El pufo de las SPAC: las cajas negras eran de Pandora

Estas carcasas vacías levantaron cerca de 200.000 millones en 2021 y 2022 para salir a Bolsa y luego hacer compras

Operadores en el parqué de Wall Street.
Operadores en el parqué de Wall Street.BRENDAN MCDERMID (REUTERS)

Las compañías creadas con el propósito específico de salir a Bolsa para buscar compras (special purpose acquisition company, SPAC) van a pasar la historia financiera como uno de los elementos folclóricos más sorprendentes de la postpandemia, acompañadas de las acciones meme y las inversiones inmobiliarias en el metaverso. Pero, ¿cómo funcionan las SPAC? Su esquema consiste financiar a un inversor famoso/ex directivo/jugador de baloncesto/celebridad/Donald Trump para que saque a Bolsa un cascarón vacío que después haga adquisiciones –sobre todo de empresas no cotizadas– y así logre estupendas rentabilidades para el inversor.

Pero las llamadas en Estados Unidos “compañías del cheque en blanco” eran más bien cajas negras que se han convertido en cajas de Pandora. Al abrirlas se han destapado todos los males del mundo de la inversión: la falta de control, la codicia, la infraestimación del riesgo, las modas, la desinformación...

La agencia Bloomberg monitoriza un índice bursátil que reúne la cotización de aquellas SPAC que llegaron a estrenarse en Bolsa. Desde los máximos de febrero de 2021, el desplome medio de su valor ha sido del 45%, lo que indica que muchas han perdido casi todo el dinero, y que muy pocas han ganado algo.

Advertencias de los reguladores

  • SEC. El supervisor de los mercados financieros de Estados Unidos (la SEC) emitió el año pasado una advertencia al gran público para que no se dejara llevar por la popularidad de los promotores de las SPAC. Advertía también de la gran opacidad que suponía una inversión de este tipo.
  • Famosos. Muchas SPAC de EE UU se han valido de la popularidad de su promotor para captar dinero. Donald Trump, el baloncestista Shaquille O’Neal; la tenista Serena Williams; el futbolista Robert Lewandowski; el rapero Jay-Z; el ex consejero delegado de Credit Suisse, Tidjane Thiam, son algunos ejemplos.

Las SPAC son hijas predilectas del largo periodo de bajos tipos de interés. Cuando el dinero era gratis había decenas de bancos de inversión interesados en proponer todo tipo de operaciones, incluso disparatadas. E inversores buscando rentabilidad debajo de las piedras. Ahora, con los costes financieros superando el 7, el 8 ó el 9%, según el sector y el tipo de activo, ya no salen las cuentas de la lechera.

Las costuras se les empezaron a romper a las SPAC a mediados del año pasado. El mayor de estos vehículos, promovido por el multimillonario inversor Bill Ackman, llegó a levantar 4.000 millones de dólares para compras. Pero en junio de 2022 anunció a sus accionistas que les devolvería el dinero, ante la imposibilidad de cerrar ninguna operación interesante. Dentro de lo que cabe, este es el mejor supuesto para los inversores iniciales, puesto que este tipo de instrumentos tiene el compromiso de reintegrar el dinero aportado por los clientes, con un pequeño tipo de interés.

No siempre el repliegue es tan limpio. La SPAC Victory Park Capital Advisors ha sido demandada por los inversores porque sus promotores se habrían quedado de forma fraudulenta con 50 millones de dólares de los levantados para adquisiciones. En este caso, llegó a haber un proyecto de compra, pero la otra empresa se echó atrás. En un caso así, ¿quién corre con los gastos de bancos de inversión, asesores legales, auditores y expertos en comunicación corporativa?

La semana pasada, la mayor SPAC que se creó en Europa, Pegasus Acquisition (fundada por ex directivos del banco italiano Unicredit y respaldada por el millonario francés Bernard Arnault) anunció a sus inversores que se iba a disolver al no haber encontrado oportunidades de negocio. En esta SPAC, Jean-Pierre Mustier, antiguo consejero delegado de Unicredit, y Diego De Giorgi, antiguo ejecutivo de Bank of America lograron levantar 500 millones de euros en la salida a Bolsa en abril de 2021, con el objetivo de encontrar una adquisición en el sector de los servicios financieros.

Estas devoluciones de dinero se van a disparar estos meses, porque en casi todos los casos las SPAC tenían el compromiso de encontrar un objetivo de compra en un plazo de dos años. Como el primer semestre de 2021 fue la época dorada de la creación de estos vehículos, es ahora cuando se cumple el límite en muchos casos. En aquellos tiempos, las SPAC llegaron a acaparar el 45% de todo el dinero que se levantaba en salidas a Bolsa.

Entre los más acérrimos enemigos de las SPAC hay dos entrañables nonagenarios estadounidenses: el mítico inversor Warren Buffett (92) y su mano derecha, Charlie Munger (99). “Son unas asesinas”, dijo Buffett en 2021, porque encarecen las compañías que ellos estaban interesados en comprar. “Esto no durará siempre, pero es donde está el dinero ahora y Wall Street va donde está el dinero”, señalaban entonces.

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Sobre la firma

Miguel Moreno Mendieta

(Madrid, 1979) es licenciado en Derecho y Economía por la Universidad Carlos III. También cursó el Máster de Periodismo de El País. Se incorporó al periódico Cinco Días en 2006, tras pasar por la web de El País y Mi cartera de Inversión. Escribe sobre el sector financiero, con un foco especial en fondos de inversión y los seguros.

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