Crédito

El FMI respalda la política económica de Lula y ofrece más ayuda para Brasil

Una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha respaldado hoy las políticas del gobierno brasileño y ofrecido nuevos créditos, en caso de que la Administración Lula los considere necesarios. "La política fiscal del país está sólida, las tasas de interés está bajando, la inflación está convergiendo con las metas", declaró su responsable, Jorge Márquez Ruarte. "Por lo tanto, la economía brasileña ya tiene condiciones de retomar el crecimiento" a partir de este año, aseguró.

La misión ha cerrado, en cinco días, su cuarta evaluación de la economía brasileña en el marco de un crédito por 31.000 millones de dólares otorgado en 2002. æpermil;ste dio un espaldarazo al país en el contexto de un recalentado ambiente electoral y de turbulencias internacionales. A partir de hoy, Brasil puede acceder a un remanente de 4.200 millones de este crédito, del cual ya ha empleado unos 20.000 millones. Ruarte ha prometido que su misión recomendará al directorio del FMI que apruebe el desembolso y estudiará de nuevo, en octubre, la liberación del último tramo.

Nuevo acuerdo

Algunos agentes financieros han especulado con la posibilidad de que el gobierno del socialista Lula da Silva negocie un nuevo acuerdo con el organismo. Las cifras macro de Brasil han mejorado mucho en comparación con las del año pasado, cuando se aprobó el crédito en tiempo récord. Los analistas, sin embargo, creen que ello reforzaría la confianza en la política económica y ayudaría a blindar al país frente a las persistentes turbulencias financieras. Según admite el propio gobierno, uno de los grandes problemas de Brasil es su "vulnerabilidad externa", esto es su alta dependencia a capitales internacionales volátiles.

El ministro de Hacienda, Antonio Palocci, sostiene que el gobierno decidirá a partir de octubre si utiliza o no los recursos pendientes y si negocia más concesiones. "La situación de las cuentas externas es favorable", dijo, al aclarar que eso no descarta de antemano el uso del saldo pendiente ni un nuevo préstamo.

El acuerdo negociado por el gobierno anterior da prioridad al equilibrio fiscal, reducción del gasto público y a rígidas metas de inflación. En contrapartida, según algunos analistas, hay datos que indican que el país puede estar a las puertas de una recesión. El gobierno ha señalado su interés en que las exigencias fiscales del FMI se flexibilicen para permitir más inversiones de empresas públicas, que ayuden a impulsar la economía y a generar más empleo. Hasta ahora, dichas inversiones en los ámbitos social y de infraestructura se han contabilizado como gasto público y se reflejan en las cuentas fiscales, tan celosamente vigiladas por el FMI. Palocci matiza que si hubiera necesidad de un nuevo acuerdo, habría que renegociarlo, de acuerdo a la nueva política económica orientada hacia el crecimiento.