones. En lugar de tomar gran parte del accionariado, el estado italiano recibiría bonos con un cupón anual. Si el banco no tiene beneficios, tendría que pagar el cupón en acciones, por lo que el gobierno acabaría siendo accionista de todas formas.

Pero los términos actuales son más endebles. En lugar de en acciones, Monte Paschi puede pagar el cupón emitiendo más deuda híbrida al gobierno. Esto incremento la carga de intereses sobre Monte Pasch, haciendo más complicado generar beneficios que permitan al banco pagar su último rescate.

Al permitir a los estados negociar excepciones individuales a lo que suelen ser reglas duras y rápudas, la Comisión corre el riesgo de diluir los principios del mercado europeo único. Hace unos días, Monte Paschi dijo que haya pagado el últio rescate, tendrá que emitir acciones a menor precio al gobierno si no tiene liquidez suficiente. Pero la timidez de la CE significa que los contribuyentes italianos estén recibiendo ahora un trato injusto.