Las claves: una paz en Ucrania reducirá los gastos militares de EE UU y los energéticos de Europa
Es posible que la actitud pendenciera de Donald Trump hacia la UE esconda una cierta debilidad del país más poderoso, que tiene que afrontar una enorme deuda


Una paz en Ucrania, aunque sea en condiciones perjudiciales para el país, puede beneficiar a la economía europea, al menos en el corto plazo, y siempre que a Vladimir Putin no le dé por invadir algún otro vecino. Así lo señalan expertos como Fabio Balboni, de HSBC, sobre todo en relación con la caída de los costes energéticos, que tanto han castigado a los europeos y a su industria en los últimos años. Paradójicamente, las sanciones a las exportaciones de Moscú no han afectado de forma relevante a su mercado petrolífero, aunque sí al gasista (en beneficio... de Estados Unidos). Es posible que la actitud pendenciera de Donald Trump hacia la UE esconda una cierta debilidad del país más poderoso, que tiene que afrontar una enorme deuda. Tampoco China, y menos aún Rusia, están para muchos trotes: el envejecimiento de la población disminuye el ardor guerrero y la capacidad productiva. Elon Musk pretende recortar el gasto público de Estados Unidos por las malas, con su motosierra, tras años de arrastrar los pies, como también han hecho los miembros de la UE, que buscan nuevos atajos para incumplir la regla de gasto, a fin de protegerse de Rusia, o de quien corresponda.
Alemania coquetea con imitar los métodos presupuestarios de otros europeos
Alemania, adalid de la disciplina presupuestaria (o fiscal, como se dice desde hace tiempo, aunque la RAE no lo haya admitido como sinónimo), se plantea reformar su Constitución para reformar el freno de la deuda, que explica que el país tenga solo un 60% de apalancamiento sobre su PIB. Dos años de recesión hacen a los germanos mirar con algo de envidia a otros países europeos que tienen menos problemas en traspasar los problemas presupuestarios a las siguientes generaciones. Dependerá en parte de las elecciones generales del domingo. En particular, la extrema derecha de la pujante AfD se opone al cambio.
Los coches japoneses ya no inundan EE UU, sino que buscan su ayuda
La fiebre proteccionista de Donald Trump le viene de los años 80, década en la que Japón inundó Occidente con sus coches y sus walkmans. Ahora Estados Unidos podría tomarse una cierta revancha si Tesla acaba rescatando a Nissan, comprando sus fábricas en el país norteamericano, por ejemplo. La duda es si a la compañía de Elon Musk le interesa aumentar su capacidad de producción, cuando ya está reduciendo el ritmo. Otra opción es que un consorcio de inversores entre en el capital de la nipona.
La unión con Honda ha fracasado porque Nissan no quería ser una filial de la compañía conocida también por sus motos. El aumento de la competencia china y la transición a los coches eléctricos están provocando auténticos terremotos en la industria.
La frase
El efecto del límite de los bonus [a los banqueros en Reino Unido] fue que todo el mundo obtuvo un grotesco aumento en el salario fijo. Digo ‘grotesco’ porque era exactamente un incentivo para no hacer un buen trabajoBill Winters ceo de standard chartered bank
“Me prometisteis colonias en Marte, en su lugar tengo Facebook”
Un punto común que suelen presentar la mayoría de distopías futuristas recogidas en las obras de ciencia ficción es que hay coches voladores. Y más concretamente taxis. Y, aunque estamos en ello –la tecnología y, sobre todo, la regulación, no lo ponen fácil– la realidad es que ya vamos bastante tarde: Blade Runner, la película basada en la novela de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, estaba ambientada en 2019 y por sus cielos sobrevolaban todo tipo de vehículos voladores. También había inteligencias artificiales prácticamente indistinguibles de los seres humanos, pero igual de rebeldes, mientras que nosotros tenemos ChatGPT. Buzz Aldrin, uno de los primeros hombres en pisar la luna, lo resumió bien: “Me prometiste colonias en Marte. En vez de eso, tengo Facebook”.