La campaña de resultados en EE UU no aplaca la rotación de los inversores hacia la Bolsa europea
La publicación de las cifras trimestrales no sirve de catalizador para la renta variable estadounidense tras agotarse el tirón del ‘Trump trade’. El S&P 500 cambia la tendencia y pierde el 0,34% en lo que va de año


Con la temporada de publicación de resultados empresariales casi finalizada en EE UU (el 95% de las empresas del S&P 500 ya han publicado sus cuentas) es hora de hacer un alto en el camino. El tirón de las grandes tecnológicas, que han ejercido de catalizador casi exclusivo de las Bolsas, se desacelera y el consenso de analistas solo ha mejorado un 0,9% las expectativas de beneficio por acción (BPA) de las empresas del índice estadounidense, según datos de Bloomberg. Aunque los integrantes del índice incrementaron sus ingresos y beneficios, la mejora se ha situado por debajo de la media histórica, de acuerdo con datos de MacroYield. El S&P 500 ahora cambia la tendencia y marca números rojos al cierre de Wall Street: pincha un 1,6% este jueves, arrastrado por Nvidia, que cae el 8,43%— borrando 274.000 millones de capitalización — tras la publicación de resultados. Con ello, el principal índice de EE UU cede el 0,34% en lo que va de año.
“Los inversores se están volviendo más exigentes”, reconoce Javier Galán, de Renta 4 Gestora, que apunta a que mientras los buenos datos apenas están teniendo efecto en las cotizaciones, los incumplimientos de las previsiones son fuertemente penalizados. Desde RBC Capital Markets advierten que hasta ahora la aceptación del presidente Donald Trump en las encuestas de opinión pública se había correlacionado con el rendimiento del S&P 500, y que es algo que empieza a invertirse. En sintonía con lo que vienen apuntando los gestores en las últimas semanas por las elevadas valoraciones en Wall Street, los gestores del banco de inversión canadiense reiteran el trasvase de dinero de EE UU a la renta variable europea enmarcado en un proceso de rotación de carteras. Una salida de dinero que también ha ido a parar a los bonos estadounidenses, donde la deuda a diez años ha caído a mínimos anuales esta semana. La euforia que siguió al resultado de las elecciones presidenciales el pasado mes de noviembre se ha disipado y los inversores han reforzado su apuesta por la Bolsa europea. Así, mientras que el Nasdaq pierde el 3,97% en el año, en Europa el Stoxx 600 se anota un 9% y el Ibex sube el 13,6%.
Al margen de los resultados, los inversores mantienen su vigilancia sobre las previsiones de las empresas para próximos trimestres y años. Los temas que más duda generan entre los directivos de las empresas es la fuerte revalorización del dólar, sobre todo para las compañías con mayor peso exterior, junto con los aranceles y la incertidumbre geopolítica. “Aunque la economía de EE UU solo dependa del comercio exterior en un 25%, el S&P 500 no está aislado porque cerca del 50% de los ingresos de sus miembros provienen del exterior”, explica Pilar Gómez-Bravo, codirectora de renta fija en MFS. A ello se suma, en palabras de Chris Iggo, director de inversiones de AXA IM, que la Administración Trump se ha convertido en una fuente de riesgo geopolítico mundial. “Está alterando el statu quo, el excepcionalismo estadounidense se está volviendo menos apetecible. Este desorden podría tener profundas implicaciones para la inversión”, comenta.
Pese a que la campaña de resultados ha sido positiva, las cifras no han sido tan espectaculares como exigen las cotizaciones, que se mantienen en unos niveles de valoración muy elevados. El beneficio por acción (BPA) en el S&P 500 ha crecido un 12%, por encima del 8% que auguraban los analistas. Asimismo, “la inflación de los precios ha superado a la de los costes y la mano de obra, lo que ha ayudado a que los márgenes de beneficio se expandieran un 11,6% con respecto al año anterior”, puntualiza Galán. Los sectores que más crecieron fueron los servicios de comunicación (29%), finanzas (23%) y tecnología de la información (+21%). En cambio, el sector energético tuvo caídas del 33% en sus beneficios, según los datos de la gestora Renta 4.
Un futuro de menores beneficios
Desde MacroYield destacan que el índice de sorpresas —que mide la diferencia entre los datos económicos reales y las expectativas de los analistas — del beneficio por acción de las empresas del S&P 500, se ha situado un 3% por encima de la media histórica en un periodo de resultados trimestrales. Para Patricia García, directora del máster en finanzas de ESIC Business & Marketing School y socia directora de MacroYield, esta temporada ha destacado por la “expansión de los márgenes y la fortaleza que están mostrando las compañías que no forman parte del exclusivo club de las siete magníficas [entre las que están Apple, Microsoft o Amazon]”.
El último de estos gigantes que se ha retratado ante inversores y analistas ha sido Nvidia, que esta misma semana ha batido las previsiones del mercado, disparando sus ingresos anuales un 114%, hasta los 130.500 millones de dólares. Pese a las abultadas cifras, Bloomberg ha calificado los resultados como “buenos pero no sorprendentes”. El consenso de analistas reconoce que aunque las ventas del cuarto trimestre han superado las previsiones, lo han hecho por el margen más reducido desde las cuentas de hace un año. La propia compañía advirtió de que sus márgenes de beneficio bruto serían más ajustados de lo anticipado en los próximos trimestres, algo que ya se vio con los resultados del miércoles, en donde las ganancias tuvieron el margen de mejora más estrecho desde noviembre de 2022.
Pero Nvidia no es la única que ha advertido de márgenes más estrechos en los próximos trimestres. “Hay un mayor porcentaje de avisos de menores beneficios que de aumento de las previsiones para este año”, recalca García. En la misma línea, desde Renta 4 Gestora destacan que las expectativas de crecimiento del S&P 500 para este ejercicio se han moderado del 12% al 10%. La cotización de Nvidia ha caído casi un 20% desde su cierre récord el 6 de enero.
“Los siete magníficos han superado al resto del mercado en crecimiento de beneficios, aunque se espera que la diferencia con el S&P 500 se reduzca en 2025″, explica Galán, que recuerda que en lo que va de año solo Meta registra subidas en Bolsa, mientras que Microsoft, Apple, Nvidia, Amazon, Tesla y Alphabet están en terreno negativo, “posiblemente por el menor crecimiento esperado y las dudas sobre los retornos de sus altas inversiones en gastos de capital e I+D. De hecho, han presupuestado más de 300.000 millones de dólares en capex para 2025, una barbaridad”, concluye el analista.
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