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Editorial
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

El poliédrico problema de la vivienda

El recorte de la superficie de las casas agrava la dificultad del acceso en un país en el que los hogares necesitan destinar al pago hasta el 40% de la renta

CINCO DÍAS
Hipoteca Euribor
Miguel Toña (EFE)

El acceso a la vivienda en España se ha convertido en una cuestión poliédrica que ofrece caras problemáticas desde muy diversos puntos de vista. El año que termina ha evidenciado que ni siquiera en el marco de una política monetaria adversa se ha moderado la curva de precios del sector, que han crecido tanto en los inmuebles en propiedad como en los pisos de alquiler. A las dificultades que supone el factor precio se suma el perfil de las viviendas a las que pueden aspirar actualmente las familias de menor renta. Los datos del catastro revelan que los hogares de los barrios más modestos de las principales ciudades han perdido de media 30 metros de superficie en los últimos diez años, una tendencia que contrasta con la evolución de las viviendas de nueva construcción en las zonas más acomodadas, que no solo mantienen la misma superficie que hace un decenio, sino que en muchos casos la han aumentado.

La renta disponible es el factor determinante, aunque no el único –dado que la reducción del número de hijos condiciona también el perfil de las viviendas– que explica la disminución del tamaño de las casas en los barrios más humildes. Los datos demuestran que las familias de menor renta que compran una casa hoy disfrutan de menos metros cuadrados de los que habrían disfrutado en 2013, pese a pagar más. Así, en el caso de Valencia, Madrid o Barcelona, el precio de las viviendas ha aumentado más de un 50% en ese periodo.

El recorte de la superficie de las casas agrava la problemática del acceso a la vivienda en un país en el que los hogares trabajadores necesitan destinar al pago de la casa hasta el 40% de la renta, como ocurre en 1,5 millones de familias, según el Banco de España. Al retroceso de la capacidad de ahorro para la vejez que imponen los elevados precios o la frustración vital de los jóvenes que se ven obligados a vivir con sus progenitores o a alquilar una habitación en un piso compartido, hay que unir también esa reducción en el tamaño de los inmuebles, una circunstancia que incide en la calidad de vida y en la convivencia.

La subida de los tipos de interés, la mordida de la inflación y la incertidumbre de las previsiones de desaceleración económica no constituyen un escenario favorable para abordar la compra de una casa. Pero el problema de acceso a la vivienda en España, ya sea en propiedad o de alquiler, se ha convertido en una lacra casi endémica para la población y en una prueba innegable de la ruptura del ascensor social en el país.

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