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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

La contracción de las provisiones europeas anuncia aprietos económicos

Aunque la recesión ya no está en el radar de los analistas, los amortiguadores se están erosionando rápidamente

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Bandera de la UE, ante el Europarlamento, en Bruselas.Johanna Geron (Reuters)

En la zona euro hay dos tipos de interés: el oficial, fijado por el banco central, y el que perciben empresas y particulares por sus inversiones. El primero está en niveles récord para enfriar la economía y frenar la inflación. Esto ha elevado los ingresos por intereses del sector privado, y ha apoyado el crecimiento. Sin embargo, a medida que se refinancien más deudas el año que viene, la economía podría salir peor parada de lo esperado.

Desde la crisis de 2008, los ciudadanos y las empresas europeos han estado acumulando dinero en activos financieros. En el primer trimestre de 2009, las empresas de la zona euro, excluidos bancos y aseguradoras, poseían activos financieros por valor de 15 billones de euros, según datos del BCE. En el segundo trimestre de este año, esa cifra había crecido hasta la cifra récord de 34 billones. Mientras, el valor total de los activos de los hogares, incluidos depósitos, divisas y acciones, pasó de 17 billones a 29 billones.

Ambos grupos acumularon inversiones en los años posteriores a la crisis, pero la trágica época de la pandemia aceleró esa tendencia, gracias a los estímulos fiscales y a las ayudas gubernamentales a hogares y empresas. El robusto balance del sector privado ha contrarrestado los esfuerzos del BCE por reducir una inflación desbocada. Incluso cuando el banco central elevó su tipo de referencia del -0,50% en julio de 2022 a un récord del 4% en poco más de un año, la economía de la zona euro demostró su resistencia, creciendo un 3,4% el año pasado. Aunque el personal del BCE espera que el crecimiento se reduzca al 0,7% este año, sigue siendo mejor que la recesión que muchos economistas predijeron antes.

Las reservas de inversión privada pueden haber retrasado la contracción. Los hogares pagaron 46.000 millones en intereses por sus préstamos entre abril y junio, más de cuatro veces el nivel de principios de 2022, según los datos del BCE. Pero los intereses que ganaron por sus activos aumentaron de 16.000 millones a 66.000 millones en el mismo periodo. Los ingresos netos por intereses resultantes son los más altos de los últimos 14 años, según Mathieu Savary, de BCA Research.

Las ganancias extraordinarias de los hogares reflejan la composición de sus balances. Cerca del 36% de los activos de los ciudadanos estaban en divisas y depósitos bancarios, que tienden a responder rápidamente a las variaciones de los tipos, mientras que casi todo su pasivo estaba en forma de préstamos como hipotecas, que suelen tener tipos de interés fijos durante un tiempo.

En cambio, las empresas no financieras obtienen la mayor parte de su financiación de préstamos bancarios a más corto plazo: casi el 80% de ellos tienen un vencimiento inferior a un año, según Oxford Economics. Como resultado, los intereses netos de las empresas de la zona euro fueron negativos en 19.000 millones en el segundo trimestre de 2023. Aun así, las empresas y los hogares se han embolsado 6.000 millones en intereses netos desde 2020 y seguían siendo receptores netos de pagos de intereses por valor de unos 660 millones en junio de este año.

Estas ganancias financieras pueden haber ayudado al crecimiento de la zona euro. El gasto de consumo privado, que representa alrededor de la mitad del PIB del bloque, aumentó más del 4% anual tanto en 2021 como en 2022, según el FMI, muy por encima de la media a largo plazo del 1%. La formación bruta de capital fijo, una medida de la inversión empresarial que representa alrededor de una cuarta parte del PIB de la zona euro, también creció mucho más rápido de lo habitual en 2021 y 2022.

Algunos países y empresas fueron los grandes beneficiados. Por ejemplo, Francia, donde los activos financieros de los hogares representan el 245% del PIB, mientras que los pasivos son solo el 76% de la producción económica. O véase el gigante petrolero Shell, que vio aumentar su efectivo e inversiones a corto plazo de 18.000 millones de dólares (17.000 millones de euros) en 2019 a 40.000 millones (37.000 millones) en 2022, ayudada por el resurgimiento de los precios del crudo, según datos de LSEG.

Pero a medida que muerdan unos tipos más altos, los individuos y las empresas pueden tener que apretarse el cinturón. Las compañías serán las primeras en recibir facturas con intereses más altos. Casi el 45% de los 1,4 billones de euros que deben las firmas europeas con grado de inversión vencen en 2024 y 2025, según S&P Global Ratings. Otros 700.000 millones vencen en 2026. Se reajustarán a tipos más altos. Los pagos de intereses de los bonos y préstamos en circulación de las empresas ya han pasado del 1,1% del PIB nominal en 2021 al 1,6% en 2022. Oxford Economics calcula que la cifra alcanzará el 2,8% este año y el 3,1% en 2024.

Los propietarios de viviendas con hipotecas, que representan alrededor del 27% de los hogares de la zona euro, aún no se han visto afectados por la subida de los tipos. Ello se debe a que, en los últimos años, más de la mitad de todos los nuevos préstamos para vivienda tenían tipos fijos para 10 años. Hace una década, esa cifra era inferior a un tercio. Si añadimos otros tipos de crédito, casi el 45% de todos los préstamos al consumo de la zona euro tienen tipos de interés fijos durante cinco años o más, según datos de Oxford Economics.

Como resultado, los pagos de todos los préstamos pendientes crecerán en un porcentaje relativamente pequeño de 0,3 puntos porcentuales del PIB este año y el próximo. El golpe será mayor en los países con más préstamos a tipo variable, como España e Italia, y casi insignificante en países como Francia y Alemania, donde los tipos fijos son la norma. Pero a medida que las hipotecas se reajusten a tipos más altos, la factura de amortización para los hogares aumentará de 463.000 millones en 2024 a un máximo de casi 600.000 millones en 2026, según BCA Research.

En conjunto, es probable que las empresas y los hogares europeos paguen más intereses por los préstamos que los ingresos que reciben de las inversiones. Esto, a su vez, puede perjudicar al crecimiento europeo. Unido a la debilidad de mercados de exportación tradicionales como EE UU, Reino Unido y China, y al endurecimiento fiscal de los Gobiernos tras los estímulos de los últimos años, aumenta el riesgo de una contracción en la zona euro en 2024. Varios indicadores de recesión están parpadeando en rojo, desde un desplome de la actividad manufacturera y de servicios hasta una anémica demanda.

Sorprendentemente, la recesión ya no parece estar en el radar de los analistas. El BCE espera que el crecimiento se acelere hasta el 1% el próximo año, mientras que el FMI prevé una expansión del 1,2%. La economía del bloque se ha mostrado notablemente resistente, pero el crujido de los balances de las empresas y los particulares sugiere que los amortiguadores contra una recesión se están erosionando rápidamente.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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