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Columna
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ING, entre palo y zanahoria

Los 10.000 millones de euros de inyección de ING vienen con zanahoria, pero también con palo. Con el precio actual de las acciones, las autoridades holandesas están pagando una prima por un régimen que no castiga a los accionistas del banco con una dilución -más indulgente que algunos planes nacionales-. Pero el Gobierno holandés tiene a ING enganchado.

El plan holandés inyecta capital con algo de juego de manos. ING obtiene 10.000 millones de euros en deuda clasificada Tier 1. ING deberá pagar un mínimo del 8,5% del cupón a las autoridades, pero sólo si los accionistas consiguen dividendo. En el caso de que el banco no pagara dividendo, éste puede escapar de la vara del Gobierno, pero sólo golpeando a sus propios accionistas también.

Es un ligero toque en comparación con el rescate británico, cuyo Gobierno se ha visto obligado a afrontar grandes medidas que diluirán a los accionistas y también puede prohibir los dividendos hasta que les sean reembolsadas sus participaciones preferentes. Los holandeses han marcado el paso de otro modo. Para empezar, las autoridades han puesto el freno a las indemnizaciones y han conseguido dos asientos en la junta directiva del banco. Lo que es también un alto precio financiero.

En el momento en que ING opte por pagar un dividendo, tiene que abonar al Gobierno un 8,5% del cupón. Si la compañía quiere recompensar a los accionistas con un dividendo de al menos 0,85 euros, el Gobierno consigue más. En 2008, las autoridades tienen derecho a un 10% más que el dividendo; y en el futuro, al menos el 20% extra.

Además, si ING quiere apartar al Gobierno, habrá de pagar 15.000 millones de euros por los 10.000 millones de la inyección. Por otra parte, después de 2011, ING puede cambiar la participación del Estado en acciones ordinarias, pero si al Estado no le gusta el trato, puede conseguir su dinero en efectivo.

Si las acciones de ING se recuperan rápidamente, la compañía tendrá el dinero y el incentivo para pagar los 15.000 millones de euros para asegurarse su libertad. El nuevo ratio de capital Tier 1 del 8% ha tranquilizado definitivamente a los inversores, que hicieron subir las acciones un 29% ayer. Pero con los títulos todavía a 9,48 euros, hay algo que hacer aún. Por George Hay

La orgullosa banca italiana

Unicredit, el segundo mayor grupo bancario italiano, parecía que podría ser la única víctima italiana de la gran crisis financiera de 2008. Silvio Berlusconi, el primer ministro italiano, ciertamente pensó que era el caso. El 8 de octubre, cuando Unicredit anunció que elevaría 6.600 millones de euros el capital y un 6,7% su ratio de capital Tier 1, Berlusconi declaró que el sector bancario estaba en líneas generales fijado. Pero, como a menudo pasa con el populista líder, pudo haber estado demasiado seguro de sí mismo.La teoría es que la industria bancaria italiana está más protegida de la tormenta financiera que sus vecinos porque su mercado crediticio es más conservador. Unicredit fue la excepción debido a su exposición a Alemania -y a Europa del Este, de donde procede una cuarta parte de sus ingresos-. Pero, con Italia en recesión y los bancos británicos, suizos y holandeses aumentando más capital, esta teoría se está tambaleando. Los ratios de capital Tier 1 de los mayores bancos italianos se están viendo expuestos. Intesa Sanpaolo, su mayor grupo bancario, tiene un objetivo de ratio del 6% para final de año. En Monte dei Paschi di Siena, el a distancia tercer mayor grupo, está ahora en menos del 5,5%. Esto les pone cerca de la parte baja de la tabla de la liga europea. Incluso Unicredit está sólo en la mitad de la lista después de su ampliación de capital.En verdad, el perfil de riesgo de Intesa es más robusto que el de Unicredit porque tiene menos exposición a los mercados exteriores. Corrado Passera, el consejero delegado, ha dicho que no tienen necesidad de más capital. Pero la cartera de préstamos de Intesa -que incluye tanto familias como a grandes corporaciones- no es tan seguro como lo era antes. La economía italiana caerá un 0,2% este año y 0,5% el próximo, según Confindustria, la asociación empresarial del país. Y la competencia china que estaba afectando a los negocios italianos antes de la crisis no está amainando. Los créditos fallidos de los tres grupos también se han ampliado en los últimos días.Passera e Intesa tienen opciones. En particular, no ha descartado revisar la política de dividendo. Arañando estos pagos anuales podría aumentar el ratio de capital del banco en aproximadamente 100 puntos básicos. Pero para los bancos italianos una inyección de capital no sería mal recibida -aunque mejor mediante aportación privada que solicitando una intromisión del Estado-. Por Rachel Sanderson

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