COLUMNA

El reto de HP tras la salida de Hurd

Hewlett-Packard puede encontrarle un lado positivo a la dimisión de Mark Hurd. La pérdida de su presidente y consejero delegado por supuestos excesos de gastos y acoso sexual le hará daño, tomando en cuenta todo el bien que le hizo a la compañía tecnológica. El nerviosismo de los inversores causó una caída del 10% de las acciones tras conocerse la noticia. Pero la junta podría utilizar esto como una oportunidad para dividir las funciones del presidente y el consejero delegado.

La compañía necesita centrarse en la gestión del día a día. HP está en medio de una importante operación de fusión y adquisición, que incluye la compañía de negocios de redes 3Com y el fabricante de teléfonos inteligentes Palm. Es cierto que la directora financiera Cathie Lesjack ayudará a HP en todo este proceso. Pero ella no quiere ser la jefa de forma permanente. Sería prudente que la compañía encontrara el sustituto con rapidez y seguridad.

HP podría usar también una guía estratégica. Aunque Hurd era considerado como el gurú operativo, le llevó mucho tiempo conocer la influencia creciente de la tecnología en el consumidor en el mundo corporativo. La compañía ha sido, por ejemplo, una más del montón en el negocio de los móviles. La compra de Palm aún podría convertir a HP en un competidor, pero la decisión llega muy tarde, después de que el iPhone de Apple solidifica su posición el mercado.

La división de las funciones tiene otra ventaja, una mayor responsabilidad. Esto ayudaría a HP y a su historial empañado de gobierno corporativo. Antes de este escándalo, la antecesora de Hurd, Patricia Dunn, se vio obligada a dimitir después de que los contratistas, contratados por HP, utilizaran métodos dudosos para espiar a los directores, empleados y periodistas. Combinar el cargo de presidente y consejero delegado invita al autoritarismo y puede evitar que se controle a los ejecutivos que lo hagan mal.

Robert Cyran