Para invertir

Ganar dinero cuando la Bolsa baja

Estrategia. No sólo las subidas son rentables, también las bajadas cuando se utilizan los instrumentos adecuados

No está el horno para bollos bursátiles. Las órdenes de venta han secuestrado a las Bolsas en lo que llevamos de 2008 e incluso han exterminado las escuetas ganancias del año pasado, de tal forma que el Ibex 35 registraba al cierre del viernes unas pérdidas en 2008 del 10,06%. Sin embargo, hay ahorradores que consiguen escapar a la sensación de abatimiento generalizada. Es más, desean fervientemente que continúen las caídas y, si son fuertes, rápidas y virulentas, mejor que mejor.

La industria financiera se esfuerza en comercializar herramientas para ganar con la subida de la Bolsa, la posición más lógica respecto al medio y largo plazo, a tenor de los estudios que certifican el triunfo, en un periodo de tiempo medianamente amplio, de la renta variable respecto al resto de los activos. Pero no es la única forma de ganar dinero. Como dicen los analistas técnicos, ¢la tendencia es tu amiga¢ y lo mismo da que sea alcista o bajista: se puede sacar tajada en todos los frentes. Y es que, actualmente, existen en el mercado español seis métodos para ganar dinero con los batacazos del mercado: futuros, opciones, warrants, ventas a crédito, CFD y ETF inversos.

Todos tienen sus ventajas y sus inconvenientes (véanse apoyos), si bien la mayoría comparte una característica: el apalancamiento. Salvo los ETF, donde es opcional, en el resto de los productos tan sólo es necesario disponer de una parte del dinero que realmente estaremos invirtiendo. Una ventaja, a priori, que puede transformarse en un serio problema si el valor o el índice en el que se esperan retrocesos se da la vuelta y comienza a subir con fuerza. Las pérdidas se multiplicarían en un abrir y cerrar de ojos y, en el caso más extremo, podrían llegar a ser superiores al dinero puesto sobre el tapete en forma de garantía.

Los expertos se esfuerzan en advertir que son instrumentos peligrosos en manos de principiantes y que exigen un conocimiento profundo, especialmente aquéllos en los que el precio no es el único elemento que hay que hay que vigilar, como ocurre con las opciones y los warrants, y en aquellos limitados en el tiempo por vencimientos, como los dos anteriores, los futuros y la operativa a crédito. En algunos, la liquidez supone también un molesto hándicap y, en cualquier caso, no están disponibles en todos los intermediarios financieros.

Los fatídicos descensos de la renta variable en las últimas jornadas han puesto, además, a muchos valores al borde del abismo. Pueden caer más, claro está, pero hay riesgo de rebote, como explican los expertos. Así, Juan Luis García Alejo, director de análisis y gestión de Inversis, asegura que ¢las probabilidades de retrocesos adicionales desde estos niveles son limitadas¢. Por su parte, en Oddo Securities, pese a ser moderadamente negativos a corto plazo, advierten que es posible un rebote de forma inminente. De hecho, atendiendo al consenso elaborado por FactSet, tan sólo Bankinter, entre las compañías que forman parte del Ibex 35, cotiza por encima de su valoración objetiva.

Vender sin comprar con una sola referencia: el precio

Sólo importa el precio. A diferencia de otros productos, como los warrants o las opciones, los futuros tienen la ventaja de que se mueven exclusivamente en función de la cotización del subyacente, sin complicaciones adicionales. Permiten vender sin haber comprado previamente y con un cierto nivel de apalancamiento.

Tipos. A grandes rasgos, la división fundamental estriba en si son futuros sobre índices, como el Ibex 35, o de valores, como el Banco Santander. El mercado español de futuros y opciones, MEFF, comercializa de ambas clases.

Características. Es una inversión apalancada: el ahorrador no tendrá que tener todo el dinero por el que realmente estará invirtiendo. MEFF exige una garantía en función del producto, de tal forma que para el futuro del Ibex 35, en el que cada punto equivale a 10 euros, asciende a 10.000 euros, mientras que en el mini (cada punto equivale a un euro), se requieren 1.000 euros. En este último caso, la inversión real en euros sería igual a los puntos del índice. Las ganancias o las pérdidas se liquidan diariamente y se incluyen en la garantía. Así, si vendemos un futuro a 14.000 y el Ibex sube a 14.500 tendremos que elevar en 500 euros la garantía depositada. Las comisiones son más ventajosas que las del contado.

Desventajas. Es necesario disponer de una cuenta en alguno de los intermediarios miembros de MEFF. Tienen vencimiento ­en España, los del Ibex vencen el tercer viernes de cada mes­, y, además, su liquidez deja bastante que desear, sobre todo los productos a los que pueden acceder los minoritarios, como el Ibex mini o los futuros sobre acciones.

Diferentes coberturas para soretar la crisis

Las opciones ofrecen una de las mejores alternativas como control de riesgo para un minorista. Su uso para cubrir una cartera es de gran utilidad, pero no falta quien recurre a ellas como inversión puramente especulativa. Permiten apalancarse y pueden ocasionar pérdidas ilimitadas.

Características. Una opción es un contrato que otorga al comprador el derecho ­no la obligación­ de comprar (call) o vender (put) un activo subyacente a un precio determinado en una fecha prefijada (vencimiento). A cambio paga una prima al vendedor, que está obligado a comprar o vender si el comprador ejerce su derecho. Los warrants son opciones comercializadas por bancos y que cotizan en Bolsa, no en MEFF. Las opciones cotizan en función del precio del subyacente, de la volatilidad y del tiempo al vencimiento.

Coste. El precio de la opción para el comprador se denomina prima. No puede perder más que lo que paga por la opción. El vendedor cobra la prima pero puede sufrir pérdidas ilimitadas. Al igual que con los futuros se exigen garantías y operar implica comisiones de intermediación.

Comprar un put resulta interesante cuando se piensa que una acción puede caer. Si se tienen las acciones en cartera, con el put el inversor se garantiza, a cambio de la prima, poder vender a un precio fijo. Si no se tienen acciones también se puede apostar por caídas comprando y vendiendo en el put mercado.

Vender un call permite ganar en un mercado bajista pero con mucho riesgo. Es una cobertura imperfecta y con el peligro de sufrir pérdidas ilimitadas.

Un clásico para ganar con la caída de los grandes

Es la que tiene mayor tradición entre todas las técnicas para ganar en las caídas. La operativa a crédito, tanto la compra como la venta, fue regulada por una orden ministerial en 1991 y sólo permite operar a la baja con los valores que forman parte del Ibex 35. El producto goza, además, de apalancamiento.

Características. La venta a crédito consiste en tomar prestadas unas acciones para, a continuación, venderlas en mercado. La ganancia vendría del hecho de recomprar los títulos más baratos, embolsándose la diferencia. Sólo hay que disponer de un 25% del importe que cuestan realmente los títulos. Dependiendo del intermediario y del cliente, hay un máximo y un mínimo de efectivo.

Ventajas. Goza de tanta liquidez como la compra normal de acciones. Permite operar sobre todos los valores del Ibex. RBC-Dexia comercializa su producto, Credibolsa, a través de varios intermediarios. Fibanc, Bankinter y SelfTrade ofrecen servicios similares.

Costes. En las compraventas se aplican las comisiones estándar. El inversor recibe, además, un tipo de interés por las garantías.

Desventajas. Puede haber problemas a la hora de obtener las acciones necesarias con el objetivo de venderlas. Por regla general, no se puede apostar contra valores que no forman parte del Ibex 35, a menos que la operativa sea exclusivamente para operaciones intradía, como ocurre en SelfTrade. Hay que elevar la garantía, en caso de que la apuesta sea fallida, para que esté cubierto el 25% del importe de la inversión real. Tienen vencimiento: el plazo máximo de una posición es de unos tres meses.

Una alternativa líquida y sin vencimiento

Los contratos por diferencias, CFD por sus siglas en inglés, son lo último en derivados. Permiten operar de forma apalancada pero a diferencia de los futuros, warrants y opciones no tienen vencimiento. Su principal ventaja es la liquidez.

Características. Los CFD permiten apostar tanto al alza como a la baja. Se trata de un contrato entre un emisor y una entidad financiera sobre un abanico de subyacentes en los que la liquidación se realiza por la diferencia entre el precio de compra y el de venta, igual que si se hubiese comprado directamente las acciones pero sin necesidad de llevar a cabo la entrega física del activa.

Operativa. El broker o banco emisor compra los títulos y financia la operación de modo que el cliente sólo tiene que adelantar una parte de la inversión total, lo que se denomina garantía. Cuando la posición es bajista, la operativa es la misma pero la entidad financiera vende los títulos para luego recomprarlos.

Ventajas. La principal ventaja frente a otros derivados es la liquidez, puesto que las operaciones se realizan sobre la horquilla de precios del contado. Por otro lado, no tienen vencimientos por lo que la posición se puede mantener abierta el tiempo que se quiera.

Costes. Operar con CFD conlleva una financiación, lo que implica intereses. En la compra se pagarán (euríbor, libor o Eonia más un diferencia entre 1,75% y 2,5%) y en la venta se recibirá una remuneración (euríbor, libor o Eonia menos un diferencial entre 1,75% y 2,5%). A esto hay que sumar una comisión de intermediación y en algunos casos el canon de la Bolsa.