La francesa Thales ve “plausible” que el aumento de inversión en defensa en Europa se mantenga durante la próxima década
La compañía cree que las guerras de Ucrania e Irán han mostrado que una de las prioridades de Europa debería ser la defensa antiaérea


La necesidad de tener una “disuasión efectiva” contra posibles enemigos, como le llaman en el sector de defensa a unas adecuadas capacidades militares, está haciendo crecer como la espuma a la industria militar en Europa, con cotizaciones disparadas en Bolsa. Solo en España, un país con una industria muy pequeña en comparación con las de sus principales socios europeos, el Gobierno aumentó considerablemente el gasto militar en 2025, con más de 14.200 millones de euros extra en préstamos plurianuales al 0% de interés para el sector destinados a 31 Programas Especiales de Modernización (PEM), elevando así el gasto militar hasta el equivalente al 2% del Producto Interior Bruto (PIB). Ahora, el sector busca que esa lluvia de dinero continúe y no se quede solo en un chaparrón puntual.
“Los círculos en los que nos movemos todos dicen que la inversión y la cifra de negocio está garantizada para los próximos diez años. El esfuerzo de todos los países para alcanzar un cierto nivel de inversión en el PIB [el objetivo de España es del 2,1% y del resto de socios de la OTAN del 5%] no se consigue de repente. Diez años es un marco temporal bastante plausible para que se mantenga este nivel de inversión”, ha dicho este jueves en un encuentro con periodistas el presidente de Thales en España, Jesús Sánchez.
Uno de los sectores en los que más crecimiento ve esta compañía francesa es el de las defensas antiaéreas, un ámbito en el que Thales se encarga de fabricar componentes de misiles y sistemas radar. “Es un segmento altamente prioritario actual y futuro, sin ninguna duda, que se necesitan unas capacidades probadas en combate y ágiles”, ha indicado el director de defensa de Thales en España, Guillermo Roselló. “Es la principal lección aprendida de la guerra de Ucrania”, ha añadido Sánchez, en relación a la estrategia de Rusia de utilizar sistemáticamente drones muy baratos para golpear objetivos en Ucrania, los cuales eran repelidos con armas y munición mucho más caras. Este esquema se repite en la guerra de EE UU e Israel con Irán.
El sector de defensa es el que más ha impulsado la cuenta de resultados de esta compañía el año pasado, ejercicio en el que ganó 1.675 millones, un 66% más que en 2024. Defensa supuso en torno al 60% de sus nuevos pedidos, con 15.128 millones de euros sobre un total de 25.264 millones. Las ventas de esta división ascendieron a 12.234 millones, un 11,5% más, mientras que la compañía en conjunto aumentó su facturación un 8%, por encima de los 22.130 millones.
“Nuestras perspectivas son que el sector de defensa siga creciendo a un ritmo mayor que el resto de nuestras actividades. El compromiso es crecer más concretamente en la parte de ciberseguridad, hay muchas esperanzas puestas ahí”, ha asegurado Sánchez. En España, la empresa, que tiene unos 1.300 empleados y una cifra de negocios de unos 1.300 millones, está en negociaciones para participar en varios PEM, los cuales en su mayoría han caído en manos de Indra, Navantia y Airbus, como los principales coordinadores de los distintos proyectos. Uno de ellos es el PEM de la modernización de las fragatas F-100 de Navantia, que han llegado a aproximadamente la mitad de su vida útil y que en los próximos años deberán convivir con las más modernas F-110, también de Navantia.