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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

La reducción de costes de UBS es un arma de doble filo

El éxito de Sergio Ermotti ante los accionistas puede pintar una diana política mayor sobre su espalda

El CEO de UBS, Sergio P. Ermotti, el jueves presentando los resultados trimestrales, en Zúrich (Suiza).
El CEO de UBS, Sergio P. Ermotti, el jueves presentando los resultados trimestrales, en Zúrich (Suiza).ENNIO LEANZA (EFE)

La adquisición de Credit Suisse por UBS tiene cada vez mejor pinta... quizá demasiado. El jefe, Sergio Ermotti, planea mantener la franquicia nacional del banco, más pequeña, y cree que puede recortar los costes con más fuerza y rapidez de lo que había planeado su predecesor Ralph Hamers. El problema es que los recortes también aumentan la posibilidad de una reacción violenta en casa.

Había tres preguntas clave para los accionistas antes de los resultados retrasados del segundo trimestre de UBS, presentados el jueves, los primeros desde que completó el rescate de emergencia de Credit Suisse en junio. ¿Aumentaría Ermotti el objetivo de Hamers de recortar costes por valor de 8.000 millones de dólares? ¿Cuántos clientes han retirado dinero del banco o han dejado de operar con él para evitar una sobreexposición a una gran contraparte? ¿Y qué haría UBS con el negocio local de Credit Suisse?

Ermotti tiene buenas noticias sobre estos tres puntos. Se queda con el negocio suizo de Credit Suisse, lo que le permite establecer una posición dominante en su país y obtener jugosos ahorros de costes. La entidad jurídica, conocida como Credit Suisse (Schweiz), tendría dificultades como banco independiente, en parte debido a un déficit de financiación, concluyó su nuevo propietario.

Mientras, las franquicias clave de UBS no se han visto contaminadas por el acuerdo: su negocio principal de patrimonios global obtuvo 16.000 millones de dólares de dinero de nuevos clientes en los tres meses hasta el 30 de junio, el mejor segundo trimestre de la unidad en más de una década.

Y aunque algunos negocios de Credit Suisse van a desaparecer, a Ermotti no le importará. Los ingresos del banco adquirido cayeron en 1.200 millones de dólares entre el primer y el segundo trimestre, una vez excluidas las partidas extraordinarias, como los ajustes de valoración. Si se anualiza el descenso trimestral, los ingresos anuales se reducen en 4.700 millones de dólares. Esta cifra palidece en comparación con los más de 10.000 millones de costes que Ermotti considera que puede recortar hasta 2026 (2.000 millones más de lo que pretendía Hamers para 2027). UBS quiere deshacerse de 55.000 millones de dólares de activos ponderados por riesgo del grupo combinado, de los cuales 29.000 millones son activos de los que Credit Suisse había decidido deshacerse antes del rescate de emergencia.

También es tranquilizador que la mayor caída de ingresos se haya producido en el banco de inversión de Credit Suisse, que Ermotti planea eliminar de todos modos. Es igualmente tranquilizador que el castigado negocio patrimonial del banco ya no vea cómo sus clientes retiran su dinero.

El riesgo es que las noticias positivas para los accionistas sean mal recibidas en Suiza. El banco obtuvo 29.000 millones de dólares de beneficios en el segundo trimestre y una rentabilidad del 178% sobre el capital tangible. Se trata en gran medida de un truco contable derivado del hecho de que UBS pagó menos de 4.000 millones por los más de 30.000 millones de capital del banco. Pero no deja de ser una cifra que puede quedar grabada en la mente de los políticos suizos. También lo harán las 3.000 pérdidas de puestos de trabajo previstas en el país, como señaló Ermotti el jueves.

Legisladores y reguladores ya están preocupados por el nuevo peso de UBS. Algunos políticos han propuesto poner límites al balance del banco. La Comisión de la Competencia suiza también está estudiando la operación. Tras la subida del 6,05% del jueves, las acciones de UBS han ganado más de un tercio desde el 17 de marzo, último día de cotización antes de que se acordara la adquisición. Para Ermotti, sin embargo, el peligro es que el éxito con los accionistas no haga otra cosa que pintar una diana política más grande en su espalda.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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