Pequeños gigantes

Viveros Huerto del Cura extiende sus raíces

Fundada en 1971 como empresa de jardinería, ha cambiado su modelo hacia el cultivo industrial de palmera. En 2005 tenía medio millón de palmeras en producción, de las que vendió unas 200.000. El objetivo para 2011 es producir un millón de plantas y vender en torno a 400.000 al año.

A principios de 2005, las importaciones de palmera procedentes de Egipto crecieron mucho por sus precios competitivos frente a los que se pagaban en Europa. Con lo que no contaban los importadores, en especial los de Elche, la zona donde se produce más palmera en España, era con que una gran parte de la planta venía infectada con el picudo rojo, la mayor amenaza para estos ejemplares.

Esta plaga procede del sudeste asiático y fue detectada por primera vez en España en una plantación de Almuñécar en 1994. Manuel Manresa, director de producción de Viveros Huerto del Cura, explica que es una enfermedad muy difícil de atajar porque, una vez que está dentro de la palmera, no se puede hacer nada. 'El animal se introduce a través del ojo de la planta, hace heridas, pone huevos, de donde salen las larvas, que son las encargadas de empezar a hacer galerías en el interior de la planta'. El problema, dice Manresa, es que la palmera es una planta muy rústica, así que no te das cuenta de que está destruida hasta que ya no tiene remedio. 'Lo único que se puede hacer es aplicar técnicas de prevención, ya que una vez que se ha metido en la planta, puede vivir allí permanentemente', asegura.

Afortunadamente, esta amenaza no afectó a Viveros Huerto del Cura, porque los cuatro focos que se detectaron en Elche estaban a diez kilómetros de sus plantaciones y porque no es importador de palmera, tan sólo produce planta. A pesar de ello, Manresa reconoce que siguen haciendo controles de sanidad vegetal cada quince días para obtener pasaportes sanitarios.

Micorrizas

De hecho, la investigación y el desarrollo es una de las obsesiones de la compañía, a la que le gustaría que las empresas de capital riesgo se involucrarán en la financiación de la I+D. Así, muestra con orgullo un proyecto de investigación, financiado con fondos del Centro de Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) y fondos Feder, para el desarrollo de las micorrizas. æpermil;ste es un hongo que, según las investigaciones llevadas a cabo por la compañía junto a la Universidad de Murcia, mejora la absorción de los nutrientes por la raíz. 'Lo que se hace es inocular el hongo en turba de la maceta; posteriormente, se establece un mutualismo entre la raíz de la planta y el hongo, de tal manera que la planta asimila mejor los nutrientes. Con la aplicación de esta técnica se consiguen ahorrar abono, agua y se acortan los plazos de crecimiento de la planta', dice Manresa.

Este proyecto surgió para aprovechar al máximo los escasos recursos hídricos de la zona, y con él lograron reducir en un 25% el ciclo de cultivo y de ahorrar consumos de agua, abonos y productos fitosanitarios.

Esa obsesión por mejorar la investigación, acortar los plazos de crecimiento de la planta y diversificar la producción es la que ha impulsado el negocio de la compañía, fundada en 1971 como prolongación del jardín Huerto del Cura, situado en Elche (Alicante). Fue la segunda generación familiar, confiesa Jorge Orts, director de nuevos proyectos de la compañía, la que apostó por un nuevo modelo, cerró el departamento que trabajaba en jardines y mantenimiento, dejó el apartado de intermediación en un 10% de la facturación y apostó por un nuevo modelo de negocio, centrado en el cultivo industrial de plantas ornamentales de exterior.

Por variedades, las dos que más se cultivan en las fincas son las Phoenix canariensis y la Washingtonia robusta. El proceso de cultivo es similar para ambas especies: se plantan en maceta y en 18 meses deben alcanzar un tamaño entre un metro y un metro y veinte centímetros. 'Lo más normal es que cultivemos plantas con un diámetro de 20 centímetros, con un tronco fuerte y robusto, porque son las más demandadas'. Una vez que han alcanzado el tamaño adecuado, se sacan de la maceta y se llevan al cliente. Las que no se hayan vendido, se replantan para que crezcan en macetas de 30 centímetros de diámetro, en las que pasarán otros 12 meses y, como mucho, pasarán otro año hasta llegar a los 40 centímetros.

Para que la planta alcance el tamaño adecuado, el riego se hace por subirrigación. Manresa señala que ésta es una característica muy particular de la palmera. 'Al contrario que otras plantas, que tienen varias yemas de crecimiento, la palmera tiene una sola zona de crecimiento. Si se riega por aspersión, el agua puede acabar dañando el ojo de la planta, romper algunas hojas e incluso puede provocar la aparición de agentes patógenos'. Además, destaca, el riego por subirrigación deja el agua retenida en la balsa hasta su completa absorción por la planta y permite aprovechar mejor el espacio, de tal manera que se pueden plantar un mayor número de plantas por metro cuadrado. En 2005 se vendieron unas 60.000 Phoenix canariensis de 20 centímetros de diámetro.

El riego no es una cuestión baladí para la compañía, ya que, según los cálculos que maneja, el 80% de las plantas que se cultivan en maceta mueren por riego defectuoso. Por este motivo, la compañía ha ideado un sistema de riego, que se comercializa junto a sus palmeras, que recibió un premio en el último Salón Internacional de Inventores de Ginebra. El aparato, cuya creación partió de dos profesores de la Universidad de Murcia y fue desarrollado por el departamento de I+D de la compañía en cinco años, se clava en la tierra de la maceta y dispone de un depósito, en el que se pueden meter agua y fertilizantes, que está en contacto permanente con la tierra a través de una mecha. Cada vez que la planta tenga un déficit hídrico, la mecha chupará agua del depósito hasta que recupere niveles normales. Ahora, tal y como reconoce Orts, están estudiando un modelo de riego para invernaderos que, mediante un control exacto de presión, permita regar de forma homogénea sin necesidad de contar con un riego por goteo.

Datos Básicos

Ventas

Hasta hace pocos años, el 80% de la producción de Viveros Huerto del Cura se vendía en el extranjero y el 20% iba destinado a centros de jardinería nacionales. Esta tendencia se ha invertido con la llegada de extranjeros, en especial de países de la Unión Europea, que tenían su segunda residencia en España. Este colectivo, con una mayor tradición en el cuidado de jardines y plantas, ha sido el que ha provocado un fuerte tirón del negocio, con lo que ahora, dice Orts, tenemos un mix de venta en el que el 60% de lo que vendemos se dedica a la exportación y el 40%, al mercado nacional, 'con lo que hemos conseguido prolongar la estacionalidad del negocio'.

ampliación

Una de las principales preocupaciones de la compañía, según reconoce Orts (en la imagen superior) es la falta de suelo en Alicante. 'Necesitamos más espacio para producir 150.000 palmeras al año, pero a día de hoy no podemos comprar nada a un precio asequible por la especulación sobre el suelo en la zona'. Así, cuenta cómo hace cinco años desestimaron la compra de unos terrenos porque les parecían sobrevalorados y, ahora, han tenido que adquirirlos por un precio cinco veces superior.

DÁTILES FRESCOS Una producción ecológica para alta restauración

Jorge Orts, director de nuevos proyectos de Viveros Huerto del Cura, recuerda con orgullo la frase del cocinero Martín Berasategui, en la que decía que de los tres alimentos que más le habían impresionado en su vida, uno eran los dátiles frescos de esta empresa alicantina.

La compañía empezó a comercializar dátiles frescos en 2003, a partir de la producción de 250 palmeras. En el primer año de producción envasaron 1.500 kilos y en el segundo ya superaron los 2.000 kilos.

Orts destaca que han tenido que hacer un plan de negocio muy preciso, ya que debido a la rápida caducidad de los dátiles, se decidieron por comercializar también producto congelado desde febrero de 2005. En el total de las ventas, el producto fresco representa el 60%, mientras que el congelado se lleva el resto.

En la actualidad, Viveros Huerto del Cura comercializa un centenar de variedades que tienen tonos amarillentos, marrones o negros, con diversos sabores y texturas. El objetivo a medio plazo es alcanzar una producción de 10.000 toneladas, destinadas a tiendas de gourmet y la alta cocina.