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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

La historia va en contra de las fusiones y adquisiciones en Reino Unido y España

Europa sólo ha aprobado una vez sin remedios competitivos una fusión similar a las que plantean Vodafone y Orange

Orange - MasMovil
Agencia Getty (Anadolu Agency)

Vodafone y Orange aspiran a que se aprueben sus gigantescas fusiones de telecomunicaciones en Reino Unido y España, respectivamente. La historia no está de su lado.

El pasado 27 de junio, los reguladores antimonopolio de la UE advirtieron de que el proyecto de fusión de las operaciones españolas de Orange y MasMóvil podría reducir la competencia y encarecer los precios, e indicaron que los operadores de telecomunicaciones tendrían que proponer importantes soluciones para que la operación reciba el visto bueno. La Comisión Europea tiene de plazo hasta el 4 de septiembre para pronunciarse sobre la empresa conjunta española de 19.000 millones de euros. La zarina antimonopolio Margrethe Vestager ya ha expresado su preocupación.

También es probable que la Autoridad de Competencia y Mercados de Reino Unido (CMA, por sus siglas en inglés), que revisa la alianza de Vodafone con Three, de CK Hutchison, adopte una postura dura. Vodafone y Three, de CK Hutchison, acordaron combinar sus operaciones en Reino Unido el pasado 14 de junio como parte de una empresa conjunta que podría suponer un ahorro anual de 700 millones de libras y crear una de las “redes 5G independientes más avanzadas” de Europa, según las empresas. La operación crearía el mayor grupo británico de telefonía móvil, con 28 millones de clientes.

Ambos son casos que sentarán precedente en la disposición de los reguladores a permitir acuerdos que reduzcan el número de operadores móviles de cuatro a tres. En Gran Bretaña y en Dinamarca se han rechazado este tipo de operaciones o se les han impuesto estrictas medidas para proteger la competencia, por temor a un encarecimiento de los precios para el consumidor.

La adquisición en 2018 por T-Mobile NL de su rival holandés Tele2 NL es el único ejemplo de acuerdo europeo para reducir de cuatro a tres las operadoras que ha obtenido la aprobación incondicional de los reguladores. Pero el precedente holandés sirve de poco a Vodafone y a Orange. La operación combinó dos operadores de telefonía móvil pequeños de Países Bajos para crear otro ligeramente mayor. En cambio, Vodafone-Three y Orange-MásMóvil crearán el proveedor número uno en cada mercado.

Los negociadores pueden remontarse más años atrás en busca de signos esperanzadores. En 2016, Vestager dio luz verde a una empresa conjunta entre H3G, de Hutchison, y WIND, de VimpelCom, en Italia. Antes de que Vestager fuera nombrada comisaria, Europa ya había autorizado las adquisiciones de Orange Austria y Telefónica Irlanda por parte de Hutchison 3G, así como la de la alemana E-Plus por Telefónica Deutschland. Sin embargo, en los cuatro casos, las partes tuvieron que desprenderse de espectro para servicios móviles a fin de obtener luz verde.

En esta ocasión, ese es un punto no negociable para Vodafone, según explicaron a Breakingviews fuentes familiarizadas con la filosofía de la empresa. Los denominados remedios estructurales, que también pueden implicar la transferencia de torres de telefonía móvil a los nuevos operadores, podrían contrarrestar el ahorro de costes que supondría la fusión. Es posible que Orange adopte una postura igualmente dura en las conversaciones con el regulador, según una fuente conocedora del asunto. Es fácil entender por qué. En Italia, por ejemplo, las concesiones antimonopolio convirtieron el nuevo mercado de tres jugadores en uno de cuatro con la entrada de Iliad, una operadora de bajo coste, lo que provocó una guerra de precios.

Vodafone y Orange podrían argumentar que la imposición de soluciones drásticas para proteger la competencia en Gran Bretaña y España debilitaría su capacidad para sufragar nuevas inversiones en redes 5G. Vodafone ya ha advertido de que si las autoridades bloquean su acuerdo podría recortar el gasto y socavar la estrategia de infraestructuras digitales del Gobierno. Pero es poco probable que las amenazas funcionen. Orange y Vodafone podrían intentar buscar puntos de coincidencia con los organismos antimonopolio a través de las denominadas operadoras móviles virtuales (OMV) como Tesco Mobile, que alquilan el acceso a la red a los operadores tradicionales. Hay docenas de empresas así en Gran Bretaña y más de 40 en España, que podrían mantener los precios bajos incluso si el número de operadores principales se redujera a tres.

Pero es posible que Vestager y la CMA británica, que últimamente tiene un duro historial de bloqueo de acuerdos, no traguen. El mercado irlandés, dominado por tres operadores a pesar de la presencia de OMV, puede que invite a reflexionar a los defensores de la legislación antimonopolio. En ese caso, Vodafone y Orange tendrían que dar su brazo a torcer o admitir su derrota.

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