Mercados

Habrá un ajuste importante, pero no una crisis como la de 2000

Los expertos admiten que la tendencia bajista podría prolongarse en el medio plazo, aunque no prevén un crac a gran escala

Estamos ante una crisis fuerte pero puntual de los mercados o ante un cambio del ciclo bursátil? Esta es una pregunta que se hacen en estos días desde los más reputados gestores de hedge funds hasta los inversores a pie de calle con un puñado de Telefónicas. Si toca deshacer las posiciones en renta variable antes que las caídas sean más profundas o si se mantiene el tipo hasta que escampe la tormenta. O incluso, si ha llegado el momento de comprar valores de precio rebajado por los recientes descensos.

El panorama que muestran los mercados en este arranque de año es nefasto: todos los índices mundiales relevantes están en negativo en este año. Los estadounidenses S&P 500 y Dow Jones pierden un 9,75% y 8,79%, respectivamente; mientras que Euro Stoxx baja un 9,19% y el Ibex lo hace en un 10,06%. La situación de los asiáticos Nikkei y Hang Seng es similar, con caídas del 9,45% y el 9,39%.

'Aún no hay datos que constaten con claridad si el fuerte reajuste se debe a una crisis importante pero corta o si se trata de un cambio de ciclo. Ahora es complicado saberlo, pero hay medidas macroeconómicas y financieras en marcha que pueden evitar la segunda posibilidad', señala Guillermo Aranda, director de Atlas Capital Patrimonios. En una línea similar se manifiesta Gustavo Trillo, director de gestión de JPMorgan AM, quien considera que más que cambio de ciclo se puede tratar de una evolución dentro del actual trayectoria de la Bolsa y que los factores que hasta ahora impulsaron los mercados ya no sirven.

El sentimiento de mercado, en todo caso, ha cambiado. Hace apenas un par de meses pocos expertos valoraban la posibilidad de que el mercado abandonara el ciclo alcista a medio plazo y hoy, aunque todos descartan un crac a gran escala como el de 2000 -el Ibex cayó un 58% en tres años de caídas-, algunos admiten que el mercado puede tardar uno o dos años en retomar el máximo del 8 de noviembre

Miguel Llorente, analista de Capital at Work, cree que de momento las ventas generalizadas de acciones y la huida del dinero hacia depósitos y renta fija se deben básicamente a sentimientos de pánico, que afectan a todas las empresas y no sólo a bancos, inmobiliarias y distribución, aunque éstos sean los más castigados.

¿Cuáles son los datos en los que los inversores deberían fijar la atención en las próximas semanas? ¿Qué movimientos pueden ahondar la crisis bursátil o aligerarla? José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, afirma que la macroeconomía tiene una fuerte relevancia en el comportamiento de los mercados, y que las Bolsas están descontando actualmente una crisis económica global. Pero él no mantiene una visión tan negativa. 'Es pronto para decir que vamos entrar en recesión, incluso en Estados Unidos. El consumo en ese país está débil y han aumentado las posibilidades que se entre en esa fase bajista, pero hay aspectos que pueden evitarla', añade.

Aunque encuestas como la realizada por Merrill Lynch revelan el pesimismo de los gestores de fondos, también en el mercado se espera que las medidas fiscales y la política de bajada de tipos de interés cumplan con sus cometidos. Los expertos pronostican que los tipos bajen hasta el 3,5% a principio del próximo trimestre en EE UU y que esa reducción sea un impulso para el consumo y, por tanto, para el empleo.

Si esa pequeña luz al fin del túnel no funciona, todo hace prever que, al menos en Estados Unidos, las Bolsas no darán alegrías este año. Las estadísticas muestran que la relación entre ciclo bursátil y ciclo económico es más patente cuando comienza la etapa de recesión (ver cuadro), y es cuando las Bolsas presentan peor comportamiento.

Además, los problemas se alimentan entre sí. Si bien es cierto que los mercados bursátiles tratan de adelantarse a la congelación de la economía estadounidense, también pesan problemas más específicos como los que afectan a las entidades financieras. Aunque las pérdidas millonarias originadas por las subprime (hipotecas de alto riesgo) tumben los mercados y resten confianza en la economía, los analistas creen que es mejor que afloren los problemas. Miguel Llorente, de Capital at Work, añade que no se han producido de momento quiebras de grandes entidades como se temió en el pasado verano.

Crisis, sí. Cambio de ciclo, no está claro. Volatilidad, muy elevada, y alegrías bursátiles, pocas. Son las conclusiones preliminares a la espera de novedades. Pero descartan todos los expertos que se vaya a entrar en unas etapa como la vivida a partir del pinchazo de la burbuja tecnológica, que fue acompañada de tres penosos años.

'El cambio no va a ser tan dramático', señala José Ramón Iturriaga, gestor del fondo Okavango. Y Gustavo Trillo, de JPMorgan, cita las tres características que hacen diferente este momento de los vividos en el año 2000. Señala, por un lado, que la situación económica mundial es diferente, y que Europa no está en recesión. Además las empresas, pese a innegables problemas, están más saneadas que hace ocho años. Y añade que las compañías están más baratas, aunque las perspectivas de beneficios de 2008 sean consideradas demasiado optimistas.

Atentos a...

Resultados empresariales de 2007, tanto de Estados Unidos como de Europa, especialmente al impacto de la crisis financiera.

Evolución de los tipos de interés. A las próximas reuniones de la Reserva Federal y a los nuevos mensajes de su presidente Bernanke. La próxima cita será el día 30 de este mes.

PIB de Estados Unidos de 2007, que se conocerá el 30 de enero.

Evolución del dólar. Esta semana ha experimentado una ligera subida respecto al euro tras conocerse la entrada neta de capitales a largo plazo de noviembre

Petróleo. Pequeñas caídas en los últimos días por el miedo a la recesión y el aumento de la producción de la OPEP.

Menor dependencia de EE UU

Hay una diferencia muy significativa entre el actual marco de la economía mundial y los existentes en crisis anteriores. Antes la dependencia mundial de Estados Unidos era casi total, mientras que ahora, pese a la innegable y elevada influencia de la primera economía, la irrupción de nuevos actores de peso en el escenario -China e India, básicamente y también las naciones que se benefician de los altos precios de las materias primas- ha cambiado el panorama general.

En esta línea, William C. Powers, director de Pimco -firma de inversión del grupo Allianz- considera que los países en desarrollo mantendrán este año de media un crecimiento económico entre el 8% y el 10%, frente a una modesta alza entre 1% y 2% de las naciones desarrolladas.

Además, el aumento del consumo de los emergentes, tanto privado como industrial y en infraestructuras, es otro factor que favorece los resultados de las empresas europeas y estadounidenses.

De hecho, entidades financieras asiáticas están saliendo en ayuda de los grandes bancos estadounidenses en crisis. Y el incremento del ahorro de esas naciones ha impulsado la creación de fondos de inversión, que están clara posición compradora.